El aparato del MAS frente a la oposición en su laberinto

Las encuestas mostraron una diferencia de ocho puntos entre Evo Morales y la segunda fuerza. La candidatura que más creció fue la de Óscar Ortiz (BDN).
domingo, 11 de agosto de 2019 · 00:00

Isabel Mercado / La Paz

Son tiempos políticos. Los memes, las fake news, las verdades alternativas, las promesas y las prebendas descaradas… Todo vale. 

Una vez arrancada formalmente la etapa preelectoral, es decir, cuando a la permanente campaña oficialista se unieron las de los candidatos de la oposición, empezó a delinearse lo que será la tónica de los próximos 80 días. Y empezó también la guerra sucia.

Encuestas a gusto de todos

Todo empezó con las primeras encuestas electorales, que mostraron, con algunas variaciones, entre 8 y 10 punto de diferencia entre Evo Morales y el segundo en la lid, Carlos Mesa. Muestran también un ascenso del tercero, Oscar Ortiz de Bolivia Dice No (BDN), quien es prácticamente el único candidato que muestra un crecimiento en las tendencias.

Cada quien tuvo su lectura, como no podía ser de otra manera. Y cada quién también eligió sus batallas. 

El MAS cantó victoria y optó por elogiar al tercero en discordia, fiel a su plan de ignorar el 21F y dispersar el voto. 

El Vicepresidente lanzó piropos a Oscar Ortiz y en el programa Voto Informado, producido por Página Siete, Los Tiempos y Asuntos Centrales, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, no ahorró adjetivos cuando llamó dubitativo e incoherente a Carlos Mesa y renovador a Ortiz.

Comunidad Ciudadana (CC) autoproclamó un triunfo: con el argumento de que nunca se ha estado tan cerca de ganarle a Evo Morales en 14 años, restó importancia a su estancamiento y pérdida de puntos en preferencia de voto. Asimismo, insistió en su posición de equidistancia entre los extremos (MAS y BDN), soslayando los furibundos ataques de sus adversarios.

Pero, nadie más triunfalista que Oscar Ortiz, a quien la renuncia de su candidato a vicepresidente, Edwin Rodríguez, pudo haberlo sacado de competencia. Por el contrario, el líder cruceño respondió acusando a su exacompañante de haber sido comprado y arremetiendo también contra Carlos Mesa, a quien prácticamente hizo responsable de la renuncia (o compra) de Rodríguez.

Sin embargo, además de una curva de tendencias con pocas sorpresas, las encuestas, específicamente la que presentó Voto Informado, pone el ojo en el otro gran actor de los comicios de octubre: el Órgano Electoral.

Según los resultados, independientemente de por quién va a votar, el 61% de los encuestados cree que Morales ganará las próximas elecciones presidenciales, sólo el 18% cree que Carlos Mesa lo hará. En paralelo, el 69% de las personas cree que habrá fraude o, lo que es más o menos lo mismo, que el TSE favorecerá al oficialismo.

Estos datos no representan ninguna novedad, pues tanto la sumisión como el desmantelamiento del ente electoral son evidentes. Con casi 40 renuncias de funcionarios de diferentes reparticiones del TSE y numerosos escándalos sobre sus decisiones, esta institución, clave para la confianza electoral, ha perdido  credibilidad.

Otro aspecto interesante es la cantidad de personas que aún no han decidido su voto. Es, a decir de los analistas, una elección que será definida por los “indecisos”: un 23% de los electores, según el sondeo de Página Siete.

Pero, mientras CC confía en el voto útil que concentraría a su favor los votos opositores a Evo, el MAS apuesta a que los indecisos voten a ganador, se inclinen por el binomio oficialista y se evite una segunda vuelta. 

Campañas vemos, corazones no sabemos

Entretanto, los temas y los recursos de campaña se van mostrando en toda su dimensión.

El “todos contra Mesa” ha tomado cuerpo y tanto BDN como el MAS apuntan al mismo blanco, que por otra parte se encuentra maltrecho por las acusaciones que señalan que el exmandatario recibió dinero para  acompañar a Goni en la fórmula que  llevó a éste último a la presidencia en 2002.  

La estrategia mesista de evitar tocar el tema y no aclararlo ha sido claramente poco efectiva, pues, lejos de disiparse, los rumores y sospechas han ido en alza, azuzadas por el conjunto de los enemigos del expresidente: el MAS, el gonismo y BDN.

Entretanto, el MAS construye, como bien sabe hacer, el relato que le conviene en  este momento político: desde liderar un pacto contra la violencia hacia la mujer –esquivando las críticas y referencias al proverbial machismo del mandatario/candidato–, hasta profesar amor por los animales, pasando por supuesto por la deslegitimación del 21F, argumentando que reconocerlo es apoyar a la mentira.

Eso no es todo, el aparato de Gobierno puesto al servicio de la reelección alienta una campaña propagandística de gran alcance y ha implementado un programa de donaciones generosas a los artistas, quienes a la sola presentación de un proyecto reciben jugosos financiamientos que luego son debidamente agradecidos. Todo esto en el marco del programa Intervenciones Urbanas.  

Punto aparte para las dádivas ofrecidas a las Fuerzas Armadas. En el discurso de su aniversario, Evo ofreció cargos en las empresas estratégicas bolivianas a integrantes de la jerarquía militar. Además prometió aumentar el presupuesto para que el cuerpo militar adquiera más armas (como si ello fuera necesario para algo) y dijo que retomaría la entrega de víveres, que en el pasado generó corrupción y desorden.

La oposición en su laberinto

Por el otro lado, la oposición juega a canibalizarse sin que aparentemente le quede claro cuál es el enemigo a vencer. La idea de la unidad, descartada desde un principio, no se avizora ni siquiera en temas elementales, como la defensa del voto, que es una preocupación ciudadana.

Como sostuvo el periodista y exdirector de Página Siete Juan Carlos Salazar en una conferencia de análisis preelectoral: “Hace cinco años estaban en juego los dos tercios del Congreso. La oposición pudo evitarlo, pero no lo hizo. Hoy está en juego la democracia, pero nada hace pensar en un acercamiento entre los opositores ni siquiera para defender el voto. Evo declaró hace algunos días al diario El Deber que quiere retirarse dentro de “cinco añitos”, así lo dijo, pero ya sabemos lo que vale su palabra. Lo ha prometido en dos ocasiones anteriores, y en lugar de irse a vivir a su chaco, como se comprometió públicamente, se ha mandado a construir un palacio”. 
 

 

 

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