La explotación de la mina Mallku Khota no se activa desde su reversión en 2013

El valor de la veta polimetálica es de $us 8.887 millones, el Gobierno busca $us 620 millones para activar el proyecto administrado por la Comibol. Bolivia ganó el proceso interpuesto por la South American Silver.
lunes, 03 de diciembre de 2018 · 02:04

Liliana Carrillo V.  / La Paz

Desde su reversión al Estado, en 2013, Mallku Khota no ha sido explotada. Hace dos semanas Bolivia ganó el arbitraje  interpuesto por la  canadiense South American Silver Limited por esa mina y el Gobierno informó que busca 620 millones de dólares para activar el proyecto. Los mineros del   yacimiento potosino piden que la producción arranque ya y se declaran en emergencia.

“Los mineros de Mallku Khota estamos en emergencia porque  no hay producción. Cinco años estamos haciendo explotación y prospección, ganando lo mínimo, pero no hay cuando explotemos”,  asegura a Página Siete el secretario general del sindicato de trabajadores mineros de Mallku Khota, Benedicto Colque.

Son  115 los mineros destinados a la veta del norte de  Potosí que reciben su salario de  la  de Comibol (Corporación Minera de Bolivia) desde 2013. Piden  una audiencia con el ministro de Minería y advierten con bloqueos y otras medidas. “Nadie nos ha dicho nada, cuál va a ser la situación de Mallku Khota después del proceso”, reclama el dirigente.

Reversión y arbitraje

Entre 2003 y 2008, la empresa canadiense South American Silver se adjudicó sin consulta previa la explotación de los yacimientos de indio, galio y plata de Mallku Khota.

En 2012, temiendo las consecuencias ambientales de la anunciada explotación a cielo abierto, los comunarios de la población de Norte Potosí se levantaron y, tras semanas de violentos conflictos,  lograron que el Gobierno revierta la concesión y expulse a la transnacional.

En 2013, la South American Silver  demandó  gobierno boliviano exigiendo una indemnización de 385,7 millones de dólares ante  la Corte Permanente de Arbitraje de  La Haya. El pasado 22 de noviembre,  el tribunal internacional determinó que Bolivia debe  indemnizar a la empresa con 18,7 millones de dólares a título de compensación, además de intereses.

“El fallo internacional ha sido un triunfo de las comunidades que hemos defendido las reservas  naturales de Bolivia a costa de nuestra sangre”, asegura el dirigente  Cancio Rojas.

Como curaca de Sacaca, en 2012, Rojas lideró la movilización por la nacionalización  del yacimiento Mallku Khota. Entonces fue encarcelado y procesado bajo la acusación  de provocar enfrentamientos violentos.

“El proyecto está abandonado. Hay unos 100 mineros eventuales que están arreglando las bocaminas; no hay explotación. En la comunidad se necesitan trabajos responsables  pero después de tanta lucha, tanta inversión no arranca la explotación del yacimiento”, evalúa el dirigente quechua.

La veta millonaria

Los yacimientos de Mallku Khota son ricos en  plata, indio, cobre, zinc, oro y galio. Según el Gobierno, el valor de este complejo polimetálico asciende a 8.887 millones de dólares.

Un  estudio exploratorio de la South American Silver, cotejado por la Comibol, estableció que las reservas calificadas de Mallku Khota “alcanzan a 230 millones de onzas de plata y 1481 toneladas de indio, y un recurso inferido de 140 millones de onzas de plata y 935 toneladas de indio”.

Después  de conocer el fallo arbitral favorable a Bolivia,  el ministro de Minería, César Navarro, anunció que el Gobierno busca recursos para impulsar el proyecto que es administrado por la Comibol hace cinco años.

“Ya se han invertido 50 millones de bolivianos. Pensamos culminar la  fase inicial el próximo año, pero el proyecto requiere tecnología y capital  y el máximo  trato amigable con las  comunidades. Se necesitan unos 620 millones de dólares de inversión y  sería una  operación mixta”, informó el pasado lunes.

Con esa inversión –estima Navarro– se explotarán  entre 15.000 y 40.000 toneladas de mineral día en el  yacimiento a cielo abierto. El ministro sostuvo que hasta el primer trimestre de 2019 se espera conseguir los recursos.

