La lenta agonía del Ballet Oficial de Bolivia

La institución está a punto de cumplir 70 años en medio de crisis, falta de fondos y con un elenco de bailarines voluntarios que no reciben una remuneración fija.
domingo, 1 de marzo de 2020 · 00:02

Paz Monasterios  / La Paz

Creado en 1951, el Ballet Oficial de Bolivia se posicionó durante sus primeras décadas de vida como un referente de la danza clásica en el país. Los bailarines pertenecientes al elenco contaban con un ítem que si bien no les alcanzaba para una vida del todo cómoda, era suficiente para sobrevivir. “Los sueldos nunca fueron una maravilla, pero sí habían”, recordó Norma Quintana, bailarina argentina que fue parte del elenco entre 1973 y 1991. 

“En ese momento se vivía una época de oro. Había una fuerte unión entre la Orquesta Sinfónica, el ballet y la Sociedad Filarmónica. Se empezaron a hacer óperas, presentaciones de ballet con orquesta, teníamos al Teatro Municipal a disposición para hacer los ensayos y montaje. Toda una realidad que ya no existe”, lamentó la también coreógrafa. 

Con el cambio de siglo, el Ballet Oficial empezó a experimentar una lenta decadencia. A poco de cumplir sus 70 años de vida, la institución, dependiente del Ministerio de Culturas y Turismo, se encuentra desprestigiada, sin fondos y con un elenco de cerca de 15 bailarines voluntarios que deben prestar sus servicios ad honorem. 

“Yo vivo de ser profesora, no de ser bailarina”, reveló Mitzi López, una joven de 22 años  que se formó en la Escuela del Ballet Oficial y que desde hace dos años forma parte de la compañía. “Quisiera poder dedicar más tiempo a bailar porque es lo que amo hacer, pero al final invierto más tiempo en las clases que doy, porque como bailarina no puedo sustentarme”, detalló.

Una de las  bailarinas  del elenco del Ballet Oficial.
Foto: Alberto Schwartzberg

Esta dinámica de dedicarse a la danza y a la docencia es muy común entre los artistas que ejercen en Bolivia. Muchos de ellos concuerdan en que la única forma de poder mantenerse en la profesión es enseñando en instituciones públicas o privadas. Otros incluso tuvieron que dejar el campo de la danza  por completo. 

“Hay mucha gente con talento que no se dedica a esto porque no tiene un ingreso fijo”, señaló López. “En algún momento tienes que pagar tu vida y tus sueños pueden quedar ahí. No se puede pedir a la gente que trabaje gratis”, añadió Quintana. 

César Paco, actual director del Ballet Oficial, está de acuerdo en que el objetivo final es remunerar a los bailarines. 

“Por estas aulas pasaron muchas personalidades de la danza clásica, pero por diferentes factores se fue mermando el prestigio”, reconoció. “(Las autoridades) buscaron un montón de pretextos y con cada gestión fueron  eliminando más ítems, lo que casi lleva a la desaparición del Ballet Oficial. En este momento estoy tratando de hacerlo revivir, pero es una lucha larga. Espero que en el  futuro podamos tener bailarines profesionales pagados”, agregó.

Integrantes  del Ballet Oficial en la gala Asoadanz de 2019.
Foto: Alberto Schwartzberg

Pago por proyecto

Actualmente los pocos ingresos que reciben los bailarines del elenco provienen de los pagos que realiza el ministerio a los proyectos presentados por la dirección. Una vez que se aprueba un proyecto, se otorga un monto de financiación estatal para los gastos básicos y Paco destina una parte a remunerar a los artistas.

No quedan claras las razones por las que las autoridades estatales decidieron sacar los ítems de los bailarines, pero sí se pueden proyectar algunas de las consecuencias de ese acto. “Al no encontrar espacios acá, los mejores bailarines que ha generado el país  emigran. Es una pena, pero ellos se van porque no les ofrecemos nada”, subrayó Paco.

Alberto Schwartzberg, director de Promoción Cultural y Artística del Ministerio de Culturas, admitió que “el Ballet Oficial ha sido relegado por muchos años porque no era un grupo calificado como prioritario para la anterior gestión”. La autoridad no promete que ese hecho vaya a subsanarse en un futuro próximo, pero sí apunta que es posible realizar algunas acciones para mejorar poco a poco la situación. 

Entre las propuestas del representante del ministerio se encuentra la realización de talleres formativos para niños y jóvenes, y la inclusión de dos bailarines, con ítem o contrato, que ayuden al director con la docencia.

“Ante una falencia de formación estatal de danza han habido otras iniciativas que han dado cobijo a todos los niños y jóvenes, pero es necesario fortalecer una visión estatal que les brinde un norte”, reiteró Schwartzberg. “El Ballet Oficial durante muchos años ha perdido esa categoría de ser líder en esta área de la danza y necesitamos retomar esto”, añadió. 

Para Paco, la clave también se encuentra en la formación. “Las autoridades tienen que entender que el arte es un factor del desarrollo humano, que no somos un mero florero que no tiene ninguna utilidad y es meramente estético. El arte debe constituirse en la parte educativa, solo así podemos ser más útiles a la sociedad, sin descuidar la parte recreativa”, sostuvo. “Ese va a ser mi Caballo  de Troya para levantar el Ballet Oficial. Yo no quiero quejarme, quiero proponer”, agregó.

El Ballet Oficial de Bolivia fue creado el 10 de noviembre de 1951 bajo el cargo de la bailarina y coreógrafa rusa Ileana Leonidoff. En 2001, la institución fue condecorada con el Cóndor de los Andes  como reconocimiento a sus 50 años de labor a favor de la cultura nacional.

Afiche  de una presentación del Ballet Oficial en 1986.
César Paco

Siete décadas de historia  del elenco de ballet clásico

Página Siete  / La Paz

El Ballet Oficial de Bolivia fue creado el 10 de noviembre de 1951 con el objetivo de “estimular valores artísticos en la juventud, promover las obras clásicas y las obras bolivianas”, de acuerdo a la anterior página web del entonces Viceministerio de Culturas. 

Para el director César Paco, la institución también cumple la misión de “promover la construcción de la identidad boliviana, que las bolivianas y bolivianos valoremos la diversidad cultural y la asumamos como identidad plurinacional; constituir un equipo profesional de artistas y gestores de la danza de carácter interdisciplinario  para desarrollar y proponer proyectos coreográficos originales con contenidos de temática nacionales”.

La primera  directora fue la bailarina y coreógrafa rusa Ileana Leonidoff, quien fue seguida  por grandes nombres como el de Melba Zárate, Norma Quintana, Noreen Guzmán de Rojas, Augusto Vásquez y Fernando Ballesteros.

A  lo largo de sus casi 70 años de vida, el elenco del Ballet Oficial ha realizado infinidad de giras nacionales e internacionales, con el objetivo de promocionar el arte de la danza clásica y contemporánea.

En su repertorio figuran los grandes clásicos como  El Lago de los Cisnes, Don Quijote, El Cascanueces, Giselle y otros muchos más; así como obras de creación en géneros neoclásico, moderno y contemporáneo. 

En 2001, el Ballet Oficial fue condecorado con el   Cóndor de los Andes, como reconocimiento a sus 50 años de labor a favor de la cultura nacional.

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