Analistas valoran ajuste a la base de alimentos en el IPC

Con la base 2016, el INE bajó la ponderación de alimentos y bebidas no alcohólicas a 27,06% y subió la de los alimentos consumidos fuera del hogar a 13,95%.
sábado, 10 de febrero de 2018 · 00:04

Página Siete  / La Paz


Expertos valoran que en la nueva base de cálculo de la inflación 2016 se hubiese  bajado la ponderación en los alimentos y bebidas no alcohólicas consumidos dentro del hogar, debido a que  en los últimos años el nivel de ingresos de la población mejoró y hay nuevos patrones de consumo.


 También califican de positiva la actualización de datos   con base  2016, efectuada por el  Instituto Nacional de Estadística (INE), que incluye una reducción  leve en la ponderación de alimentos y bebidas.


La entidad informó que en la canasta de 1991 los alimentos y bebidas no alcohólicas tenían un peso de  36,54%, pero con la nueva base de cómputo de 2007 disminuyó  a 27,37% y ahora con el IPC (base 2016)  se reduce levemente a 27,06%, es decir 0,31% menos.

En el caso de  la ponderación de alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar que en 2007 era 11,07%, para 2016 se elevó a 13,95% (ver gráfica).


Se debe subrayar que el  propio INE en 2007 indicaba que el peso de alimentos  había bajado de 49,10%  en 1991 a 29,33%.


Para el expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB), la actualización de la canasta que sirve de base para el cálculo del IPC es correcta, como también  la disminución en la  ponderación de alimentos.  


“En especial, hay que tener en mente que con la bonanza de exportaciones  2004-2013 aumentaron los ingresos de las familias y cambiaron  sus pautas de consumo. Con todo, se necesitan más detalles con relación a la encuesta de hogares en que, suponemos, se basan las nuevas ponderaciones”, mencionó.
 
Si se toma  en cuenta  el aumento de ingresos de las familias, la proporción que destinan a  la alimentación tiene que bajar, fenómeno denominado Ley de Engel, según los economistas.


 Morales explicó que  con la mejora de ingresos, las familias consumen más alimentos fuera del hogar, aunque también éstas cada vez   suben de precio, por los componentes  en el pago de servicios y los incrementos salariales.


  Para el investigador de la Fundación Milenio, Enrique Araníbar, el reciente cambio de año base se lo hizo de manera más adecuada que el anterior, cuando se conoció el IPC 2007 hubo observaciones al proceso y resultado de la modificación, principalmente a la estructura de ponderaciones.


Asimismo observó que si bien se realizó una Encuesta de Presupuestos Familiares para el cambio de año base 2016, esto  no se dio en 2007.


 Llama la atención, dijo que  la ponderación para alimentos y bebidas no alcohólicas, que se mantuvo casi sin variación, que pasó de 27,37% a  27,06%.


 “Si se toma como parámetro el anterior cambio de año base y la variación de los ingresos de la población, el descenso debía haber sido mucho mayor”, anotó.


Comparó que a medida que los ingresos de la población suben, sus gastos en alimentación deberían descender, lo que significa que la proporción del total de su dinero destinado a estos productos será menor.


 Por ejemplo citó que  si una persona gana 2.000 bolivianos y gasta  1.000 bolivianos en alimentos, esto representa el 50% de su ingreso, pero si sube su sueldo a  3.000 bolivianos y mantiene su consumo, entonces estos pasarán a representar sólo el 33%.


En su criterio, la nueva ponderación de alimentos crea una interrogante, si los ingresos de los bolivianos mejoraron en mayor medida en la última década en comparación a los 15 años previos, ¿por qué la ponderación de alimentos se mantuvo casi sin variación y no descendió como en el anterior cambio de año base?, cuestionó.


 De acuerdo con  Aranibar, se puede dar tres respuestas, primero que a medida que mejoraron los ingresos también lo hizo su consumo de alimentos de manera sostenida durante los nueve años.


La  otra opción, dijo, es que  el incremento de los ingresos de la población en realidad no fue tan significativa como se piensa dejando el poder adquisitivo con poca variación, por lo tanto, las pautas de consumo fueron similares.


O también se puede pensar que  los problemas del anterior IPC fueron significativos, por tanto la estructura de ponderación no fue representativa del consumo de la población boliviana, añadió.

El INE informó que la  modificación ahora incluye una lista de 513 productos, antes eran 426 y que se amplió la cobertura geográfica de la investigación en  las conurbaciones de  La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.


Se incorporaron en la canasta desde calzas, hasta sopa de fideos, hot dog, TV Cable, internet, medicamentos naturales, antibióticos, entre otros.

Punto de vista
Jaime pérez  Investigador Fundación Jubileo 


No todos comen fuera del hogar


Esta nueva estructura de ponderación, principalmente de alimentos, es igual a la de 2007, por lo tanto continuamos con las mismas observaciones que se tenían en ese año, cuando el 27,37% representaba el gasto en el consumo de alimentos dentro del hogar.


Esto permite señalar que no hay  muchos cambios en esta división. En cambio en el gasto de alimentos consumidos fuera del hogar sí hubo un incremento de 2,88% hasta alcanzar una ponderación de  13,95%.


Sin embargo, no todas las familias consumen un almuerzo en restaurantes o en un mercado popular. 


Recordemos que los hogares pobres gastan más del 50% en la compra de alimentos que son consumidos dentro del hogar y no tienen en algunos casos la posibilidad de consumir alimentos fuera del mismo.


Por eso falta conocer   a qué nivel o qué segmentos de la población boliviana pertenece esta nueva estructura de ponderaciones que realizó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La Fundación Jubileo hizo notar que la nueva base  debería apuntar a un  Índice de Precios al Consumidor (IPC) con  mayor diversificación.


También debería reflejar cómo afectan  los precios al consumidor a las familias con ingresos inferiores, es decir a los pobres, ya que es una canasta promedio.

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