Hinderer es relevado de la dirección del MNA: “Tenía muchos planes aún”

El Comité Internacional de Museos destacó a labor del repositorio en cuanto educación e inclusión social y pidió explicaciones sobre el cambio de su director a la Fundación Cultural del BCB.
jueves, 25 de junio de 2020 · 00:04

 Página Siete / La Paz

El filósofo y curador Max Jorge Hinderer confirmó en entrevista con Página Siete que no fue ratificado en la dirección del Museo Nacional de Arte (MNA), tras poco más de un año en el cargo. Si bien él  lamentó que aún “tenía muchos planes” para la entidad, destacó los avances realizados durante su gestión. 

La salida del curador forma parte de una reestructuración en los repositorios  a cargo de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. “Estamos trabajando en un nuevo estatuto institucional, del que nacerá un nuevo organigrama. Una vez que contemos con ambos, procederemos a las designaciones o ratificaciones de los directores de nuestros repositorios y Casas de las Artes”, aseguró hace unos días el presidente de la Fcbcb, Guillermo Mariaca. 

El Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (Cimam), mediante carta enviada al presidente de la Fcbcb, destacó la “impresionante labor del MNA en el campo de la educación y la inclusión social” y pidió explicaciones sobre el cambio de su director. 

Max Hinderer habla de su gestión  en esta entrevista.

¿Qué razones dio la Fcbcb para su destitución?

El martes recibí un email por parte del presidente de la fundación informándome sobre la decisión de que no sería ratificado como director del MNA. En distintas ocasiones, la presidencia de la fundación manifestó incluso a los medios de comunicación que le parecía normal el cambio de directores en una nueva gestión  al existir un cambio en la presidencia. 

Su gestión estaba comenzando y tenía un plan interesante. ¿Le dieron las condiciones para desarrollarlo?

Sí, mi gestión estaba apenas comenzando, ya que al comenzar en marzo de 2019 lo que hice es llevar a cabo la proyección del director anterior, José Bedoya, y recién con el 2020 realmente se inició el programa que era propio de mi gestión. 

A muchas personas les parecía muy interesante [el programa]. Eso lo sentimos con el aumento del público presencial en nuestras charlas, en nuestras actividades. Teníamos salas llenas en el Programa de Estudios Descoloniales en Artes (PED), salas repletas hasta que llegó la crisis del Covid-19. 

Conseguimos hacer un programa que tuvo un alcance muy amplio. Duplicamos las actividades en nuestras redes sociales de nuestras actividades virtuales. La inauguración de nuestra muestra de colección anual 2020 estuvo repleta, había tanta gente que no podíamos dejarlos pasar sin hacerlas esperar, tuvimos un 50% más de público de lo que esperamos. 

En este sentido a mucha gente le pareció interesante y nosotros aprendimos a tomar lo que tenemos y convertirlo en algo muy valioso que convoca el interés del público en general.

¿Cómo se nombran los directores de repositorios?

Actualmente, según mi conocimiento, los directores son de libre nombramiento por parte del Consejo Administrativo de la Fcbcb.  

Durante su gestión ¿cuál fue la relación del MNA con la Fcbcb?

Por parte del MNA, siempre, desde mi gestión, hemos intentado mantener la relación lo más profesional posible y dentro de los estatutos institucionales. 

¿Cómo ve usted la nueva gestión de la Fcbcb? 

El nuevo Consejo Administrativo, con Guillermo Mariaca ahora como presidente, tuvo muy poco tiempo para poder mostrar en qué dirección se desarrollará. Es difícil tener una opinión sobre la gestión, ya que está apenas comenzando y porque entró en plena cuarentena. Un resultado, por ejemplo, es que se me destituye como director del MNA. Y ¿qué le puedo decir sobre eso? Pues tenía muchos planes aún.

Se habla de una reestructuración total.  ¿Es necesaria, qué se debería cambiar?

Yo no puedo hablar por mis compañeros y compañeras directoras y directores de repositorios, museos dependientes de la fundación. 

Desde el punto de vista del Museo yo creo que íbamos bastante bien. (...) Hemos cambiado el museo de ser simplemente un repositorio, un contenedor de exposiciones, a ser un productor de exposiciones, productor de contenido y productor de conocimiento. Nos entendemos ahora como una institución de educación pública. 

Eso definitivamente ya fue una reestructuración y fue muy exitosa. Al menos la repercusión internacional y nacional que tuvimos deja eso en evidencia. 

¿Qué opina de la desaparición del Ministerio de Culturas?

La cultura es una herramienta privilegiada para luchar por la incondicional igualdad de todas y todos y el innegociable derecho de vivir en diferencia. Esto incluye entender cultura y el arte como una herramienta privilegiada, la concientización del público sobre dos problemas fundamentales en nuestra sociedad y en las sociedades en general que es el sexismo y el racismo. 

El Ministerio de Culturas, mientras existía, cumplía con esa función. Se puede pensar lo que quiera sobre las distintas gestiones del Ministerio de Culturas; sin embargo, cerrar tres ministerios es una intervención muy fuerte dentro de la propia estructura del Estado. 

Es importante entender  la función social aparte del gusto que nos puede dar el consumo de productos culturales. Fundamentalmente el Ministerio de Culturas incluía unidades de estructuras de Estado que garantizaban el derecho de la igualdad y el derecho de la diferencia de todas y todos los bolivianos. Es una pérdida muy grande ver “degradadas” estas unidades y estos anclajes estructurales de los derechos de  que compartimos en esta tierra boliviana. 

 

 

 


   

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