Andrés Zaratti: Hubo una reducción de presupuesto, pero no anulación

El secretario municipal de Culturas anunció nuevas propuestas virtuales para inyectar ingresos al sector y mantenerlo a flote durante la pandemia.
jueves, 27 de agosto de 2020 · 00:04

Paz Monasterios  / La Paz

En los últimos meses, Andrés Zaratti y la Secretaría Municipal de Culturas tuvieron que atravesar una crisis sociopolítica, una pandemia y el desmembramiento del Ministerio de Culturas y Turismo. Todas  estas situaciones que supusieron duros golpes al sector artístico y cultural, y que exigieron un mayor compromiso por parte de las autoridades. Poco después de cumplir cinco años en el cargo, el politólogo anuncia nuevos proyectos y recalca la importancia de invertir en culturas.
  
¿Cómo describe la situación actual de las culturas en La Paz?

Siento que puede haber dos miradas distintas a esta situación. La primera, clara y evidente, es que estamos atravesando un contexto muy crítico. Por un lado, se han perdido vidas de varios artistas y, por el otro, el sector se ha visto congelado en su desarrollo normal debido a las medidas de prevención por la expansión de la pandemia. En el mes de marzo se comenzaron ya a cancelar los espectáculos masivos y hasta ahora es uno de los sectores que no ha podido entrar ni siquiera a una semi-normalidad y se prevé que va a ser uno de los últimos sectores que va a poder reactivarse plenamente. A esto se añade que este sector ya había vivido un proceso complicado desde octubre. 

Esto demuestra la debilidad estructural del sector porque señala la fragilidad que tenemos en el desarrollo del mercado y pone en evidencia la necesidad de tener una mayor participación y apoyo desde el Estado, a través de los diferentes niveles.

Y en segundo lugar, no viendo todo de manera negativa, observamos que esta es una oportunidad. Por un lado, permite generar acciones colaborativas. Que el sector, en sus distintas disciplinas o artes, pueda articularse y generar espacios de intercambio de experiencias, sumar iniciativas de discusión, de reflexión, creo que es algo positivo que hay que destacar. Y, por el otro, demuestra el rol de la cultura como un elemento fundamental para el tema de desarrollo sostenible de nuestra ciudad, pero también el desarrollo integral de las personas. 

¿Qué impacto tuvo el desmembramiento del Ministerio de Culturas y Turismo?

Siento que el impacto sobre todo está relacionado con la posibilidad de generar acciones para atender las necesidades críticas y coyunturales del sector. A pesar de que pueda haber visiones en señalar que no se habían consolidado las políticas del ministerio, sí había algún accionar que se podía hacer en el corto plazo. Como ser el tema de algunas medidas de atención y solidaridad a artistas y gestores o la implementación de proyectos ya programados, como el caso de los premios Eduardo Abaroa. Además, se podría haber resuelto algunas deudas pendientes del Estado. 

En el mediano plazo, la imposibilidad desde el Estado de crear un plan nacional que pueda articular acciones en los tres niveles —con la sociedad civil y el empresariado— para poder realmente generar un accionar mucho más estratégico con el sector cultural como ha sucedido en otros países.  

Y, finalmente, ha fortalecido un peligro —que ojalá no se consolide— de que el Estado asuma una visión conservadora que retroceda los avances y conquistas del sector cultural. En una visión equívoca de que el ministerio era un regalo de un gobierno, en lugar de verlo como el resultado de un proceso de trabajo y accionar de los actores y sectores culturales del país. 

Por la crisis, ¿ha habido alguna alteración en el presupuesto edil a las culturas?

Sí, ha habido una disminución, pero no ha habido una anulación. Como todo el aparato, se ha restringido, no solo a nivel municipal, sino a nivel nacional, pero se ha mantenido como un componente central el hecho de invertir en ciertos programas que teníamos presupuestados con relación a inyectar recursos al sector. El grueso del recorte se ha ido sobre todo a adquisiciones de insumos o equipamiento y se ha procurado mantener —e inclusive aumentar en algunos casos, como el Focuart—, los recursos relacionados a poder inyectar recursos económicos al sector. 

¿Qué planes tiene la Alcaldía a corto y mediano plazo?

Hay que recordar que en el mes de abril hemos presentado la primera fase del Programa Municipal de Fortalecimiento al sector cultural de La Paz “Munasiña Pacha”, intuyendo que era necesario durante la cuarentena rígida tomar algunas acciones. Luego ha sido ampliado y ratificado en el mes de julio y estamos en proceso de implementación. 

Este plan tiene que ver con acciones relacionadas, por ejemplo, con el tema de solidaridad, de asistencia del propio sector, con apoyos específicos a través de una línea para atención a problemas específicos de algún actor o gestor. 

Por otro lado, estamos desarrollando 11 concursos municipales y se está apoyando algunos festivales que son parte de la agenda. (...) También estamos apoyando procesos con los que tratamos en el corto plazo hacer actividades semipresenciales, como son proyectos de autoconciertos y autocinema. 

Y, finalmente, vamos a intentar generar espacios de movilización cultural, de activación económica a través de mercados virtuales. La próxima semana, por ejemplo, vamos a realizar un mercado de artes plásticas y posteriormente también estamos intentando realizar un mercado del libro.

¿Por qué considera importante impulsar e invertir en las artes?

Nosotros manejamos desde hace años una premisa que es concordante con una visión  que se tiene a nivel mundial en relación al rol que juega la cultura en el desarrollo integral. Se plantea que la cultura es el cuarto pilar del desarrollo sostenible (...) Que trabaja con la parte más esencial, intangible, que tiene que ver con la identidad, cómo nos percibimos y cómo vemos el mundo, pero también con la parte del alma, del ajayu, y, por ende, es fundamental invertir en ella. 

El principio básico para nosotros es que la cultura es un factor de desarrollo, integración, inclusión y de apoyo a distintas problemáticas que como ciudad estamos enfrentando. Por eso se busca tener una mirada no sólo sectorial, sino más integral y primaria. 

Es un trabajo de cogestión. El Estado no puede trabajar sin la sociedad civil y la sociedad civil también debe encontrar en el Estado condiciones. Porque la idea es que se invierta, pero también que la sociedad civil adquiera responsabilidades. Que se den cuenta que tienen que consumir bienes culturales o servicios como parte de su canasta familiar, porque a partir de ellos alimentamos otras partes, como el alma, nuestra mente, nuestro conocimiento, que son elementos fundamentales. 

¿Cómo califica sus cinco años de gestión?

Es muy difícil autocalificarse, pero lo que puedo señalar al respecto es que nosotros hemos tenido la posibilidad de cosechar una variedad de resultados de acciones que comenzaron el 2000. 

Pero, por otro lado, nos ha tocado la responsabilidad de consolidar este ciclo. Un ejemplo y un resultado importante —no nuestro, sino en este trabajo colaborativo con la sociedad civil— es la Ley de Culturas (2017) que marca un antes y un después, a nuestro entender, en las políticas culturales del municipio de La Paz. Que va a permitir dar continuidad y profundizar mucho de lo que se ha avanzado en estos casi 20 años, pero también da una perspectiva de sumar a esto  otros ámbitos. 

Y es así, como una segunda faceta de nuestra gestión ha sido buscar sembrar semillas para que, ojalá, otras gestiones puedan cosechar. 
 

 

 

 


   

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