Kiro Russo: «Mi nueva película es una sinfonía y oda a La Paz»

El realizador habla del desarrollo de El gran movimiento, su segundo largometraje, coproducción con Francia, que estrenará en San Sebastián el 1 de septiembre.
sábado, 31 de julio de 2021 · 05:04

Jorge Soruco  / La Paz

Kiro Russo es una de las figuras más importantes del cine contemporáneo nacional. Su primer largometraje, Viejo calavera (2016), es una de las cintas nacionales más premiadas en el exterior. Ahora está a punto de estrenar El gran movimiento en el Festival de Venecia, en septiembre, y en enero de 2022 en Bolivia. 

¿Cuánto le tomó desarrollar esta producción?

Inicié el trabajo el 2016, justo apenas estrenada Viejo calavera. Eso fue  en Locarno, después de lo cual me fui a San Sebastián para participar en una residencia, donde comencé a escribir el guion. 

El gran movimiento ha tenido un larguísimo recorrido de desarrollo internacional. Gracias a este proyecto aprendí a moverme en el mundo de la coproducción internacional, los laboratorios de desarrollo de guion, los mercados de coproducción... que son  fundamentales para hacer cine. Tuve la suerte de que gustara la película y así llegué a espacios como La Fabrique del festival de Cannes, donde contacté con Altamar Films, una empresa que me permitió obtener financiamiento francés y obtener el fondo Cinema du Monde.

  Con esa plata y la del Programa de Intervenciones Urbanas (PIU) es que se pudo hacer la cinta, filmada completamente en exteriores y en 16 milímetros.

   Fue  también muy duro. El rodaje coincidió con los líos de 2019, lo que complicó las cosas, ya que enfrentamos mucha hostilidad social.

  ¿Qué tipo de hostilidad?

La cinta se filmó en dos partes y la más gruesa fue justo en los conflictos. No fue la única, Martín Boulocq también sufrió. 

En mi caso fue grave porque es una cinta que trata sobre la ciudad de La Paz. Así que estaba en el mercado Rodríguez, El Alto... en medio de eso experimentamos cuestionamientos muy fuertes de a dónde apuntábamos con la cámara. 

   Ha sido una escuela de realmente profesionalizarme. Obtuve el conocimiento que carecía respecto al mercado de coproducción y cómo conseguir apoyo internacional. Y, por otro lado, un rodaje muy duro. 

Nos confundían en la calle, ya que, si recuerdas, había rumores de argentinos filmando, que el MAS o la derecha generaban noticias falsas... nos sentíamos atacados mientras trabajábamos por todos lados.

    ¿Está bien que la película se estrene este año o debía hacerlo en 2020 y se retrasó por pandemia?

Inicialmente, yo pensaba que íbamos a estrenarla el año pasado, pero la realidad es que no pudimos terminar la película. Como te conté, esta es una coproducción internacional y por contrato tenía que acabarla en Francia: montarla y cerrarla allá. Por eso quedó la cinta en el limbo mientras no podía viajar por la pandemia. Recién la pude concretar este año.

  ¿Qué otras dificultades encontró en esta producción?

Tuve que tener una rigurosidad y un planeamiento absolutamente ridículos porque es en 16 milímetros. Fue muy extraño, con un equipo muy grande, una cámara más grande...  al mismo tiempo traté de generar una cinta con un aire  documental.

Filmar en 16 mm requiere otro pensamiento y aproximación. Algo que me faltaba aprender, ya que te exige mayor consciencia de la palabra acción y corte, ya que tienes que estar pendiente de que estás grabando y no desperdiciar ninguna toma.

  ¿Qué diferencias tiene con Viejo calavera. Sigue un estilo?

 Sigo mi estilo al 100%. Tengo una metodología que sigo desde hace 10 años, que tiene que ver con la minería. No hago cine comercial, no me interesa. Sino busco un legado cultural y artístico que tenga que ver con una temática central que voy profundizando continuamente. 

       En ese sentido hay diferencias con Viejo calavera, pero sigue dentro la   misma lógica, con la misma gente e ideas. Pero es mucho más grande y redonda. 

¿Qué me puede contar de la historia de la película?

Es una sinfonía de La Paz, una oda a la ciudad. Pero no tanto en la línea saenciana de la noche, sino me ha interesado mucho relacionarme con la urbe como espacio. Me parece que nuestra ciudad es un lugar muy único, ya sea  topográfica, geográfica o  arquitectónicamente hablando. Me parece que nuestro país tiene una característica de una épica de otro tiempo. Y también hay un diálogo con esa La Paz que describen Borda y Saenz, pero desde otro lugar.

   ¿La ciudad es un personaje?

Totalmente, es uno de los tres protagonistas del filme.

 ¿Cómo surgió?

Parto de los personajes y espacio. Tengo un amigo, Max Eduardo Baptista, que es un personaje paceño muy fuerte y conocido en algunos lugares de la ciudad. Hace unos años surgió la idea de  hacer una película con él como protagonista y explorar con él La Paz, ya que la conoce como la palma de su mano. 

 La historia dio muchas vueltas, porque me interesa tomar el cine en torno a la contemporanidad. Para mí el cine es un documento y un legado cultural.

 ¿Cómo llegó a estrenarla en el Festival de Venecia?

Mandamos a varios festivales y despertó muchísimo interés, pero al final decidimos por el de  Venecia por su importancia. Así podemos mostrar a Bolivia y su gente  ante el mundo.
 

HOJA DE  VIDA

  • Nombre  Kiro Russo.
  • Nacimiento  La Paz, el 10 de marzo de 1984.
  • Estudios  Universidad del Cine de Buenos Aires, Argentina.
  • Obras   Russo dirigió los cortos Nueva vida, J’uku y    Enterpriss. Debutó con un largometraje con la laureada Viejo calavera.

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