Dragadanza es la semilla del baile contemporáneo en La Paz

Fue la primera compañía independiente de este ritmo en la sede de Gobierno. De allí surgieron un sinfín de bailarinas que son reconocidas en la actualidad.
miércoles, 4 de marzo de 2020 · 00:04

Paz Monasterios  / La Paz

La danza contemporánea en Bolivia no se inició con la llegada de la coreógrafa alemana Karin Schmidt o con la escuela que fundó en 1987, pero su influencia repercutió de sobremanera en el mundo artístico paceño e inspiró a varias de las bailarinas. Esa es la principal conclusión del conversatorio “La semilla de Dragadanza”, que tuvo lugar el pasado lunes en el Espacio Simón I. Patiño.

Tal como destacaron las panelistas (todas exbailarinas de la compañía) y el público presente, Dragadanza fue la primera compañía independiente de danza contemporánea creada en la ciudad de La Paz. Schmidt recién llegaba a Bolivia y tras realizar un taller en el Ballet Oficial, se lanzó con su propia compañía, en 1987. 

Kathia Salazar recordó  cómo fue la primera clase que impartió la coreógrafa alemana en el Ballet Oficial. “Fue bastante diferente y sí, nos chocó”, admitió. “Pero fue una experiencia genial y nos atrevimos a disfrutar de la aventura”, dijo.

El impacto de las presentaciones de Schmidt fue tal, que inspiró a Ximena Muñoz Reyes a incursionar en la danza. “Yo me inicié en el teatro, pero siempre estaba en la búsqueda de un lenguaje corporal, de una forma de expresión”, relató la artista. “Cuando fui al espectáculo de Karin, más allá del lenguaje diferente, percibí los temas que ella quería hablar. Siempre trabajó temas políticos y sociales, como los abusos a la mujer, y los plasmaba en los cuerpos sin miramientos a la parte estética que uno estaba acostumbrado a ver en el escenario”, explicó.

Tras algunos años en La Paz, Dragadanza se trasladó a Santa Cruz, de la mano de la propia Kathia Salazar, quien poco tiempo después se quedó a cargo de la dirección de la compañía por la partida de Schmidt de Bolivia.

El cambio  generó un “corte del cordón umbilical” con la alemana y dio inicio a una nueva etapa de la compañía. “Nunca me detuve a realizar grandes cuadros, sino que traté de jugar permanentemente con los cuerpos, el espacio, el ritmo y el movimiento”, explicó Salazar. 

Parte de ese juego fueron las presentaciones que realizó el elenco en diferentes plataformas callejeras y la experimentación con elementos como cintas, piedras, tierra y agua. “Nos encantaba regalar aventuras, siempre encuentros locos”, subrayó Salazar. “La idea era ‘ver qué se daba’, ya que la improvisación fue una herramienta muy importante para nosotros”, recalcó. 

Tras más de 10 años en el oriente boliviano, Salazar retornó a La Paz en 2002, donde continuó a cargo de la escuela hasta la actualidad.

“La semilla de Dragadanza” fue el inicio de un ciclo de conversatorios sobre danza contemporánea que tendrán lugar los próximos meses en el Espacio  Patiño. 

El objetivo es “rescatar la memoria para reconocernos, despertar curiosidad y, ojalá, aprendizaje para labrar nuevos caminos”, explicó Noreen Guzmán de Rojas, coordinadora de las actividades del Teatro Doña Albina. “Hay una necesidad de formar al público. Queremos despertar curiosidad, porque si no sabemos quiénes somos y lo que se ha hecho, difícilmente nos vamos a animar a asistir a este tipo de presentaciones”, añadió.

 

Cronología

  • 1986  La coreógrafa alemana Karin Schmidt llega a Bolivia y realiza un taller y presentaciones con el elenco del Ballet Oficial.
  • 1987  Se abre la  Escuela de Danza Contemporánea Dragadanza ,  en La Paz.
  • 1989  Dragadanza se expande a Santa Cruz de la mano de Kathia Salazar.
  • 1992  Karin Schmidt se va de Bolivia y deja a la compañía a cargo de Salazar.
  • 2002  Salazar retorna a La Paz donde continúa a la cabeza de Dragadanza.