Pese a la crisis, la Librería de Alejandría paceña crece

La familia Cabrera Reguerín habilitará un segundo piso que estará dedicado a la literatura infantil y a una sala de lectura y para organizar tertulias.
domingo, 28 de noviembre de 2021 · 05:00

Jorge Soruco  / La Paz

Durante 10 años, Yacidia Cabrera Reguerín trabajó en la librería Temis, especializada en textos jurídicos. Una vez que los dueños le dieron la oportunidad, la ahora gerenta acudió a sus hermanos para adquirir el espacio y levantar una Librería de Alejandría en la sede de Gobierno.

“Ya vamos tres años y todo es gracias al apoyo de Aldo (Cabrera Reguerín). El es quien nos animó a seguir con este emprendimiento y tiene nuevas ideas para el futuro”, cuenta la gerenta.

Ya van tres años desde que Alejandría abrió sus puertas con nueva administración y nombre. En ese tiempo los responsables trabajaron para darle un nuevo perfil que se adecúe con los objetivos de la familia: fomentar la lectura y ofrecer textos de calidad a toda edad.

“Sí, sabemos que es difícil mantener un negocio como éste. Pero tenemos entusiasmo y muchas ganas. Estamos viendo qué podemos hacer para incentivar a la lectura y hacerla más atractiva”, comenta Aldo.

Los clásicos de la literatura universal en versión infantil. 
Foto: Carlos Sánchez /Página Siete

Esa energía hace que los propietarios estén trabajando en el crecimiento de la librería. Como en la antigüedad la Librería de Alejandría se alojó en una torre, su tocaya paceña también busca expandirse para arriba.

El local se encuentra en la calle Ballivián #1273, a media cuadra de la Plaza Murillo. El local que ocupa cuenta con un altillo. Anteriormente allí estaban la oficinas, pero ahora se está transformando en una segunda sala.

Allí se trasladará toda la oferta infantil, además de acondicionar una pequeña sala de lectura. esta es una idea que existía desde el nacimiento del local.

“Más allá de solo vender, queremos que los clientes se sientan cómodos. Que puedan revisar los textos que les interesan con calma y así confirman su elección”, agrega Aldo.

Los trabajos en el segundo ambiente están en plena marcha y se calcula que estarán listos para fin de año o principios del siguiente. Como en todo lo relacionado con el funcionamiento de la librería, este también es una empresa familiar.

Otros de los hermanos, Richard, es quien está armando los estantes. Trabaja con totora y madera reciclada.

“En una época de crisis, en la que los negocios como las librerías están cerrando o han sido duramente afectados, tenemos que vigilar el presupuesto. Pero con esfuerzo y creatividad podemos solucionar todos los problemas que se presenten”.

Ya en 2022 la sala del nivel superior también servirá para alojar a un club de lectura. “Estamos pensando establecer tertulias, al menos dos veces a la semana. Invitaremos a escritores nacionales y a estudiantes para hablar de distintos temas”.

Y también crece en oferta temática. Antes que la familia adquiriera la librería, esta se enfocaba principalmente en textos jurídicos. Con el cambio de nombre se decidió que se venderían libros de narrativa en todos sus géneros, pero sin abandonar la academia, aunque ahora abarcando otras disciplinas.

Yacidia remarcó, sin embargo, que no han perdido la clientela especializada. “Siguen viniendo a buscar los textos jurídicos y saben que trataremos de satisfacer sus necesidades”.

Y en esto se busca dar preferencia a los nacional. Para ello se establecieron alianzas  con editoriales pequeñas como Autodeterminación, de Javier Tapia, Del Rincón Ediciones y Zarathustra, entre otras.

Asimismo, se mantienen los contactos con librerías del exterior. “La pandemia ha hecho que los tomos lleguen más lentamente. Pero si el cliente lo necesita, puede hacer pedidos con toda confianza”, dijo Aldo.

Todo eso pese a lidiar con lo problemático de su ubicación. Sí, están en pleno centro de la ciudad, pero eso significa una mayor incertidumbre. No se sabe cuándo los conflictos políticos y sociales, tan comunes en La Paz, afectarán el flujo de clientes.

“Parte del problema es que las autoridades cierran los ingresos a la plaza. Antes era solo esta cuadra, pero ahora lo hacen incluso en un radio de dos cuadras”, lamenta la gerenta.

Pero, poco a poco la clientela retorna. “Curiosamente tenemos muchos compradores del extranjero. Los turistas nos visitan para conseguir obras bolivianas mientras recorren las inmediaciones”, agrega Aldo.

Alejandría no es la única librería que administra la familia. Tienen otra, más antigua, en la población de Irupana, de donde provienen los hermanos.

Con el nombre de Yatiqañ’uta (Casa del saber). Está a cargo de otra  hermana, Margot.

Ese local es más pequeño que el de La Paz. “No podemos decir que es un éxito arrollador, pero tenemos lectores que van cada cierto tiempo”, cuenta Aldo.

Con ese espacio como punto neurálgico, la familia y ciudadanos de Irupana han organizado hace dos años  la primera Feria del Libro del pueblo yungueño. Una iniciativa que esperan repetir en mayo de 2022 para recordar el natalicio de Agustín Aspiazu, nacido allá.

Datos de la librería

  • Ubicación  La tienda de libros se encuentra en la calle Ballivián 1273, a media cuadra de la plaza Murillo.
  • Precios  Se pueden conseguir libros desde cinco bolivianos hasta superar los 100. Los más caros, advierten, son los textos académicos especializados del exterior.
  • Cultura  Además la familia auspicia la publicación de un periódico literario: Los Ceibos, con artículos sobre historia, música y la producción editorial boliviana.

Tenemos entusiasmo . Estamos viendo qué hacer para incentivar a la lectura y hacerla  atractiva

Aldo Cabrera Reguerín

5 bolivianos
es el precio de los libros
más baratos de su oferta.

 

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