El brebaje combina una raíz y hojas que permiten viajes psicotrópicos

Ayahuasca, entre el rito ancestral, el turismo y los riesgos de una moda

En redes sociales se ofertan paquetes de retiros para consumo de ayahuasca por hasta 700 dólares. El turismo por el brebaje ancestral en Bolivia crece a la par de la polémica sobre sus propiedades.

Cultura
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La Paz - lunes, 20 de junio de 2022 - 5:00

La separación del cuerpo y el alma, una cura a los males de la mente, un viaje trascendental y el mejor de los alucinógenos,ésa es la oferta para consumir la ayahuasca en Bolivia. El costo puede llegar hasta los 700 dólares. Y más que dinero se trata de confiar en curanderos o chamanes para que guíen el ritual. El turismo por este brebaje crece, pero también la polémica y los riesgos que implica.

“Es inexplicable. Todo tu cuerpo se entrega y sientes que no pesas nada, que eres como polvo en este mundo. Yo me sentí muy feliz porque pensé que no lo iba a lograr”, cuenta Álvaro R., estudiante paceño de contaduría pública. Él no creía en esta práctica hasta que un grupo de amigos le habló de “abandonar” el estrés por medio de ayahuasca.

“Siempre he trabajado mucho y ahora estoy muy enfocado en mis estudios, pero todo eso te cansa. Estaba enojado conmigo mismo, con todos, y decidí que quería cambiar. Casi dos semanas no comí carne, no tomé alcohol ni fumé”, recuerda de su experiencia en enero de este año en Rurrenabaque, Beni.

La idea de empezar de cero un nuevo calendario era atractiva y creyó que con la ayahuasca se encontraría a sí mismo. Hoy que ya se va la mitad del 2022, Álvaro sigue con todos los problemas de siempre o peores incluso, pero no se arrepiente de la experiencia que vivió.

La potente DMT

El consumo de la ayahuasca es una práctica con registros anteriores a la Colonia. Y es que la planta es fuente natural de la sustancia química denominada dimatiltriptamina o DMT, uno de los psicotrópicos más potentes.

Para llegar a ese elemento los curanderos golpean contra un tronco raíces seleccionadas. Esas raíces se convertirán en finas fibras que pasarán a un recipiente donde se combinarán con hojas de otras plantas psicotrópicas. Todos estos elementos son obtenidos de la naturaleza, de zonas amazónicas.

Cada sorbo del brebaje, y no podrán ser más de tres, se supone es una llave a otras dimensiones en el tiempo. Los efectos son muy poderosos porque actúan a nivel neuronal.

Quienes han participado cuentan que algunos chamanes conducen el ritual haciendo cánticos ancestrales llamados ícaros. Otros llevan el líquido a los consumidores en silencio y hablan sólo para dar instrucciones breves y concisas.

Turismo de ayahuasca

En diferentes grupos de Facebook y por páginas web se ofrece esta experiencia. Es el “turismo de la ayahuasca” y viene con el pago de los retiros que incluyen desayuno, almuerzo, cena y hospedaje.

Participar en la ceremonia cuesta hasta 700 dólares en algunos lugares de La Paz y Santa Cruz por ocho días de retiro. Los turistas extranjeros son quienes buscan más estos viajes.

En la calle de las Brujas y en la calle Sagárnaga, de la ciudad de La Paz, donde se concentran muchas agencias de turismo no se ofrece la experiencia y de hecho dicen no conocerla.

Freddy Mamani, operador de turismo, explica que no es algo de lo que se pueda hablar abiertamente. “A los turistas les encanta el hecho de conocer de nuestra cultura e intentamos que pasen momentos agradables haciendo lo que nosotros en nuestras fiestas, tradiciones y costumbres”, relata.

¿Quién regula su práctica?

Bolivia reconoce el uso de las plantas medicinales mediante la Ley 459. Como la ayahuasca, existen otras plantas consumidas bajo el paraguas de respeto a la Madre Tierra. El uso no está regulado y si un “viaje” sale mal, no existen formas de hacer denuncias por negligencia como ocurre en una operación en la sala de un hospital.

El 40% de médicos naturistas en el país no tienen licencias de trabajo. Una de las políticas del Ministerio de Salud es certificar a los más 2.000 trabajadores de esta área en el país.

De esta cantidad no se tiene un detalle de cuántos ofrecen el consumo de esta planta. Pero, para diferentes colectivos, muchos son “charlatanes”.

Polémica en la academia

Los consumidores que han pasado por esta experiencia dicen en coro que consumir el brebaje de la ayhuasca es como hacer 20 años de terapia.

Para la psicóloga Catharin Ayala, del Centro Humanamente, estas prácticas ponen en situación de vulnerabilidad a los consumidores por lo que se necesita acudir a personas confiables y con ética probada.

La preparación es física y mental antes de llegar al momento del ritual, indica. “El cuerpo se prepara, busca la tranquilidad, su centro, sus energías y sus sombras. Nosotros no hacemos nada, lo hace la persona y simplemente guiamos”, explica. Las personas que solicitan esta práctica consumen plantas con propiedades laxantes y desintoxicantes.

“Como profesional de salud mental, no recomendaría el consumo de la ayahuasca, debido a los diversos efectos secundarios que conlleva a nivel de los neurotransmisores y modificación de la química y circuitos cerebrales”, asegura.

Para Ayala, el único camino es el de la terapia psicológica. “Podemos mejorar de manera gradual la autopercepción y generar una calidad de vida a largo plazo”, indica.

