La actriz, directora y gestora cultural dedicó su vida al teatro

Wilde, creadora del Fitaz: “Dejo la escena, me dedicaré a escribir”

Después de más de 20 años de dirigir el Fitaz, la actriz Maritza Wilde anuncia su “autojubilación” con el traspaso de la dirección del festival a una nueva generación.

Cultura
Redacción Diario Página Siete
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La Paz - sábado, 14 de mayo de 2022 - 5:00

Maritza Wilde es una de las principales figuras del teatro nacional. A lo largo de su carrera, fue actriz, directora, dramaturga, gestora cultural y creadora del Festival Internacional de Teatro de La Paz. Ahora anuncia su “autojubilación” de los escenarios. “Dejo el Fitaz en buenas manos, después de 20 años”, asegura

El año pasado dejó la dirección del Fitaz. ¿También se alejará de los escenarios?

Sí. Quiero anunciar mi retiro de la escena. Me estoy autojubilando, porque no tengo jubilación de ningún tipo. Lo decidí porque creo que era el momento. Dejo un evento que logró mucho prestigio nacional e internacional y lo hago en las manos adecuadas.

Fueron dos décadas de trabajo satisfactorio, ya que logramos mantenernos independientes. El Fitaz es un evento privado. Hemos tenido reconocimientos muy importantes del ministerio, Parlamento, de la Alcaldía, pero no somos parte del Estado.

Y ahora llegó Bernardo (Arancibia), en quien tenemos mucha confianza y sé que continuará con el camino que iniciamos.

¿Cómo se animó a iniciar esta aventura, teniendo en cuenta las dificultades para estos eventos?

Siempre hubo dificultades, sea 2022 o sea 1999. Siempre hemos sido (los artistas) la quinta rueda del coche. Lo que me animó es que había tenido una experiencia exitosa en Santa Cruz un par de años antes. Después, mis colegas paceños me decían que “había que hacerlo en La Paz”.

Organicé primero el festival de Santa Cruz porque se dieron las condiciones y tuvimos apoyo relámpago de muchas instituciones. Aprovechamos que en 1999 se nombró a La Paz, por primera vez, como Capital Iberoamericana de las Culturas. Presentamos el proyecto y salió adelante. Con muchas dificultades, pero surgió con fuerza éste que es el hijo predilecto.

¿Cómo dio puntapié inicial?

Tuvo dos aspectos importantes: Uno, la parte económica y dos, la realización. La primera fue muy complicada, ya que asumí el reto de manera personal, con una deuda que fui pagando poco a poco.

La segunda fue muy feliz. Tuvimos una acogida excelente.

Pero, por las dificultades económicas del primer Fitaz, temía respecto al futuro. Pero lo logramos gracias al apoyo de la entonces embajadora de México, Margarita Diegues. Nos lanzamos a realizar la segunda versión en 2000, ya con nuestro lema Teatro por la paz en el mundo que mantuvimos desde entonces.

Y las dificultades económicas se fueron salvando versión a versión, ya que comenzamos a trabajar un año antes.

¿Qué recoge de estos 20 años de gestión continua?

La satisfacción de la continuidad, del prestigio, de la acogida de la ciudad. Trajimos los mejores grupos nacionales. Y es porque veíamos los espectáculos para que éstos estuvieran al nivel internacional.

¿Cómo se seleccionan las obras participantes en el Fitaz?

En principio, los grupos mandan un material audiovisual, pero principalmente viendo las obras en su lugar de origen. Como directora me invitaban a otros festivales y eso me dio la oportunidad de ver las piezas y determinar cuáles podíamos traer a nuestro país. Ya hecho, hacíamos invitaciones directas.

¿En qué ayudó el Fitaz al teatro nacional?

El Fitaz ha sido el medio de interrelacionar a los grupos nacionales con las propuestas de los grupos de otros países. Y eso creó vínculos en los eventos especiales paralelos a las funciones del festival.

¿Qué retos esperan al Fitaz?

Ponerse a la altura de los tiempos. Esto exigirá integrar a su quehacer otras tecnologías, sin dejar de lado la esencia.

El teatro nacional necesita mucho de esto para desarrollarse. Y es difícil, ya que puede no entrar en la idea que algunos tienen del teatro.

¿Bolivia es apta para el teatro?

Sí, pero hay que reconocer que no recibe la importancia que merece. En el país hay más interés por la música y las artes plásticas. Hemos dado grandes pintores y músicos al mundo.

¿Qué es el teatro para usted?

Es mi vida. Creo que logré una coherencia entre mi vida privada y mi profesión. No hay una disociación. También tuve la suerte de tener un compañero que me apoyó moral y materialmente, mi esposo Agustín.

¿Qué le llevó a dedicar su vida al teatro?

A los ocho años empecé a estudiar ballet clásico. Pero esa carrera se frustró porque mi mamá no quería que la siguiera. Entonces descubrí que en el teatro podía expresarme, no sólo con las palabras, sino también con la danza. Mis primeros pinitos los hice aquí, en la Alianza Francesa. Luego me fui a estudiar a España y Francia.

¿Qué le gusta más: la actuación o la dirección?

Hay un placer especial en ambas, pero son distintas. La dirección es más objetiva, ya que te obliga a ver todos los elementos que hacen al conjunto. En cambio la actuación es totalmente subjetiva, ya que una se mete en la carne del personaje, sea clásico o contemporáneo. Lo que no hice fue dirigirme a mí misma. Siempre pedí la ayuda de otros.

¿Alguna vez se sintió tentada de pasar al cine?

No. Hice un poco de televisión cuando estudiaba en España y fui extra en algunas películas. Pero me he abocado al teatro siempre. La única experiencia seria fue con Marcos Loayza en El corazón de Jesús.

¿ Qué hará ahora?

Pues me autojubilé, por lo que dejo la escena y voy a dedicarme a escribir. Tengo dos publicaciones en el exterior. Quiero continuar con el teatro en el papel.

Hoja de vida

Wilde• Es actriz, directora, dramaturga y gestora.

Estudios • Se graduó bachiller del colegio Santa Ana de La Paz. Siguió estudios universitarios en la Universidad Católica de Lima. Cursó la carrera de teatro en la Escuela Superior de Arte Dramático, y en el Teatro Experimental Independiente, ambos de Madrid, España. Asistió luego a talleres dictados por Jacques Lecoq e ingresó al “Roy Hart Theatre Journal”, de París, Francia.

Obras • Ha puesto en escena más de 40 obras, entre ellas: Las Juanas (1989), La abuela azul (1990), Adjetivos (1990), El escudo y la piedra (1992), No me canso (1993), Solas (1993), Camellos en mi jardín (1994), La Buhardilla (1995) y La guardiana (1995).

“Creo que logré una coherencia entre mi vida privada y mi profesión, así que el teatro es parte de toda mi vida”.
Maritza Wilde
“El Fitaz ha sido el medio de interrelacionar a los grupos nacionales con las propuestas de los grupos de otros países”.
Maritza Wilde
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