La venta de la ropa usada se expande y llega a la zona Sur

Los comercializadores de las prendas a medio uso pueden comenzar con un capital inicial de 500 bolivianos y lograr llegar hasta varios miles de dólares.
domingo, 14 de mayo de 2017 · 00:00
Manuel Filomeno /  La Paz
 
"Un pantalón, una blusa, un bolso, cinturón y chalina, todo por 250 bolivianos. Todo de marca, todo en perfecto estado”, señala  Elena Córdoba mientras mete las prendas en su bolsa. Frente a ella, la vendedora sonríe y le entrega su cambio, se despide y le pide que vuelva pronto  y que tal vez en unos meses "ya no esté más”.
 
El negocio de la ropa usada se  expandió, se masificó en los últimos años, al punto que compite   con boutiques y tiendas de prendas nuevas de marca, incluso en la zona Sur de la ciudad.
 
En San Miguel, cerca de una decena de tiendas de ropa usada se entremezclan con otras en las que se ofrecen prendas nuevas y exclusivas. "Hasta hace unos años, si quería comprar ropa usada me tenía que subir al centro o a la Feria 16 de Julio (El Alto), ahora estas tiendas están en todas partes”, explica Elena, quien dice que siempre se detiene a ver las novedades que traen sus "caseras”.
 
"Es buena ropa, está lavada, planchada y en perfecto estado, ¿por qué no comprarla?, si la producción nacional es tan limitada y la ropa importada nueva es carísima”, expresó.
 
Además de las tiendas instaladas en San Miguel,  en otras zonas han observado una explosión de locales donde se comercializa este tipo de prendas.
 
"En los últimos cinco, siete años, el negocio se disparó, empezaron a aparecer vendedores en las calles, sobre todo por las noches, pero también tiendas, algunas incluso pagando impuestos y tributos”, sostiene  Elizabeth Verástegui, presidenta de la Comisión Nacional de Defensa de la Ropa y Prendería a Medio Uso.
 
Según la dirigente, hasta hace cinco años  los comerciantes de ropa a medio uso llegaban a 250 mil; sin embargo, señala,   ahora son  muchos más.
 
"Mucha gente que se quedó sin trabajo, que no encontraba una salida  se refugió en la ropa a medio uso, no solo en las ciudades, sino también en el área rural”, relata.
 
En La Paz, desde hace 30 años, los principales puntos de venta de las prendas a medio uso eran la calle Figueroa, el mercado Rodríguez, la  calle Mercado y la feria 16 de Julio, en El Alto.
 
Sin embargo, en los últimos años se han abierto nuevos puntos de venta  en el mercado de Villa Fátima, el cruce de Villa Copacabana, la avenida 6 de Agosto, El Prado,  Chasquipampa, además de San Miguel y otros puntos de la zona Sur.
 
 
Pequeña inversión
 
"No se requiere mucho dinero para empezar, 200 dólares es un capital aceptable, conforme uno va ganando más puede especializarse y realizar inversiones más fuertes”, cuenta Eusebio (nombre ficticio), quien actualmente  tiene un puesto en el mercado de Villa Fátima en el cual ofrece exclusivamente ropa de las marcas Berksha, Forever 21, H&M, entre otras.
 
Según Verástegui, el capital inicial puede variar entre 500 bolivianos y varios miles de dólares.
 
"Hay quienes compran un fardo de ropa, hasta los que adquieren camiones enteros, que después clasifican y reparten en varios lugares”, agrega la máxima dirigente del sector.
 
Algunos comerciantes, como Eusebio, sólo compran ropa de ciertas marcas para comercializar, el resto es rematado entre detallistas menos exigentes.
 
"Hay ropa de todo tipo, desde prendas casi nuevas hasta trapos, en mi caso yo realizo la selección de lo que tiene mayor valor y el resto lo entrego a otros vendedores”, añade.
 
De acuerdo con los vendedores, desde la promulgación en 2006 del Decreto Supremo 28761, que prohíbe la internación al país de ropa usada, el costo de los fardos se incrementó, perjudicando en un principio a los comercializadores, que adquieren su producto en Oruro.
 
Eusebio recuerda que al principio los importadores empezaron a cobrar más por fardo y éstos llegaban  con ropa de peor calidad, pero con el tiempo los precios se estabilizaron y la calidad mejoró. Eso  permitió que mucha gente permanezca  en el negocio y encuentre  nuevos clientes.
 

Vendedores en emergencia por proyecto de ley 

En las últimas  semanas, la comercialización de la ropa usada volvió a colocarse en la palestra debido a que el Gobierno envió a la Asamblea Legislativa el  proyecto de ley de asignación competencial para la comercialización de mercancías usadas, que contemplaba el control y decomiso  por parte de las alcaldías.

Su contenido  fue rechazado por la dirigencia de los comercializadores de prendas a medio uso del país.
 
Mediante el Decreto Supremo 28761, de 21 de junio de 2006 se establecieron plazos para la prohibición de la importación de ropa usada desde 2007, pero la norma fue puesta en  vigor recién en 2009.
 
Entonces, el Gobierno implementó un plan de reconversión productiva que beneficiaría a este sector; sin embargo, los comercializadores denunciaron que los fondos destinados a este programa se perdieron y nunca llegaron a los interesados. 
 
De acuerdo con Elizabeth Verástegui,  presidenta de la Comisión Nacional de Defensa de la Ropa y Prendería a Medio Uso, su sector rechaza la medida por que pondría en riesgo el sustento de 250 mil familias que se dedican a la venta. "Nuestro sector ha absorbido a un gran número de gente que se quedó sin empleo en los últimos años, el decomiso de su sustento los dejaría en la calle”, argumentó.
 
Por otra parte, planteó al Gobierno tributar en la medida de sus posibilidades e implementar un plan de reconversión productiva que les permita dejar la comercialización de prendas usadas de manera paulatina.

 

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