De ritual a moda

Yomar Ferino estudió filosofía y teología andina. Explica que la planta alucinógena de San Pedro es propia del altiplano, mientras que la ayahuasca es de tierras bajas. Ella tiene 40 años y tuvo dos experiencias con esta última que ha estudiado.

“La literatura de los años 70 en la Amazonia peruana y ecuatoriana hizo que se haga conocer esta práctica, pero ahora se convirtió en una moda. Si queremos curar nuestros males de la mente primero tenemos que dar apoyo a nuestro entorno”, dice.

Añade que “la población acude como cuando va a un parque de diversiones. Estamos haciendo de muchas prácticas ancestrales un circo”, cuestiona. Sin embargo, continúa, el filósofo boliviano Jorge Miranda advirtió que la ayahuasca trataba enfermedades mentales como la depresión “pero no es adecuada para cualquier persona”.

L.A. es feminista boliviana radicada en Perú. Ella coincide en señalar que todo lo que la medicina ancestral ofrece es como un estilo de vida.

“Creo que es un efecto del capitalismo porque mucha gente quiere probar, pero no hay respeto a la práctica”.

Y amplía sus cuestionamientos: “Muchos chamanes no quieren poner una cláusula de garantías y eso dice mucho de su trabajo. Como feministas sí creemos en las prácticas ancestrales. No es culpa de la planta, hay personas que no saben practicarla, entonces se tiende a satanizar la infusión”, asegura.

Ella reserva su nombre porque como activista acompañó procesos penales de mujeres que declararon haber sido abusadas sexualmente tras ingerir los brebajes.

Farmacéuticas al acecho

Los efectos probados de la ayahuasca llevaron a varias farmacéuticas a ansiar la patente para la fabricación de nuevos medicamentos.

En 1999 la Oficina de Patentes recibió un recurso presentado por la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), la Alianza Amazónica para los Pueblos Indígenas y los abogados del Centro Internacional de Derecho Ambiental (CIDA) para que los dueños de los laboratorios International Plant Medicine Corporation no se queden con los derechos de la fórmula. Les dieron la razón y no hay multinacional que se haya podido adjudicar la patente de la infusión.

La efectividad de las plantas tradicionales está probada. Lo que es improbables es que permitan viajes en el tiempo o entre dimensiones.

“Es una experiencia inexplicable. Todo tu cuerpo se entrega y sientes que no pesas nada y eres sólo polvo.”
Joven que consumió la infusión
40%
de los médicos tradicionales están certificados en Bolivia. Ninguno para el consumo de la ayahuasca.
“Que mucha gente quiera probar la ayahuasca es un efecto del capitalismo. No es culpa de la planta”.
Activista feminista

Procesos por abuso sexual en rituales de ayahuasca

En Bolivia, M. K. es un chamán acusado por diferentes colectivos de usufructuar los saberes ancestrales. El sujeto ofrece el consumo de las raíces y hojas. Fue denunciado en la Fiscalía de La Guardia en Santa Cruz por abuso sexual y violencia doméstica.

En su defensa aseguró que las mujeres que lo denunciaron sólo buscaban obtener dinero a cambio.

Más tarde presentó una acción de inconstitucionalidad, ya que decenas de colectivos feministas apoyaron a las víctimas.

Tras todo el proceso de denuncias uno aún sigue en juzgados y él volvió a ofrecer las prácticas guiadas para consumo de la bebida con DMT.

Sobre estos hechos, el colectivo Mujeres de Plata de Potosí se pronunció de este modo: “Los feminismos en Bolivia están cada vez presentes. Las colectivas feministas y las feministas independientes estamos cada vez más unidas para denunciar diferentes formas de la violencia machista”.

Son varios los colectivos que advierten de esta práctica, pues pone en vulnerabilidad a las consumidoras y son mujeres, principalmente, las que sufren ataques sexuales.

La recomendación de Yomar Ferino, teóloga, es acudir a las sesiones en compañía de otra persona que no beba la ayahuasca sino que actúe como un o una guardia.Muchas mujeres aseguran haber sido víctimas de toques impúdicos durante el trance que vivían despues de consumir la ayahuasca.

“Como era un chamán, pensé que tenía superioridad moral, confiaba en él”, cuenta una joven de 20 años que probó la ayahuasca y fue violada por el chamán de más de 50. La historia fue reportada por la BBC de Londres y ocurrió en Perú.

En 2012 la justicia colombiana determinó que Édgar Gaitán, quien se autodenominaba guía espiritual indígena, fue el abusador sexual de tres menores de edad que fueron junto a sus padres a un retiro de sanación.

El 11 de enero de 2014 en una casa rústica del arroyo La Horca del delta del Tigre, Argentina, una docena de jóvenes consumió la bebida.

Infabe reporta de un chamán de baja estatura, con un español escasamente incomprensible. Tres jóvenes contaron a sus amigas que fueron violadas, pero nunca se sentó denuncia en la Policía.

Sólo luego de que el hecho fuera público, más mujeres contaron sus experiencias amargas tras conocer la infusión.

Otro hecho viene desde Perú. La cadena CNN reportó de la denuncia contra un chamán de 48 años contra una joven de 26.

“Me congelé y dejé que me hiciera lo que quisiera. Creo que me violó probablemente unas cuatro o cinco veces”, indicaba la víctima en las entrevistas.

La experiencia provocó en ella un posterior psicosis y cuadros de adicción a medicamentos para dormir. La mujer no sólo fue víctima, sino también presunto testigo de abuso sexuales a los otros participantes.

El caso permitió que otros chamanes dejaran que sus sesiones sean más vigiladas incluso con grabaciones en vivo como forma de control.

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