El documental «La Mami» quita el estigma de mujeres de un cabaré

“Yo tenía muy claro que quería que la película estuviera centrada en el baño de mujeres”, cuenta Laura Herrero Garvin, directora de la cinta.
lunes, 10 de mayo de 2021 · 05:04

EFE  / Ciudad de México

El baño del emblemático cabaré Barba Azul se ha convertido en el refugio de más de una veintena de mujeres que noche tras noche se ganan la vida bailando y tomando con desconocidos. En este lugar está "La Mami", su protectora y fiel compañera que ahora protagoniza el documental homónimo.

“Yo tenía muy claro que quería que la película estuviera centrada en el baño de mujeres”, cuenta Laura Herrero Garvin, directora del documental.

“Me apetecía un montón entender qué pasaba en ese baño de mujeres y conocerla más (a La Mami) y ahí empezó todo un anhelo del 2015”, dice Herrero sobre el bar ubicado en la colonia Obrera en la Ciudad de México.

En el baño de mujeres del cabaré, La Mami aconseja a las chicas que trabajan ahí cambiar su nombre real a la hora de presentarse con los hombres que las esperan abajo para bailar y tomar alcohol por una larga noche. Ella es la única que rompe esa regla y revela su nombre frente a las cámaras de la directora española. Se llama Olga y fue  parte del Barba Azul por más de una década.

El primer encuentro de Laura con doña Olga fue igual que el de cualquier otro cliente del mítico bar. “Me dio papel al entrar al baño”, cuenta Herrero. Los pocos minutos que pasó en el lugar bastaron para que la directora se interesara en contar la historia de esa mujer y la de las demás.

“Ahí entendí qué tan importante era este baño para las chicas que trabajan ahí y para que estuvieran a salvo, cuidadas y que tuvieran un espacio seguro. Me acerqué a La Mami y le dije que me dedicaba a contar historias por medio del documental”, recuerda.

Noche tras noche, hombres llegan al cabaré en busca de una mujer a quien invitarle una copa y con quien pasar la noche bailando música tropical.

En el siglo XX estas jóvenes solían ser llamadas “ficheras”  y su imagen fue duramente golpeada y denigrada por el cine mexicano de las décadas de 1970 y 1980 al mostrar el oficio como un símbolo del fracaso de las mujeres en la sociedad, catalogándolas como fáciles y vulgares.

Doña Olga rechaza el término “fichera” para describir a “sus chicas”, puesto que el sistema que utilizan en la actualidad es diferente, “deberían de ser llamadas damas de compañía”, pide.

“Es como si ellas fueran mis hijas porque todas llevan un estigma de desamor, falta de cariño y comprensión, si yo se los puedo dar pues mucho gusto”, menciona doña Olga.

Ella también confiesa que nunca se imaginó que su vida podía tener algún tipo de interés público y la experiencia de ser parte de un filme es “algo nuevo”.

“Si yo acepté no fue tanto por mí, sino por las chicas que trabajan en la noche y para que la gente entienda y no se exprese mal de ellas, porque no están haciendo nada malo, sea como sea es un trabajo como cualquier otro y muy respetable”, sentencia.

El documental logra llegar a la entraña de este oficio, en las primeras escenas llega Priscila al bar, una novata tímida que debido al cáncer de su hijo se ve obligada a dejar el estado que habitaba y a trabajar en el Barba Azul.

Además de seguir la evolución de esta mujer en el lugar, la cámara quieta de Herrero recupera historias de otras que mienten a sus pretendientes sobre el lugar en el que trabajan por vergüenza.

Otras lamentan el no poder quedarse a ver películas con sus hijos y la misma doña Olga cuenta que llegó al bar en un momento de desesperación por falta de recursos para sacar adelante a sus hijas.

“Para mí era muy importante no estigmatizarlas, ni juzgarlas, sino mirarlas de cerca y entenderlas como seres humanos con sus escalas de grises”, comenta la directora. “Ellas tienen una cosa como dulce, también agria y dura, pero también suave, como todo humano, y eso era súper importante para mí, no mirarlas como víctimas sino entenderlas como mujeres con agencia a decidir”, añade.

Laura llevó a cabo una ardua investigación en el llamado “último cabaré de la Ciudad de México” por dos años y medio, y realizó 22 días de rodaje repartidos en seis meses. "La Mami" consiguió diversos premios en eventos como L'Alternativa, el Festival de Málaga, el de Cine de Morelia y el de Guanajuato por mencionar algunos. 

 

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