Obras de miedo y género ganan el Tamayo

Jaime Márquez y Pablo Vargas triunfaron en las categorías de cuento y poesía, respectivamente.
miércoles, 8 de diciembre de 2021 · 05:00

Jorge Soruco  / La Paz

Con la obra …De los ejércitos el abogado potosino Zenón Jaime Márquez Velásquez  ganó el  Concurso Municipal Franz Tamayo en la categoría cuento; mientras que el primer lugar en  poesía fue para el literato Juan Pablo Vargas por Anancias espirituales.

Jaime Márquez comenzó a escribir desde la adolescencia, aunque publicó poco y  de forma independiente. Poesía, ensayo y cuento son los principales géneros que practica.

El relato premiado, explica el autor, gira en torno a la reacción de los vecinos de un barrio cualquiera de clase media en el que se registran extraños ataques violentos. Asegura que se trata “básicamente de un ejercicio entre el miedo y la ansiedad”.

Estudió derecho y ama su profesión. Actualmente, trabaja en el Tribunal Supremo en la ciudad de Sucre. Planea continuar escribiendo, aunque no sabe cómo editar su obra, ya que desconfía de la práctica de la publicación independiente en el país, actividad que equipara con “hacer un café sin filtro”.

Por su parte, Juan Pablo Vargas es literato de profesión. Ha publicado  principalmente crítica y trabajos académicos sobre literatura boliviana y    latinoamericana.

Declarado admirador de Franz Tamayo y Ricardo Jaimes Freyre, presentó al certamen el poemario Anancias espirituales. Esta obra trabaja en la deconstrucción de la identidad de género y de la sexualidad hétero-normativa.

Asimismo, es una reinterpretación de los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola. Según describió el autor, su objetivo es convertir estas prácticas de lo espiritual en experiencias corporales.

En sus poemas premiados, explica Vargas,  busca explorar el proceso por el cual un cuerpo homosexual se ajusta al   mundo específico que habita.

El literato paceño asegura que seguirá escribiendo. Actualmente, se encuentra involucrado en un proyecto de investigación sobre la identidad “marica”, un libro de crónicas y un poemario.

 

Márquez: “El cuento que escribí  es  un juego entre el miedo y la ansiedad”

Jaime   Márquez,  el   abogado potosino que ganó en  cuento. 
Foto: Zenón Marquez

Zenón Jaime Márquez Velásquez es un abogado potosino que escribe desde su adolescencia. No había publicado profesionalmente sus cuentos, poemas y ensayos, pero ahora verá editado el relato …De los ejércitos, que ganó el Premio Municipal de Literatura Franz Tamayo 2021.

Nacido en Potosí en 1982, egresó como abogado de la Universidad Tomás Frías y actualmente trabaja en el Tribunal Supremo de Sucre.

¿Desde qué edad escribe?

La introducción a la escritura vino de parte de mi madre, quien me enseñó a leer. Ella también motivó mi interés  por los libros, tanto que  cuando llegué a la adolescencia el gusto era tan grande que decidí comenzar a escribir. No era algo serio, sino un pasatiempo.

¿Publicó alguno de sus escritos en otras ocasiones?

Sí, pero de manera muy underground y  esporádica. En 2012 presenté un cuento al concurso Adela Zamudio, que recibió una mención de honor.

También con un par de amigos publicamos una revista cultural. Se llamaba Patíbulo, el país de las últimas consecuencias. Pero era un esfuerzo artesanal, básicamente un fanzine.

¿Qué significa para usted ganar el Franz Tamayo?

Una sorpresa, una gran sorpresa. Hay gente que tiene mucha más práctica y constancia, que publica seriamente y que postula con grandes propuestas.  Y que gane yo, un novato, es realmente muy sorprendente.

¿De qué trata el cuento …De los ejércitos?

Básicamente lo que hice es un juego entre el miedo y la ansiedad. La historia se desarrolla en un barrio promedio de clase media donde repentinamente se dan una serie de ataques violentos. Los vecinos no saben qué es lo que sucede y comienza a surgir una especie de paranoia.

Parece combinar los géneros policial y terror.

Tiene elementos de ambos. Pero el lenguaje es de un realismo muy exagerado, sin llegar a la fantasía ni a lo sórdido.

¿Cuál será su siguiente paso tras ganar el premio?

Pues seguir con mi trabajo en el juzgado. A mí me gusta mucho mi profesión y los retos que conlleva  y tengo muchos ánimos de continuar con ella.

El enviar el cuento al concurso era una deuda que tenía con mi yo  adolescente. En ese tiempo estaba pensando seguir la carrera de Literatura, pero  varios eventos me llevaron a entrar a Derecho. Es una profesión muy apasionante, pero que, lamentablemente, es muy menospreciada por la gente.

¿Planea seguir escribiendo y publicar?

Sí, escribo y escribiré bastante. Pero tengo un temor es la ausencia de una estructura editorial. No confío mucho en la publicación independiente, ya que es como hacer un café sin filtro: con resultados inciertos. Esa es la ventaja de los concursos, que permiten que las obras lleguen al público más fácilmente.

¿Qué temas toca en sus obras?

Generalmente hablo sobre la gente marginal. No me refiero tanto a la  económica, sino aquella  marginalidad que está enterrada y de la que no se habla abiertamente.

 

Vargas: “Mis poemas exploran la deconstrucción de género”

Juan Pablo Vargas  se enfocó más en crítica y  análisis. 
 Foto: Juan Pablo Vargas

Juan Pablo Vargas Rollano nació en La Paz el 14 de abril de 1992. Siguió la carrera de literatura y durante años publicó crítica y análisis sobre  narrativa y poesía, pero sin compartir sus trabajos creativos. Anancias espirituales,  galardonado con  el  premio Franz Tamayo, será su primer poemario que llegue al público.

¿Qué significa para usted ganar el Franz Tamayo?

Para empezar es un gran honor porque para mí Franz Tamayo es un fundador de la poesía boliviana. Me encanta su obra y ganar un concurso con su nombre es algo genial. Además, es un paso  interesante, ya que es la primera vez que presento mi poesía, después de años de dedicarme a la  investigación y la crítica.

¿Qué le motiva a escribir poesía?

Para mí, la creación poética es una forma de entender el mundo, el lenguaje, una forma de habitar el mundo. Mi poesía no va a nadie en específico, sino va enfocada en entender el mundo.

¿Qué tipo de poesía lee?

Confieso que de niño no me gustaba la poesía porque no la entendía o me parecía muy cursi. Con el tiempo descubrí que  el problema no estaba en el verso, no leía bien a los autores.

Cuando conocí Libertad bajo palabra de Octavio Paz eso marcó un antes y un después, ya que me hizo entender otra forma de ver el mundo. A partir de ahí expandí mi colección.

Me gusta mucho la obra renacentista y barroca. También disfruto a autores bolivianos fundamentales como Franz Tamayo y Ricardo Jaimes Freyre.

¿Cómo define su poemario premiado?

Viene desde una perspectiva de deconstrucción de género y de la sexualidad hétero-normativa. También viene de una reconstrucción de los ejercicios espirituales creados por san  Ignacio de Loyola.

Por eso es el título: Anancias es un neologismo que se refiere a una vivencia de un cuerpo homosexual. El libro busca seguir los ejercicios y convertir esos principios en una experiencia corporal relacionada a explorar cómo un cuerpo habita un mundo.

¿Qué viene ahora?

Seguir escribiendo. Estoy trabajando en una investigación sobre la identidad marica en la literatura latinoamericana. A la vez, escribo un libro de crónica y otro poemario.

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