Fallece Costa, el gran diseñador y amigo desprendido

Fue editor, fotógrafo, poeta y artista gráfico. Diseñó el afiche de Cuestión de fe.
jueves, 15 de julio de 2021 · 05:04

Jorge Soruco  / La Paz

Mario Rolando Costa Benavides fue para su amigo Marcos Loayza “uno de los últimos intelectuales generosos”. Editor, diseñador gráfico, poeta y fotógrafo, la obra del artista paceño se mantiene  en la mente de los bolivianos, aunque la mayoría desconozca que él fue el responsable de  los afiches de películas nacionales o tapas de discos y cuyo talento va a extrañarse, ya que falleció ayer a los 61 años.

   Nació en La Paz el 10 de junio de 1960, Mario Rolando Costas es hijo del médico y escritor Rolando Costas Arduz. Acompañó a su padre al exilio en México durante la época de las dictaduras. Allí comenzó su trabajo en la edición de libros y esa experiencia la trajo a Bolivia.

“Fue un amante de la literatura y del mundo de publicación”, recordó su amigo Angelino Jaimes. Trabajó en el periódico Hoy como editor, corrector y diseñador. También fue responsable de establecer la primera imagen de la revista de literatura La Mariposa Mundial.

“Tenía un estilo en el que recuperaba imágenes y simbolismos de épocas anteriores y los traía a la actualidad”, comentó Omar Rocha, con quien trabajó en el título a inicios de los 2000.

Fue el responsable de diseñar los pósters de las películas de Marcos Loayza como Cuestión de fe y El corazón de Jesús.

 “No dudaba en informar qué pensaba de mi trabajo. Él leía mis guiones y me comentaba qué no le gustaba y por qué. Gracias a él fui mejorando”, recordó el director paceño. 

Además de producir carteles, Costa trabajó en el diseño y edición de libros. El cineasta y poeta Jean Claude Eiffel le describe como “muy talentoso”. “Era muy creativo, manejaba muy bien los programas necesarios y colaborar con él era muy divertido. Tenía mucho conocimiento de la literatura, la música y otros artes, por lo que hacía el proceso muy ameno”, agregó.

  También fue responsable de diseñar las portadas de los discos de grupos como Octavia o de las iniciativas musicales de Rodrigo  Grillo  Villegas. 

 El Rolito, como le llamaban sus amigos, vivía en San Pedro, vecino de Luis Rico, con quien también trabajó. Allí organizaba veladas musicales.

“Han pasado tantos años que no recuerdo exactamente cuándo nos conocimos, pero seguramente fue en una guitarreada. Rolito era parte de la escena bohemia y le gustaba cantar”, agregó Loayza.

Según sus amigos, tenía talento musical y no dejaba ojo seco cuando cantaba.

Para sus amigos, el país pierde a un talentoso diseñador y, sobre todo, a una persona muy dadivosa. “Era muy desprendido y siempre se daba tiempo para ayudarte”, aseguró Eiffel.

“Era de esas personas que daba a los demás mucho más de lo que la vida le dio. Y lo hacía sin ningún aspaviento y sin buscar reconocimiento. De hecho su trabajo es una muestra de ello, ya que sus  imágenes han sido emblemáticas, pero su trabajo y nombre quedaban tras bambalinas”, dijo Loayza. 

La familia no informó de la causa de su fallecimiento. Un  amigo contó que se fue a dormir y su hermana lo encontró sin vida. Sin embargo, se descartó que la causa sea el Covid-19. No tendrá velorio público. La familia organizó una despedida privada y sus restos serán cremados. 

 

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