"Insurgencias", la revolución de las pititas llega a la literatura de la mano de dos periodistas

Los autores, Amalia Decker y Juan Carlos Salazar, conversan sobre la experiencia de volcar a la ficción lo que vivieron y vieron en noviembre pasado.
domingo, 12 de abril de 2020 · 00:04

Milen Saavedra  / La Paz

Los 21 días de paro cívico que vivió Bolivia el año pasado, que incluyeron la renuncia del expresidente Evo Morales y la posesión de Jeanine Añez, además de enfrentamientos y bastante convulsión social; generaron diversas investigaciones, reportajes, además del libro de Página Siete, "La revolución de las pititas".

Ahora, la experiencia llega a la literatura de la mano de los escritores y periodistas Amalia Decker (AD) y Juan Carlos Salazar (JCS), que preparan "Insurgencias", un libro que reúne seis cuentos, tres de cada uno, y se publicará pronto. Ambos autores conversaron con Página Siete sobre el proceso de creación del libro.

¿Cómo surge la idea de “Insurgencias” y de hacerla a cuatro manos?

(AD) La iniciativa de escribir Insurgencias fue de mi amigo Gato (Salazar). Me sentí de inmediato seducida con la idea. Acabábamos de vivir una experiencia inolvidable e intensa, digna de contarla o atraparla en historias de ficción. Yo, personalmente, viví este ejercicio como un privilegio, no solo por haber tenido la oportunidad de contar lo que he contado, sino por haberme embarcado en una tarea conjunta con una persona a la que no sólo aprecio profesional e intelectualmente, sino porque llevamos largos años de una amistad entrañable y de tiempos del exilio. 

No fue escrita a cuatro manos, habría sido muy difícil. Cada uno escribió desde su propia vivencia, aunque muchas veces en los largos 21 días nos encontramos en las mismas calles e incluso fuimos juntos a varias de las manifestaciones.

¿Cómo fue la experiencia de revivir esos momentos y volcarlos a la literatura?

(JCS) Muchos amigos y colegas nos animaron a escribir sobre el tema, pero descartamos hacerlo en el formato de crónica, como nos sugerían, y decidimos recrear la historia desde la ficción literaria, no sólo porque ya se habían publicado varios libros de crónicas y otros más estaban en camino, sino  porque la ficción permite abordar y describir con entera libertad los afectos,  las alegrías, el dolor, la tristeza, la pasión, en fin todos los sentimientos y emociones que crees intuir o imaginar en los protagonistas de una historia. 

Obviamente, todos nuestros personajes son ficticios, aunque  se nutren de la realidad. Yo diría que se parecen demasiado a sí mismos para ser reales, pero permiten perfilar, al menos eso creemos, a los héroes y antihéroes anónimos de esas jornadas.

¿Cómo definieron la temática principal del libro? ¿Y el título?

(JCS) Cada uno de nosotros escribió a su aire, sin apenas discutir los temas, dejando que el autor diera vuelo a su imaginación, aunque, claro, intercambiando los textos, al final de su redacción, para mejorarlos con alguna sugerencia. No fue una tarea fácil, aunque sí divertida, puesto que estamos hablando de seis cuentos monotemáticos. En este sentido, hubo un trabajo coordinado, pues era necesario evitar la duplicación tanto de historias como de personajes. El desafío era escribir sobre el mismo tema, pero desde perspectivas diferentes, de tal manera que cada cuento termine siendo una pieza del mismo puzzle. El título alude a las muchas “insurgencias” que se dieron esos días y de las que vimos apenas unas pocas manifestaciones.

¿Sus cuentos están basados en experiencias personales o de otras personas? ¿Son vivencias de alcance local o nacional?

(AD) Me atrevo a decir que los seis cuentos son historias propias y ajenas. Era imposible, en aquellos días, que no

compartiéramos emociones, experiencias e incluso, rumores que venían de otros: “Me dijo un amigo”, “me contó mi hermano”, “mi mamá lo vivió”. Y ambos, Gato y yo, periodistas -aunque, la suscrita, hace años fuera del ejercicio- curiosos, oíamos todo lo que se decía en las calles y otro tanto preguntábamos como quien lo hace al paso sin intención alguna; defecto de profesión. Si bien es cierto que los seis cuentos están escenificados en La Paz, podrían perfectamente cambiar de escenario a otras regiones y sentir las mismas emociones que vivieron los protagonistas de carne y hueso de todo el país. Sin embargo, hay elementos muy propios de esta ciudad trepada a casi 4000 metros de altura que la hacen inconfundible a la hora de narrar.

¿Se sitúan en el área urbana o rural? ¿Los protagonistas son hombres, mujeres, jóvenes o mayores? ¿O es indistinto?

(AD) Son historias citadinas, aunque, el Gato, con la garra de periodista de cepa, se aventura a salir de su zona de confort para subir hasta la ciudad de El Alto. Ambos tenemos personajes de ambos sexos. Pero me atrevo a decir que a mí me traiciona mi condición de género. En los míos y de manera natural me fluye la tendencia de tener más mujeres protagonistas. Será el lector quien termine de juzgar estas historias que, si bien parten de la realidad, son definitivamente de ficción.

¿Cuál es la estructura?

(JCS) El libro está dividido en dos partes. La primera agrupa los tres textos de Amalia, bajo el título genérico de “Ocasos y alboradas”, que tiene que ver con las cosas que nacieron y murieron en esos agitados días. Son textos íntimos, muy poéticos, muy hermosos, como toda la obra narrativa de Amalia. La segunda parte agrupa los tres míos, bajo el título de “Días de saya”, que pretende evocar no sólo el ritmo que acompañó las consignas populares de la movilización, sino el origen eminentemente rebelde de la saya. Lo escribimos en tres meses, entre diciembre y marzo pasados. Homero Carvalho tuvo la generosidad de escribir el prólogo. Confiamos en que el libro saldrá a la luz cuando termine la cuarentena.

Carvalho: “Ambos alcanzan hitos poéticos”

(Fragmento del prólogo de Homero Carvalho)

La coyuntura se vuelve un hecho literario susceptible de ser contado. Amalia narra desde lo cotidiano frente a un hecho histórico, Juan Carlos aprovecha su vena periodística y recuerda la historia para enfrentarla al hecho social y político. Amalia es la voz de la familia, de la mujer, de la otredad; Juan Carlos es la voz de calle, el eco de imágenes pasadas y presentes (…).   Cada quien en lo suyo, con sus propios registros literarios, alcanzando algunos hitos poéticos en sus narraciones, nos cuentan la caída de un aparente coloso. Ambos narradores observan de cerca a sus personajes, saben que en un cuento los detalles son imprescindibles. Amalia lo hace desde la interioridad de sus personajes en los que lo significativo puede estar hasta en lo trivial y Juan Carlos desde la conciencia colectiva que no descuida lo material y lo popular.

Sobre los  autores

  • Amalia Decker Periodista y escritora. Es autora de las novelas “Carmela” (2001), “Tardes de lluvia y chocolate” (2005), traducida al portugués y al italiano; “Yo, la reina de los sueños” (2009) y “Mamá, cuéntame otra vez” (2015).
  • Juan Carlos Salazar Autor de “Semejanzas” (2018), un libro que retrata a 40 personajes bolivianos y extranjeros, y coautor de “La guerrilla que contamos” (2017), sobre la cobertura periodística de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia. Exdirector de Página Siete y Premio Nacional de Periodismo.

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