Magia y fantasmas: fantasía y terror con sello boliviano

Al menos cinco títulos nacionales en la Feria del Libro exploran estos géneros que cada vez encuentran más espacio en las editoriales del país.
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 05:00

Jorge Soruco  / La Paz

Todo comenzó con cuentos. Belén Manzaneda dio a luz un mundo con varios personajes y quería compartirlos con la gente. Así nació El cónclave de los reinos, la primera entrega de una serie  de literatura de fantasía épica que se presentará en la Feria Internacional del Libro de La Paz y que, además, es una de las obras que exploran géneros que no suelen ser muy comunes en la oferta  nacional.

Ciencia ficción, fantasía y  terror son los géneros que cada vez ganan nuevos artífices. Algunos están comenzando a aparecer con más frecuencia  en las principales editoriales nacionales. Otros siguen siendo editados por los mismos autores de forma independiente.

Manzaneda lo tiene claro: la literatura fantástica siempre existió en el país, pero bajo otro mote y de forma no tan visible. “Siempre hemos estado rodeado de estos relatos: el duende, la llorona, las criaturas de las culturas originarias. Se las contaba en antologías de relatos costumbristas, de mitos y leyendas”, consideró.

Por su parte, Daniel Averanga, cuya novela La Puerta ganó el Premio Nacional 2015, fue categórico: Siempre hubo autores de estos géneros en el país. Pero en su mayoría  produjeron de forma independiente sus trabajos y la distribución de los mismos fue muy pequeña.

“Tenemos autores que siempre han querido explorar este tipo de literatura, que han producido desde cómics a novelas. El problema es que no lograron que las editoriales los apoyen sino hasta hace muy poco. Y eso es una pena, ya que no es la editorial la que hace al escritor, es éste quien enriquece los catálogos de la empresa”, aseguró.

Poco a poco estas propuestas comenzaron a ser más comunes en las novedades feriales. Para la versión 25 de la FIL se han planificado las presentaciones de al menos cuatro títulos de terror y uno de fantasía épica, un paso que editoriales como 3.600 y Kipus consideran que precede a una mayor producción futura.

Uno de los motivos, en criterio de Manzaneda, es que el público nacional actual ha tenido ejemplos de la calidad de estos géneros y que los lectores jóvenes se han criado con obras de esta naturaleza.

“Hemos tenido importantes trabajos como las adaptaciones de  El Señor de los Anillos  y Juego de Tronos,  que animaron a leer las obras originales. No hay que olvidar que cuando uno escribe,  los gustos de su entorno influyen”, dijo.

Averanga, por su parte, consideró que otra razón es que la calidad de los trabajos es alta. Prueba de ello es el premio que él mismo ganó y que llevó  a su novela a tener tres ediciones.

Su colega en el consejo editorial de Titi Danzante, Rodrigo Urquiola, agregó que los responsables de publicaciones también se percataron de estos tomos. “A mí no me gustan estos géneros, pero si el libro está bien escrito, es un placer leerlos, independientemente si es de tu preferencia o no”, indicó.

Pero llegar a la publicación de estos trabajos no es tarea fácil y, menos aún, un proceso corto. Debido a que los autores deben establecer claramente las reglas de estos universos particulares, muchas veces los títulos pasan por diferentes formas.

Eso pasó con El cónclave de los reinos. Inicialmente era  una serie de cuentos. Estos relatos giraban en torno a un reino en particular y a personajes específicos de un elenco con gran variedad de ellos.

 “Compartí con algunos amigos y ellos me hicieron notar que la historia se desarrollaría mejor  de ser trabajada en una serie de novelas”, contó la escritora cruceña.

Esto le tomó varios años. ¿Cuántos? Manzaneda no está segura, ya que entre escritura y reescritura tuvo que, incluso, crear un idioma al mejor estilo de J. R. R. Tolkien (El Señor de los Anillos) y una de sus principales inspiraciones.

La búsqueda de editoriales que aceptaran publicar el libro fue igual de ardua que las que describe en él. “Dígame el nombre de una empresa cruceña y será de una que me rechazó”, recordó Manzaneda.

Recibió muchas excusas de  por qué. Desde la más común, que ese género no es para los lectores de la institución, hasta “que no tenía el apellido correcto”. “Incluso me llegaron a decir que debería poner el nombre de un autor más conocido con el mío, como sugiriendo que yo fui una simple asistente”.

Averanga, en cambio, es un escritor más metódico y con proyectos definidos. De hecho, La puerta fue compuesta con el objetivo de ganar un premio para demostrar que la calidad del texto es independiente del género e historia que narra.

Algo con lo que Willy Camacho, de 3.600, y Huáscar Flores están de acuerdo. “Una de nuestras políticas es que todo libro merece ser publicado. Y ya tenemos experiencia con estos géneros”, dijo Camacho, cuya editorial presenta la primera novela de Manzaneda.

Flores reveló que las nuevas generaciones amantes de la fantasía, terror y ciencia ficción buscan el sello boliviano. Esto no extraña a Manzaneda ni a Averanga. La cruceña destacó que uno de los motivos es que la gente quiere una historia que le  permita escapar a un mundo más alegre. “Si sólo importara el realismo, pues sólo tendríamos que leer obituarios”.

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