Para el Gran Poder se preparan atuendos de lujo únicos por comparsas

De adorno a figura de poder: la evolución de la chola en la morenada

A partir de la década de 1970 los personaje femeninos fueron combando fuerza en la danza pesada. Primero con las chinas que destacaban la sensualidad y después con la autoridad y fuerza económica de la pollera.

Cultura
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La Paz - domingo, 05 de junio de 2022 - 5:00

“Claro que para bailar nos tienen que pedir permiso. Nosotras somos las que mandamos ahora”, aseguró Cristina Monasterios, integrante de la morenada Eloy Salmón.

Ella y sus compañeras fueron las primeras mujeres en armar un bloque de cholas en su comparsa. Comenzaron con apenas 30 bailarinas y ahora son grupos de más de un centenar, robando las miradas de los morenos, todo un resumen de la evolución del papel de la mujer en la morenada en el Gran Poder.

“Algo importante a tener en cuenta es que en Bolivia no se baila así nomás. Las danzas folklóricas y las fiestas en las que se presentan tienen una gran importancia social y cultural, además de económica, y esto hace que vayan cambiando de acuerdo al paso del tiempo. Y eso también afecta a los papeles que las mujeres cumplen”, explicó el investigador David Mendoza, coautor junto a su colega Eveline Sigl de la serie de libros No e baila así no más.

La importancia de las mujeres en la danza pesada por excelencia de la entrada paceña ha ido en aumento desde la década de 1970. Primero con pequeñas filas de chinas morenas, las cuales fueron iniciadas por travestis, hasta la actualidad, en la cual la fastuosidad de las polleras y las mantas rivalizan con la de las máscaras y trajes.

No era así en el principio. “La fiesta en sí era solo de los hombres. Ellos eran los que bailaban, mientras que las mujeres se mantenían al margen, solo participando en apoyo al compañero, ya sea cargando la máscara o facilitando ayuda”, cuenta el investigador David Aruquipa.

Mendoza aclara que hablar de discriminación de género es equivocado. “La mujer no estaba marginada, pero tenía una posición distinta, más organizativa. Esto se debe a que en los inicios, hasta 1974, al menos, la función ritual de la morenada era masculina por excelencia”.

El sociólogo agregó que quienes podían vestir los trajes y las máscaras eran hombres y las personas mayores. Y no cualquiera, ya que “los morenos eran varones casados, con hijos”.

Curiosamente esto también se aplicó al personaje de la china morena. Las primeras que aparecieron fueron interpretadas por varones.

“Es interesante porque en la décadas de los 30 y 40 los bailarines que se ponían las polleras -porque tenían que cumplir con un papel necesario- no ocultaban su masculinidad. Es más, hasta la resaltaban, mostrando los bellos de las piernas, en vez de usar la medias de rejillas”, consideró Aruquipa.

Mientras tanto la mujeres se ocupaban de todo lo referente a las interacciones sociales. También formaban parte de actividades como las procesiones.

“Si, las mujeres no estaban bailando, pero eran predominantes en la parte más social, como en las recepciones y otras actividades. Es así que poco a poco, a partir de la década de 1980, ellas fueron quienes decidieron sumarse a la entrada, de poco a poco”, continuó Mendoza.

La situación comenzó a cambiar a partir de finales de la década de 1960. Fue en esa época que las travestis aprovechan que es el hombre quien interpreta los papeles femeninos, que se aprovechan del personaje.

“Este personaje da un giro muy importante, ya que la política y la sociedad también experimenta un cambio importante. Es la época de la revolución sexual, con una mayor visibilización de las mujeres y de la diversidad sexual”, recuerda Aruquipa.

El investigador recuerda que en el país hay una explosión de la moda, de las fiestas en la noche. Quienes viajaban al exterior traían esas tendencias de entretenimiento y de percepción de la sexual.

También comienza la mayor aceptación de la misma festividad de Jesús del Gran Poder y de las danzas que la conforman. “Hasta más o menos 1974 la morenada era considerada como una danza ‘de indios’. Eso hizo que cuando llegara la época de la dictadura militar, se la viera como una manifestación de la rebelión, de la contracultura. A eso se suma la misma naturaleza satírica del baile y los trajes”, apuntó Mendoza.

De esta forma se plantan las semillas de la reivindicación de la mujer de la pollera por los distintos estratos sociales.

Y como ocurre en la actualidad el primer paso lo dieron las mismas mujeres, apropiándose de la china morena, tras que los gobiernos militares proscribieran la participación de travestis tras un incidente con el dictador Hugo Banzer.

Y posteriormente fueron las integrantes de las comparsas, las madres y esposas de quienes portaban los trajes de los reyes morenos quienes dieron el siguiente salto.

La morenada Eloy Salmón se fundó en 1968. Ellas formaban parte, pero no bailaban, aunque participaban en la procesión.

“En ese evento nosotras sí danzábamos, pero atrás de los morenos y solo entre nosotras”, recordó Monasterios.

En 1981 una reorganización de la comparsa abrió la puerta a un nuevo bloque. Así que en 1982 u grupo de cholas se sumaron al recorrido por las calles paceñas.

“Éramos un grupo de amigas que dijimos ‘¿Por qué no bailamos nosotras?’. Cada año nosotras preparábamos trajes importantes para los eventos sociales y nos dimos cuenta que teníamos todos los elementos”, contó.

Al principio solo eran 30 participantes, organizadas en tres filas de 10 bailarinas. Adecuaron los pasos de los varones y lucían mantillas especiales, elaboradas específicamente para la entrada folklórica. Eso les permitió ganar uno de los premios.

De pronto, la mirada femenina se posó en la danza pesada. Al igual que las tropas de morenos de dividen entre los regulares, achachis y reyes morenos, las mujeres también establecieron diferentes espacios.

“La china morena es, ahora, interpretada por las más jóvenes. El traje destaca su sensualidad y presentan diseños más atrevidos. En cambio la chola refleja el poder económico y la autoridad de la mujer de pollera”, aseguró Mendoza.

Monasterios concuerda. “Las más jóvenes y adolescentes son las que se suman a los bloques de las chinas morenas. Las mujeres adultas somos las que nos organizamos como cholas”.

Esto, consideró Mendoza, generó un fenómeno importante: el regreso de la pollera. “En los 80 no faltaba quien aseguraba que la chola desaparecería en los vestidos. Pero la creciente importancia de la morenada y la aparición de figuras políticas de pollera como Remedios Loza, hizo que las hijas de cholas descartaran el vestido por la ropa tradicional en la fiesta”.

Y ahora bailar en los bloque de chola es una señal de autoridad. “Nosotras somos las que mandamos ahora, no se olviden”, insistió, socarrona, Monasterios.

“La mujer no estaba marginada, pero tenía una posición distinta, más organizativa. Quienes bailaban antes eran los varones”
David Mendoza
“Las más jóvenes y adolescentes son las que se suman a los bloques de las chinas morenas. Las mujeres adultas somos las que nos organizamos como cholas”
Cristina Monasterios
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