El hundimiento del Cerro Rico recrudece y la minería no cesa

La estructura y coloración de la emblemática montaña presentan graves daños, sin que las autoridades del departamento controlen las operaciones en la zona.
lunes, 14 de septiembre de 2020 · 00:04

Juan José Toro / Potosí

 Unido indisolublemente a la historia de Bolivia, el Cerro Rico de Potosí se está hundiendo. La noticia no es nueva, puesto que fue advertida por la Unicef en 2003, pero se ha hecho evidente hace dos semanas mediante imágenes y documentación ofrecidas por una investigación de El Potosí.

La explotación de cargas del Cerro Rico se ha incrementado notoriamente desde hace varios años y sólo hubo una pausa durante la cuarentena. Al reiniciarse los trabajos, desde mediados de mayo, volvió a ponerse en evidencia la explotación que se ejecuta incluso por la noche, según pueden advertir los potosinos  desde sus casas, por las luces que alumbran las operaciones.

Pero la explotación en sí no es ilegal, sino cualquier trabajo a realizarse en la cúspide del Cerro Rico, a partir de la cota 4.400 hacia arriba, puesto que la estructura interna de la montaña, en ese sector es la que más dañada ha quedado luego de 475 años de labores continuas.

Para evitar un desmoronamiento masivo, el Gobierno promulgó en 2004 el Decreto Supremo 27775 que, además de prohibir trabajos en esa zona, le da la tarea de preservación del Cerro Rico a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

La denuncia publicada por el matutino potosino refleja    que en lugar de cuidarlo, la Comibol ha pasado a formar parte de un esquema estructurado para sacar el mayor beneficio posible del maciso que todavía conserva minerales en su interior.

En la actualidad es posible obtener cargas de sulfuro de la montaña, pero estas no son tan valiosas como las de óxido, que están ubicadas precisamente desde la cota 4.400.

En inspecciones a los más de 20 ingenios mineros que existen mayoritariamente detrás del Cerro Rico, el periódico potosino ha encontrado que las cargas acumuladas en esas plantas son de color rojizo, es decir, corresponden a óxidos.

El medio que lleva a cabo una investigación del caso ha presentado, además, copias de documentos de la propia Comibol en las que se puede ver que se ha sorprendido a personas realizando trabajos en la zona prohibida pero, pese a que los reportes identificaban plenamente lugares y responsables, la gerencia regional-actualmente a cargo de Richard Arancibia- no asumió ninguna acción al respecto.

Todos los intentos por conversar con Arancibia o con el presidente ejecutivo de la estatal minera Comibol, Joaquín Andrade, han sido infructuosos.

Las cooperativas

En el Cerro Rico ya no hay minería estatal así que sus únicos operadores son las cooperativas, agrupadas en torno a una institución que se encuentra en crisis desde noviembre del año pasado, cuando estallaron las manifestaciones para exigir la renuncia de Evo Morales.

La Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) de Potosí es presidida por Carlos Porco, socios de la Cooperativa Minera Unificada Potosí Ltda, cuyas bases piden su renuncia desde noviembre, cuando una marcha de protesta consiguió que se conforme un comité de movilizaciones liderado por Carlos Huallpa.

Luego de que fue nombrado Ministro de Minería, el comité de movilizaciones se diluyó.

La Fedecomin de Potosí es capaz de poner y sacar a ministros, según el medio potosino.

Los conflictos entre Huallpa y Porco terminaron con la salida del primero del gabinete de Jeanine Añez. Sus sucesores, Fernando Vásquez y Jorge Oropeza, fueron posesionados con su visto bueno o, aun más, a sugerencia de esa institución.

Los dirigentes cooperativistas fueron quienes también pusieron a Elías Choque en el cargo de secretario departamental de Minería del Gobierno Autónomo Departamental de Potosí.

Si la Comibol debe cuidar el Cerro Rico y los cooperativistas son los únicos operadores, se supone que aquel debe cuidarlo de estos últimos, pero resulta que son ellos quienes deciden quién será el gerente regional de la Comibol, según El Potosí.

Arancibia era asesor de Fedecomin cuando una asamblea de la institución, realizada en noviembre, decidió que él debía ocupar el cargo de nuevo gerente de la entidad minera.

Arancibia fue acusado de permitir trabajos ilegales en la zona prohibida del Cerro Rico y el directorio de la Comibol dispuso que sea suspendido el 29 de agosto de este año.

El lunes 31 de agosto, un grupo de mineros, liderado por Carlos Porco, acudió con violencia a las oficinas de la autarquía en Potosí y lo repuso en el cargo. Ese día, Porco advirtió que “cualquier cargo (de la Comibol) que se pueda tocar va a ser bajo consentimiento de Fedecomin”.

Imágenes aéreas del desastre

Al margen de inspecciones esporádicas a bordo de automóviles, la Comibol no cumple ninguna labor de vigilancia técnica del Cerro Rico de Potosí, según el trabajo que llevó a cabo el periódico de la Villa Imperial.

La institución no cuenta con equipamiento, mucho menos con drones y, según dijo Arancibia a un grupo de voluntarios que acudió hasta su oficina, no se hizo relevamientos topográficos desde 2011, de manera que la información está desactualizada.

En términos técnicos, no se cuenta con informes que demuestren que el Cerro Rico sufre un deterioro diario ocasionado por la actividad minera.

Sin embargo, fue suficiente que el voluntario Javier Villanueva ingrese a un servicio de imágenes por satélite para advertir la magnitud del daño causado a la estructura del cerro.

Las fotografías tomadas por ese servicio (una de las cuales acompaña esta nota) muestran cómo, en un periodo de 15 años, ha crecido el boquete en la cúspide misma de cerro y cómo ha cambiado, además, el color de la tierra de la montaña y su entorno: ha pasado de gris a rojizo.

En abril de este año, unas semanas después de la declaratoria de cuarentena, al menos 10.000 personas dedicadas a la minería dejaron de trabajar en el cerro y sus inmediaciones, para cumplir las medidas de confinamiento por la pandemia.

Los socavones del Cerro Rico quedaron casi abandonados por un mes, según Opinión, hasta que la flexibilización de las restricciones sanitarias permitió que las cuadrillas de trabajadores reanuden sus labores en los predios de la reserva minera.

Cambio de  forma

  • Riqueza Las reservas minerales del Cerro Rico equivalen a poco más de 682 millones de toneladas, según datos de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), y al ritmo de explotación actual, de unas 4.000 toneladas diarias, ese potencial podría durar 500 años. Sin embargo, un estudio del Instituto Geográfico Militar reveló que el cerro se hunde a razón de 0,3 milímetros por minuto y su forma cónica original ya no es distinguible desde algunas zonas de la ciudad.

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