Desde hemeroteca Gesta hasta serie La Placa, Patiño custodia joyas bibliográficas

La Fundación Simón I. Patiño tiene la custodia de 115 mil documentos valiosos. Estos fueron adquiridos por la institución a lo largo de los años, tanto por inversiones propias como por donaciones.
domingo, 7 de noviembre de 2021 · 05:00

Jorge Soruco  / La Paz

Desde 1964, la Fundación Simón I. Patiño trabaja en la difusión cultural y la educación. Sus  instrumentos para ello son los centros de documentación y las bibliotecas de Cochabamba y La Paz. En esos  espacios, se conservan y difunden colecciones, adquiridas y donadas,  de  gran valor histórico y artístico.

“El espacio Simón I. Patiño de La Paz posee, sin lugar a dudas, una de las colecciones bibliográficas más grandes e importantes de la ciudad. Un tesoro que abarca desde literatura latinoamericana a joyas de la música”, aseguró el gestor Elías Blanco.

Los responsables de la fundación informaron que Patiño custodia aproximadamente  115 mil documentos, entre libros, revistas, periódicos, catálogos de arte, productos  multimedia y discos musicales.

Este material llegó a  la institución tanto  por la adquisición propia como por donaciones. Los familiares de investigadores, literatos y artistas de distintas disciplinas entregaron bibliotecas completas.

“Entre los principales donantes podemos mencionar: en Cochabamba, a Josep Barnadas, Jesús Lara y Augusto Guzmán. En La Paz, se tiene la colección La Placa, Querejazu, Rubén Vargas, Juan Carlos Calderón y la colección de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil”, reza un comunicado de la fundación.

A ello, se suman la recolección de material audiovisual y musical. Blanco destacó que  en  el espacio paceño se pueden encontrar las últimas grabaciones  de compositores de principios del siglo XX, además de la hemeroteca de Gesta Bárbara.

Asimismo el C+C Espacio tiene la biblioteca más completa de cómic del país de acceso público. Los visitantes pueden leer tanto historietas internacionales –desde las grandes editoriales de Estados Unidos y Japón hasta los trabajos independientes de Europa– como  las nacionales.

Esto se debe a que, con el transcurso de los años, emprendimientos  como este ofrecen una mejor opción para estos tesoros que las estatales.

“Vivimos en un país en el que se  experimenta una  falta de aprecio por el patrimonio documental por parte del Estado. Por lo que una institución que garantice  no sólo su conservación, pero también su accesibilidad adquiere una gran importancia ante el público, más allá de si es privada o pública”, consideró Ramiro Rico, miembro del Colegio de Profesionales en Ciencias de la Información de Bolivia (CPCIB).

Esa reputación hizo que la familia del artista Alfredo La Placa le entregara parte de la colección de catálogos y libros de arte boliviano. La hija, Circe La Placa, destacó que la fundación fue elegida porque “mi padre trabajó bien con ellos y tienen la garantía de conservar los textos”, consideró.

Razones similares manifestó Julián Vargas, hijo del poeta y periodista Rubén Vargas. “Lo importante no es sólo que cuiden los libros –eso yo lo puedo hacer–, sino que la gente pueda acceder a ellos, y el espacio Patiño permite eso”, explicó.

La biblioteca de Vargas fue entregada el año pasado, en plena pandemia. Se caracteriza por estar especializada en poesía boliviana. “Mi padre tenía primeras ediciones de autores independientes que ya no se encuentran en ningún lugar”, dijo Julián.

Es por eso que cuando se anunció un proceso de reestructuración del funcionamiento de los centros, que incluyó la salida de personal, se levantaron temores. Rumores de cierre permanente e incertidumbre sobre  las colecciones comenzaron a correr.

Si bien la fundación explicó en varios comunicados que no cerrarían las bibliotecas ni centros, distintos sectores se mantienen atentos. Para el director de la Carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, Omar Rocha, no es extraño.

“Las colecciones que tiene el espacio Patiño son muy importantes para la cultura en general. La de literatura boliviana es invaluable”, dijo.

Los responsables de la fundación  aseguran que se mantendrán los textos. En un comunicado, Patiño  indicó que “se ha realizado cambios en su estructura debido a los recortes de subvenciones a efectos de la pandemia, pero se ha tenido mucho cuidado en mantener los espacios especiales y los cuidados que deben tener las colecciones que se tienen a su cuidado”.

Asimismo, se comunicaron con los donantes. La Placa informó que “me han garantizado el buen estado de la colección y que las actividades se reanudarán en el futuro”. Vargas también reportó que los responsables le llamaron para garantizar que tanto el cuidado como la accesibilidad siguen según lo acordado.

Actualmente, se realiza una consultoría para reencauzar los servicios y se trabaja en la digitalización del material. 


Dos crisis afectaron a los espacios de documentación
 
La atención en los centros de documentación   y las bibliotecas de la Fundación Simón I. Patiño no es normal desde hace dos años. Desde 2019, las crisis que afectan al país modificaron el funcionamiento de estos y otros espacios similares.

Los problemas comenzaron con los conflictos políticos de noviembre de 2019. En ese periodo, las puertas de los espacios se cerraron para precautelar las instalaciones. Sin embargo, los servicios digitales continuaron  hasta  que se pudo volver a recibir al público.

Pero, en marzo del año pasado, la pandemia de covid llegó al país. Con ella, la cuarentena rígida. Ese fue un cierre mucho más largo.

“Nos tuvimos que adecuar a las circunstancias. Comenzamos a enfocarnos en el área virtual con talleres, presentaciones y otras actividades transmitidas  por las redes sociales”, contó el director nacional de Cultura  de la institución, José Baudoin.

Esto obligó a repensar la estructura de la fundación. “Si queremos que sea sostenible a largo plazo, tenemos que estructurarnos”, agregó.

En este proceso, se desvincularon a 13 personas, pero también se aseguró que la atención se reanudará lo antes posible.
 

 

“Lo importante no es que sólo  cuiden los libros –eso  lo puedo hacer–, sino que la gente pueda acceder a ellos, y el  Patiño lo permite”.

Julián Vargas

 

115.000 documentos
entre libros, revistas, catálogos,
periódicos y otros,
custodia la Fundación Patiño.

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