Academia Loza, con las polleras bien puestas, rompe estereotipos

El proyecto busca formar modelos integrales, con cuerpos diversos, y a la vez empoderarlas con la historia de su identidad y ropa, oratoria y sus derechos.
domingo, 17 de octubre de 2021 · 05:00

Leny Chuquimia /  La Paz 

Con las polleras bien puestas y con el fin de romper estereotipos occidentales de belleza, alrededor de medio centenar de cholas -sin restricciones de edad, peso, talla o estatura-  inauguraron el sábado la Academia de Modelaje Remedios Loza. Este espacio busca empoderar la belleza diversa de la mujer de pollera que va más allá de los estándares de las grandes pasarelas.

La institución lleva el nombre de la primera mujer de pollera que fue diputada y para quien su  forma de vestir era parte de la lucha por la inclusión política de la mujer indígena, pero que además, marcaba tendencia en cuanto a  moda.

“Soy de pollera y mi madre también. Una tarde que salimos a comprar ropa, ella vio unas paradas (juegos completos) muy lindas, pero al ver las fotos me dijo: ‘no me va a quedar, es para mujeres como la modelo. Está hecha para ella’. En ese momento me di cuenta de que la modelo -que además no era cholita- respondía a estereotipos de belleza que era necesario  romper. Como mi madre, hay muchas mujeres de pollera que necesitan empoderar su belleza. Así nació el proyecto”, señala Gabriela Mamani, directora de la Academia de Modelaje Remedios Loza.

Y es que el auge de la chola en las pasarelas  no sólo ha traído diseños revolucionarios y tendencias refrescantes, que  han aumentado aún más el estatus de las polleras. A la vez conlleva estándares de estética femenina que no necesariamente coinciden con las categorías de belleza andina, en las que las polleras no son sólo una moda sino también  identidad.

Las futuras modelos en su primera visita a los canales.

“Las mismas artesanas crean paradas muy novedosas y versátiles para todo cuerpo, pensando en las mujeres de pollera, pero la publicidad no siempre se enfoca en modelos  cholitas. Se enfoca en estos estereotipos, pero el mercado son nuestras mamás, nuestras tías, nuestras abuelas”, afirma Gabriela.

En  gran parte de las pasarelas y catálogos de moda para cholas se ven cuerpos muy altos, extremadamente delgados y rostros muy angulosos, cuando los códigos estéticos andinos -por así llamarlos-  se refieren a  cuerpos  robustos, vigorosos, curvilíneos,  de caderas prominentes y rostros enmarcados en cabelleras largas y abundantes.

“Hay señoras que pasan de los 50 años y que no se sienten seguras de lucir una prenda que es parte de su identidad y su vida. Pero van aprendiendo que son cuerpos y modelos reales y válidos, con los que se puede  identificar a muchas otras mujeres y para las que los artesanos crean y confeccionan”, indica.

Es por eso que esta primera generación de modelos Remedios Loza no puso límites para las aspirantes. No se exigió una estatura estándar, medidas o peso, mucho menos se puso un límite de  edad o estado civil, dos aspectos que aún se aplican en las elecciones de la Cholita Paceña y  otros certámenes similares.

“Romper los estándares estéticos es difícil pero no imposible. Hay un movimiento de empoderamiento de las cholas desde hace mucho, pero hay que impulsarlo para que ellas tomen estos espacios en donde aún no hay una cabida real o completa. Tenemos mujeres que se sienten mal por su peso,  pero al probarse las paradas ven que es parte de su propia belleza y que les quedan bien. Aunque no parezca,  en El Alto es algo que pasa cada vez más seguido”, afirma    Gabriela.

 

Más allá de sólo modelar

Yesica Condori tiene 35 años, es madre de cuatro niñas y líder de su familia. No pudo estudiar una profesión y siempre ha sentido que no hay muchos espacios para ella,  que en una pasarela no la aceptarían.

“¿Puedo participar? pero soy madre, ya no soy joven y no tengo profesión, ¿puedo con mis rasgos?”, fue lo primero que preguntó cuando llegó a la academia de modelaje Loza.

“Quiero perder esa inseguridad y  aprender a desenvolverme mejor,  quitarme algunos miedos y complejos. Mi hija me dice que nada es imposible y quiero saber cómo se siente tener esa certeza”, dice cuando cuenta   cómo se animó a ser parte del proyecto.

No es la primera vez que Gabriela Mamani da este tipo de clases. Lo hace desde hace  varios años y en ese tiempo  notó que este tipo de formación ayudaba a las mujeres a sentirse bien con ellas mismas y reforzar su seguridad.

“No sólo se trata de pasarela y algo estético. Va a ser un taller de cuatro meses en los que se les dará clases de oratoria, para que pierdan la timidez y puedan desenvolverse con seguridad. Habrá charlas con historiadores -que les hablen del origen y el valor  de la vestimenta de  chola- y con otras mujeres de pollera que lograron abrirse paso en   distintos ámbitos”, afirma Mamani.  

Al momento de la inscripción, a cada una de las cholitas se le  hizo una entrevista y se  le tomaron fotos,  no como una prueba  de estética, sino   para que al terminar el curso vean los cambios que logren en ellas mismas.   

“Algo que queremos, y ojalá se concrete, es poder dar ayuda  para el cumplimiento de sus derechos en diferentes aspectos”, finaliza Mamani.

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