“Necesitamos trabajar”

Cada mañana, antes de las 7:00, un centenar de mineros –con guardatojos, panocas, botas de goma– se presenta en el campamento. Después se distribuyen en grupos en el sector denominado Imcrom, cerca a la laguna principal. Allí se ha construido una bocamina alrededor de una zanja enorme, donde hay talados y cables. Cada mañana, estos mineros mueven taladros, mascan coca, remueven tierra, “avanzan” pero no explotan la veta.

 “El Gobierno se ha olvidado de este sector  y es un perjuicio. La Comibol está tardando mucho pero nosotros vamos a pelear hasta que Malku Khota pueda ponerse de pie”, dijo el minero Reynaldo Berna en una visita de Página Siete a la zona en agosto de 2017. “Nada ha cambiado, estamos igual, esperando”, confirmó el actual dirigente sindical, Benedicto Colque, el viernes.

Cuando  la Comibol asumió la explotación de la mina –cumpliendo el convenio firmado tras las movilizaciones de 2012– contrató a comunarios  de las cinco regiones de ayllu Sullk’a Jilaticani, quienes se sumaron a experimentados mineros. Hoy, unos y otros comparten una demanda:

“Lo que queremos es que la explotación del yacimiento  arranque de una vez. Así va a haber más  fuentes laborales para los propios comunarios.  Sí o sí tiene que arrancar Mallku Khota. Déjenos ya trabajar”.

Proceso de reversión

Entre 2003 y 2008, la empresa canadiense South American Silver se adjudicó sin consulta previa la explotación de los yacimientos de indio, galio y plata de Mallku Khota.

2012

Ante la amenaza ambiental, comunarios de Mallku Khota se levantaron contra  la transnacional South American Silver. El pueblo fue intervenido.

3 meses de conflictos dejan luto y detenidos en Mallku Khota. El pueblo fue intervenido dos veces, los comunarios bloquearon caminos con apoyo de la Conamaq  marcharon a La Paz.

1308 es el DS, de agosto de 2012, que revierte las concesiones  de la South American Silver. La  transnacional  demandó  exigiendo una indemnización de  385,7 millones de dólares.

18,7 millones de dólares debe pagar Bolivia a la  South American Silver, según estableció el fallo de   la Corte Permanente de Arbitraje de  La Haya. Se sumarán los intereses.

Los comunarios piden garantías ambientales

Ubicado en el Norte de Potosí, el pueblo de Mallku Khota (Lago del Cóndor en aymara) es rico en recursos naturales. Sus habitantes, 80 familias quechuas, se debaten entre los beneficios que llevará la minería  y sus posibles consecuencias ambientales. 

La comunidad de Mallku Khota se ubica entre los municipios potosinos de Sacaca y San Pedro de Buena Vista. Forma parte del ayllu Sullk’a Jilaticani, que tiene el título de Tierra Comunitaria de Origen (TCO).

Un camino serpenteante y polvoriento conduce a Mallku Khota desde el pueblo más cercano: Chiru Qasa. Son dos horas de ascenso   hasta llegar a los 4.000 msnm. Un letrero da la bienvenida: “Hacia una minería con altura cuidando tu medio ambiente y tu seguridad. Gestión 2014”.

Mallku Khota posee recursos estratégicos: Sus cinco lagunas alimentan las vertientes que dotan de agua a todo el norte de Potosí.  Es el agua la que ha fertilizado esta tierra de altura, transformando el inhóspito altiplano en cálido valle generoso en sus cosechas. La comunidad tiene, además, yacimientos plata, indio y galio –los más ricos del hemisferio occidental, según estudios la South American Silver– y, como si la Pachamama no fuera suficientemente generosa, también cuenta con vetas de oro.

“El principal problema que tenemos son los desastres naturales: la helada que afecta la producción”, dijo a  la autoridad originaria  Zacarías Choque en una visita de Página Siete a la comunidad en 2017. 

“Ahora no hay explotación minera pero más adelante puede perjudicar  al pueblo, al distrito indígena Mallku Khota y a sus siete comunidades. El  lago, se puede secar, ya cada año retrocede seis metros. Estamos de acuerdo que trabaje la mina pero pedimos al Gobierno que nos ayude, que nos dé una indemnización”, dijo entonces el dirigente.

Para la Comibol no hay ningún riesgo ambienta por la sencilla razón de que no hay explotación: “Una vez que iniciemos los trabajos de preparación del proyecto a diseño final, vamos a ver que procesos se va aplicar al yacimiento y en función a eso, se tiene que presentar ante el Ministerio correspondiente el impacto ambiental y el permiso social que va a significar el desarrollo de este yacimiento”,  respondió en 2017 la estatal  a Página Siete.

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