Generación premiada: los escritores y los cineastas formados brillan afuera

El acceso a una educación más académica, facilidades de postulación de obras y una inyección presupuestaria son algunos de los elementos que permiten a los bolivianos destacar del resto del mundo.

Cultura
Redacción Diario Página Siete
Por 
La Paz - domingo, 03 de abril de 2022 - 5:00

Jorge Soruco/ La Paz

Liliana Colanzi, Magela Baudoin, Paura Rodríguez, Kiro Russo y Alejandro Loayza son algunos de los artistas que en los últimos años han cosechado premios en el exterior. Ya sea en concursos internacionales o en festivales de altos vuelos, el talento boliviano es reconocido como nunca antes.

“¡Ojo! Es importante recalcar que no es que nosotros tengamos más capacidades que en otras generaciones. Talento boliviano siempre hubo. Lo que pasa es que nosotros hemos tenido mejores condiciones y, por qué no, suerte”, opinó el director Juan Pablo Richter.

Hay voces críticas en redes sociales que aseguran que estos creadores sólo buscan los premios. Que trabajan sólo para presentarse a concursos. Muchas promovidas por el retraso de estrenos en el país, mientras que las producciones llegan antes a festivales. La cineasta Viviana Saavedra, directora de la iniciativa Bolivia Lab, rechaza esas afirmaciones al asegurar que “no existe una formulita para ganara una competencia”.

“Los filtros y procesos de selección de los premios y festivales son muy duros”, asegura. Richter agrega que “nadie invierte cinco años de lucha para apostar a un evento al azar, lo que queremos es comunicar y los reconocimientos son una alegría, muchas veces inesperada”.

Un factor esencial es la formación de los artistas. A partir de la década de 1980 los artistas consiguieron un mejor acceso a la formación académica en su respectiva disciplina.

Además se contó con la posibilidad de conseguir becas o cursos en instituciones del exterior, con buenos resultados. Por ejemplo, Kiro Russo estudió en Buenos Aires y pagó sus clases mediante un trabajo en un laboratorio de edición. Daniela Cajías, que ganó en el Goya, estudió en Cuba, mientras que Paz Soldán, Baudoin, Colanzi y Rivero sacaron posgrados en Estados Unidos y Europa.

“Hay que tener en cuenta que hasta esa década los escritores eran cualquier cosa antes que literatos a tiempo completo. Abogados, economistas, ingeniero y periodistas se daban tiempo para producir obras. Asimismo, muy pocos se animaron a vivir solo de las letras”, consideró el escritor y responsable de 3.600, Willy Camacho.

Las circunstancias no eran  tan diferentes en el cine. Si, producían películas, aunque en periodos más largos. Algunos vivían de ellas, pero la mayoría trabajaba en otras instituciones para poder sostenerse y, en lo posible, ahorrar para filmar.

Asimismo, se tiene la posibilidad de aprender junto con los que vinieron antes. Alejandro Loayza, cuya cinta Utama ya ganó dos festivales competitivos, aprendió mucho gracias a su padre, complementando su propia formación en iniciativa.

Hay, también, una profesionalización. “Son muy pocos los que pueden vivir de  sus libros. Pero eso no quita que toda su vida gira en torno a la palabra: Edmundo Paz Soldán, Liliana Colanzi, Giovanna Rivero, Magela Baudoin, Willmer Urrelo, Rodrigo Urquiola... trabajan en el área, ya sea en edición, dando clases o investigaciones. Son, también,  másters o doctores en literatura”, agregó Camacho.

Por su parte, Marcelo Paz Soldán, de la editorial Nuevo Milenio, recordó que hay canales que permiten que autores de todo el mundo postulen a los galardones sin problemas.

Y está el dinero. En 2019 el Estado lanzó el Programa Intervenciones Urbanas (PIU), que inyectó el dinero necesario para  que varias producciones nacionales se concretaran. De igual forma, las alcaldías lanzaron fondos concursables y así tenemos en 2022 casi un estreno mensual de cine boliviano.

“Seamos honestos, sin apoyo estatal es más difícil. Con esa ayuda se demostró que nuestros artistas realmente llegan a cautivar al mundo”, dijo Saavedra.

 

El trabajo es continuo


La escritora cruceña Liliana Colanzi reconoció que no es cosa fácil llegar a ganar un premio como el Ribera del Duero. Para lograrlo  se requiere de trabajo constante. “Los cuentos de este libro (ganador) los escribí por primera vez en 2019... y no me gustaron. Durante la pandemia los fui puliendo antes de animarme a postularlos al concurso”, recordó.

 

No hay política de apoyo real


El cineasta beniano Juan Pablo Richter destacó que en estos últimos años hubo una inyección necesaria de recursos para el cine. Concretamente el Programa Intervenciones Urbanas, que permitió terminar varias cintas. Sin embargo, “no hay una política de apoyo cultural real y constante que no esté ligada a un proceso de proselitismo político temporal”.

 

Talento boliviano siempre hubo. Lo que pasa es que nosotros hemos tenido mejores condiciones

Juan Pablo Richter

 

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OBRAS
y artistas bolivianos recibieron
reconocimiento internacional
importante entre el año pasado y este.
 

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