La autora está trabajando en un nuevo disco y un libro

Matilde, un tesoro viviente: “Hice entrega total al arte”

La poeta y cantautora fue declarada por la Alcaldía de Sucre como Tesoro Humano Viviente del municipio, en reconocimiento a sus 48 años de carrera artística.

Cultura
La Paz - miércoles, 25 de mayo de 2022 - 0:17

Durante 48 años Matilde Casazola escribió y compuso canciones que ahora forman parte del patrimonio cultural de Bolivia. Fue ganadora del Premio Nacional de Culturas en 2016 y ahora fue declarada Tesoro Humano Viviente del municipio de Sucre.

El reconocimiento se hizo público ayer en una sesión de honor de la Alcaldía, en la que también participó el presidente Luis Arce, con motivo de los festejos por el 25 de mayo.

La poeta y cantautora, que también fue postulada para recibir la presea Cóndor de los Andes, conversó con Página Siete sobre el nombramiento y su nuevos proyectos

¿Qué significa el nombramiento para usted?

Es una sensación muy hermosa, porque es singular. Es algo distinto, especial, que de alguna manera muestra una ternura hacia la obra de un artista. Es un cariño muy extendido de la gente y estoy muy emocionada. También representa una gran responsabilidad de continuar trabajando. Es la primera vez que se promulga una ley municipal de este tipo.

Es como un corazón que palpita manifestado a través de los mensajes que me han ido llegando de amigos y de instituciones.

¿Cómo va a festejar el aniversario de Chuquisaca?

Con mi familia, con mi sobrino Gabriel Chávez. Vamos a encontrarnos con otros artistas, como Willy Claure, que llegó a participar en la serenata.

Además, estamos aprovechando que estamos más liberados de la pandemia y eso nos permite encontrarnos con amigos y familiares en los eventos, como el desfile oficial.

¿Cuándo comenzó su carrera, pensó que un día recibiría estos reconocimientos?

No pues. ¿Cómo podría imaginarme algo así? En mi caso, deseaba que mis canciones lleguen a toda la gente, que mis poesías conmuevan a todos. Eso soñaba, mientras escribía y publicaba mis trabajos.

Todo eso significó décadas de trabajo, pero sin pensar en premios u homenajes. Uno ni siquiera sabe cuánto va a vivir, menos aún qué le depara el futuro. Lo que hice fue una entrega total al arte, a mi obra.

Tengo una pasión enorme por mi trabajo y he tenido más suerte que otras personas, ya que puedo continuar, ya que tengo muchas obras inéditas.

¿Qué le hizo dedicarse a la poesía y la música?

Un amor natural que surgió desde niña. Me gustaba mucho leer los poemas de autores maravillosos del país y del mundo.

Poco a poco fui entrando en este mundo. Hasta que un día me imaginé un poema y se lo transmití a uno de mis primos, sin decirle que era creación mía.

Ahí me di cuenta de que el autor es doblemente creador cuando entrega su obra a otros, cuando una hace cómplice a otra persona de la poesía y la belleza del arte.

¿Se considera que es más una poeta o una música?

Son artes muy hermanadas. Se complementan increíblemente. La poesía en sí misma tiene sus modulaciones, que genera su propia musicalidad. Aparte la música sola nos lleva a mundos increíbles y nos vuelve poetas.

Yo en algún momento comencé a hacer canciones porque sentí el embrujo de la poesía inherente de la música. Así nació en mí la pasión por ambas disciplinas artísticas y marcó mi carrera de ahí en adelante.

¿Cómo fue mejorando y trabajando su arte?

Es importante tener un trasfondo y cimientos de conocimientos de la poesía. Por algo han existido personas antes de una. El leer poesía es un alimento importante para los autores.

En el caso de la música es aún más complejo. Uno tiene que dominar un instrumento y para eso hay que estudiar, indagar en el lenguaje musical.

He estudiado teoría, solfeo, escritura musical y posteriormente la guitarra como instrumento especial. Comencé con el piano, pero la guitarra fue mi destino, ya que es más viajera y entrañable para el arte.

¿Qué tanto figura su ciudad y departamento en su obra?

Está en las raíces. Yo traté de indagar en el misterio de las formas populares, que ya tienen centurias y que han mostrado la fisonomía de los pueblos.

En el caso de Sucre y Chuquisaca, hay una manera de sentir en la que combinó las raíces indígenas con otras, dando paso a géneros como la cueca, el bailecito... me interesó conocer el origen de estas formas y poder transmitirlas y cómo se sienten en manos de un músico actual.

Eso es lo que hice con las cuecas, los aires de cueca. He profundizado mucho porque tenía una cierta libertad para crear canciones lírico populares: una esencia y mensaje poético, pero tiene el aire de lo espontáneo.

Su nombre es sinónimo de la cueca boliviana. ¿Cómo se siente al respecto?

Muy honrada. Yo solo sigo el camino que abrieron compositores como el gran Simeón Roncal, Antonio Paravicini y otros que pavimentaron la ruta artística con sus obras.

¿Qué temas explora?

Lo existencial. El misterio de la vida y la muerte, del tiempo que transcurre y como nos va transformando, tanto a los seres humanos y la naturaleza que nos rodea. Me interesa explorar el porqué de las cosas.

¿Cómo es su trabajo de producción artística?

Es un proceso en el que se une la razón y el sentimiento. Es como una transmisión con algo de misterio que a una le mueve a escribir y transmitir.

Razono lo que escribo, pero es como si fuera un dictado de una fuerza interna. Es por eso que la poesía, cuando está terminada, nos deja una sensación de transformación, nos conmueve.

Mi obra está dictada por la inspiración. A lo largo de unos 20 años tuve una intensa actividad artística que incluso me olvidé de mi salud. Fue un periodo de total entrega.

¿En qué proyectos se encuentra actualmente?

Desde hace dos años estoy trabajando en un disco de unos 12 temas, algunos que tenía inéditos hace muchos años y otros más recientes. Espero poder sacarlos este año.

En poesía estoy trabajando en el tercer volumen de la colección sobre mi obra entera que sacamos con 3.600, pero que la pandemia postergó.

Hoja de vida

Nacimiento • En Sucre, el 19 de enero de 1943.

Estudios • Estuvo en diversas unidades educativas de la Capital. Terminó graduándose del Liceo María José Mujía. Posteriormente, ingresó a la normal en el departamento de educación musical.

Inicios • A lo 20 años decidió viajar por Argentina y Bolivia. Para entonces ya escribía poesía y tenía composiciones. Volvió al país en 1974 y ese año comenzó a dar sus primeros conciertos.

Libros •Hasta la fecha publicó 20 tomos de poesías. De esos, tres son antologías.

Discos • Su música se reunió en nueve álbumes, de LP a CD, pasando por casete.

“Me di cuenta de que el autor es doblemente creador cuando entrega su obra, cuando uno hace cómplice a otra persona”.
Matilde Casazola
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