Willy Claure y Jesús “Jechu” Durán pusieron melodía a esta creación literaria

Una cueca y tres testimonios: “No le digas”, el himno de la literatura nacional

La obra es un poema del autor paceño Jaime Saenz, que aparece en su novela “Felipe Delgado”. Dos artistas convirtieron la pieza en una de las cuecas más emblemáticas del país. Aquí se presenta su historia.

Cultura
Redacción Diario Página Siete
Por 
La Paz - domingo, 06 de noviembre de 2022 - 5:00

“Si te encuentras con la Ninfa no le digas que he llorado / dile que en los ríos me viste lavando oro para su cofre. / Si te encuentras con la Trini no le digas que he sufrido / dile que en los campos me viste buscando lirios para sus trenzas. / Si te pregunta la Flora acordándose de mí, no le digas que me has visto, no le digas que la quiero / en un rincón del olvido no le digas que la espero”.

“Lo primero que puedo decir es que me parece hermoso que esta cueca sea considerada como un himno de una carrera universitaria”, señala el músico, arreglista, compositor y cantautor boliviano Willy Claure.

Reconocido a escala internacional, radicado en Suiza, especialista en las cuecas, entre otras cepas, puso música a la letra del poema que aparece en la novela Felipe Delgado (considerada como la obra narrativa más importante de Bolivia) del escritor y poeta Jaime Saenz.

Jesús “Jechu” Durán, coautor, que dejó esta tierra por una enfermedad, fue quien presentó a Claure el libro con el poema, situado en la página 33 de la primera edición de la obra.

Era Calixto María Medrano, personaje de la obra citada, maestro de piano de Felipe Delgado quien siempre tocaba la cueca “No le digas”, antes de iniciar sus clases; es así que aparece el poema dentro de las páginas del libro.

“Nosotros conocemos la letra de la cueca, pero no conocemos la música, no sabemos cómo Saenz se imaginaba la melodía”, comentó Claure durante una entrevista con este medio.

Sucede que en los años 80 del siglo pasado, en plena dictadura, “Jechu” y Willy se conocieron y hacían guitarreadas. Ambos vivían relativamente cerca, el primero en la Pisagua y el otro en la Sagárnaga (La Paz).

Claure sale del hogar de Durán y en una de esas caminatas de “cada quien a su casa”, Claure crea la melodía en su mente.

“Mientras iba hacia mi casa por la San Francisco y Sagárnaga, tardecito, hice la melodía. Llegué y grabé lo que tenía en la mente en un casete que lamentablemente se perdió (...). Luego de unos días vuelvo a la casa de ‘Jechu’ y le presento la canción; al mismo tiempo él había compuesto la emblemática ‘Enredadera’, presentada en su disco El Repatriado. Esas dos tocábamos en las peñas y a la gente les gustaba”, recordó Claure.

Resulta que ya eran las dos cuecas aclamadas por el público de entonces. Hacían segundas de voces y de guitarras según a cada cual le correspondía por y para sus propias composiciones.

Sin embargo, cuando “el Willy”, que tenía 18 o 19 años, se casó y se fue a Santa Cruz en tiempos difíciles de economía nacional, conoció luego de algunos años a Jenny Cárdenas, quien grababa su primer disco en el que estaba el “No le digas”.

“Me dice, ‘tengo una cueca bellísima para el disco’ y se pone a cantar ‘Si te encuentras con la Ninfa / no digas que he llorado...’. Y le dije: Jenny, esta cueca es mía. Yo compuse la melodía; es cierto que ‘Jecho’ me presentó el texto pero esta cueca es más mía”, aseveró Claure.

Cárdenas tuvo que comunicarse con Durán para corroborar esa afirmación. Años después, Claure grabó la cueca.

Luego de la muerte de “Jechu”, su hija, Gabriela Durán, se comunica con Willy y le dijo que no podía dormir porque en el fondo sentía que “No le digas” también le correspondía a su papá.

“No me importaba mucho afirmar o declarar quién era el compositor, así que en un concierto invité a Gabriela para declarar que la letra es de Jaime Saenz, la música de Willy Claure y Jesús Durán”, contó el músico.

Hay bastante que subrayar y mucha representatividad. Que la letra sea de Jaime Saenz, que la música sea de Willy Claure y Jesús Durán, que en los comienzos sea un éxito de Jenny Cárdenas o que los estudiantes de la carrera de Literatura —como se dijo en principio— tengan a esta cueca como un himno, dicen mucho de lo que significa.

Literatura

El director de la carrera de Literatura de la UMSA, Omar Rocha, en su oficina y con un ejemplar de Felipe Delgado entre sus manos, aportó con la anécdota de que sus estudiantes cantaban en la terraza de la Facultad de Humanidades la cueca “No le digas”, en tardes que, en ocasiones, se extendían hasta la noche.

Sin embargo, con su prolongada experiencia como investigador, poeta y docente —además de ser psicólogo de profesión— señaló en una entrevista que existe una racionalidad exquisitamente ambigua escondida en el poema de Saenz.

“La supuesta cueca, supuesta porque es sólo un poema, dice que, ‘si te encuentras con la Ninfa, no le digas he llorado’, o que ‘si te encuentras con la Trini, no le digas que he sufrido’. Pero hay un cambio de discurso, de un imaginario que aterriza en un aliento poético que señala ‘Si te pregunta la Flora acordándose de mí...’; entonces ingresa la negación profunda. ‘No le digas que me has visto, no le digas que la quiero; en un rincón del olvido no le digas que la espero’”.

“Con eso le está diciendo a quien interpela: ‘Dile, dile, dile que la espero...’. Es un hermoso texto incluido en Felipe Delgado, a quien dos músicos de renombre; uno que ya se fue y otro a quien mando saludos, le pusieron una música también hermosa”, indicó el director de Literatura.

*Esta obra es una colaboración del periodista cultural Israel Badani

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