Paz Soldán: «Me gusta mentir con conocimiento de causa»

El escritor cochabambino está en Bolivia para promocionar su libro de cuentos "La vía del futuro". Lo hará mediante las firmas de tomos en las ciudades del eje.
martes, 4 de enero de 2022 · 05:00

Jorge Soruco / La Paz

La vía del futuro es el libro más reciente del cochabambino Edmundo Paz Soldán y será presentado en los siguientes días de una manera poco común. El autor valluno recorrerá las ciudades del eje y organizará la firma de libros especiales, en las que realizará la presentación de su obra.

Esto se debe a la pandemia, que impide un evento más formal. En La Paz, estará el 11 de enero en la librería El Pasillo.

¿Tiene una agenda completa?

Con la pandemia tampoco es como que podamos hacer mucho. No vamos a hacer presentaciones porque queremos evitar problemas, por eso, más que nada, vamos a hacer firmas de libros…, cosas así.

¿Se planteaba una presentación, aunque sea virtual?

La verdad es que una presentación tradicional, oficial, de La vía del futuro estaba programada hasta esta mañana (ayer). Pero decidimos optar por la cautela y la manera de presentación van a ser las firmas de libros en Cochabamba, La Paz y Santa Cruz y comienzo mañana.

¿Qué nos puede adelantar de "La vía del futuro"?

Son ocho cuentos de una ciencia ficción relativamente cercana. No es un intento de mirar a ver que pasará dentro de 50 o 100 años ni tampoco tiene que ver con naves espaciales y extraterrestres. Es un intento de ver a qué nos está conduciendo los avances de la inteligencia artificial y qué nos puede pasar dentro de unos años con la presencia de esta tecnología en nuestras vidas: desde caminar con un GPS o concretar citas gracias a una aplicación.

El primer relato, que da el título al libro, es un poco simbólico y representativo de esta idea. Trata de la iniciativa de un ejecutivo de Silicon Valley (el centro de la tecnología de EEUU) que decide crear una iglesia dedicada a una inteligencia artificial. Él dice que la computadora es el dios del presente.

Me interesa mucho esta mezcla de lo espiritual con lo secular. Muchos piensan que la computación forma parte de nuestra racionalidad. Pero, en realidad, es también importante para nuestras emociones. Tenemos mucho  afecto por las máquinas y también hay un aspecto espiritual en nuestra relación.

¿De dónde surge la idea de abordar estos temas?

El primer relato está inspirado en un reportaje que leí de una iglesia verdadera. El financista que la creó trabajaba para Uber y el nombre era Path of the Future, que en español es La vía para el futuro. Por eso elegí ese título.

Tiene una bibliografía bastante ecléctica, de lo cotidiano a la ciencia ficción. ¿Cómo hace para navegar entre géneros?

García Márquez decía que la profesión más parecida a la del escritor es la del carpintero, que tiene su caja de herramientas para elegir la adecuada. En mi caso, siempre me interesó expandir mi caja de herramientas para tener la adecuada.

Para mí, cada narración es un problema. De nada me sirve tener lindos sentimientos si no puedo contarlo. Así, analizo las ideas para ver desde qué acercamiento la puedo resolver: “Esto podría ser un cuento realista” o “Esto es ciencia ficción”.

Para mí, la carpintería de la escritura es fundamental. Admiro a quienes se especializan en un género, pero yo prefiero sorprenderme. Por ejemplo, en abril o mayo sale una nueva novela mía, La mirada de las plantas, con la editorial mexicana Alma mía. Está ambientada en la Amazonia boliviana y trata sobre la realidad virtual y las plantas alucinógenas. Y ahí sentía que ni la ciencia ficción ni el realismo me servían del todo, por lo que determiné que las uniría.

Usted utiliza muchos hechos que investigó para escribir…

Admiro a los artistas que son capaces de crear desde la nada, ya que yo necesito alimentar mi imaginación antes de comenzar a escribir. Digamos que quiero escribir un cuento de un pájaro que está al borde de la extinción en Beni, entonces leo todo lo que pueda sobre ese animal. Y, a partir de ahí, trabajo.

Eso quiere decir que llego a un punto en el que dejo de investigar. Incluso cuando comienzo a escribir dejo de revisar apuntes, porque llegué al momento en el que mi imaginación ya está bien alimentada y me toca dejar volar la imaginación.

Esto puede afectar la historia, porque me doy cuenta de que el pájaro beniano ya no sirve para el relato. Tengo que crear mi propia especie. Por eso, para Los días de la peste  investigué todo lo que pude de San Pedro. Pero, al elaborar la obra, me di cuenta de que no podía usar esa prisión, ni La Paz, por lo que creé la Casona como centro de detención y la ubiqué en una población boliviana y latinoamericana ficticia.

Mi imaginación necesita ese combustible. Con ello ya puedes “mentir” sobre una base. Y, si bien hay quien sabe mentir de la nada, a mí me gusta mentir con conocimiento de causa.

 

HOJA DE VIDA
Edmundo Paz Soldán
  • Nacimiento  Cochabamba, 1967.
  • Estudios Ciencias Políticas en la Universidad de Alabama y Lenguas y Literatura Hispana en   Berkeley.
  • Libros Los vivos y los muertos, Norte, Iris, Los días de la peste, Las visiones, La vía del futuro.

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