Bolivia busca explotar el litio desde hace 45 años, y cada vez está más rezagada

El Salar de Uyuni fue declarado Reserva Fiscal en 1986, pero acabó en manos de pequeñas mineras. Para industrializar, el gobierno de Morales se asoció con una firma alemana, pero rompió el trato.
sábado, 14 de diciembre de 2019 · 00:24

Manuel Filomeno  /  La Paz

Bolivia persigue el sueño de explotar e industrializar el litio desde hace 45 años, sin avances significativos y con el riesgo de quedar cada vez más rezagada en el negocio.

Entre 1974 y 2019 hubo al menos 15 intentos para aprovechar este mineral, los más tangibles a principios de la década de los 90 del siglo pasado. Sin embargo, diferentes factores frenaron estas iniciativas y dejaron al país sin la oportunidad de beneficiarse de sus reservas, estimadas como las mayores del mundo.

De acuerdo con el analista de la economía del litio Juan Carlos Zuleta, Bolivia hasta ahora no sabe explotar este recurso ni consiguió patentes para producir carbonato o hidróxido de litio.

“Bolivia no tiene las mejores técnicas de explotación del litio, es más, no tiene ninguna patente obtenida de algún proceso que hubiera descubierto para producir carbonato o hidróxido de litio”, cuestionó el experto.

Esto, a la larga, puede ubicar al país como uno de los últimos eslabones de la industria, que para 2025 verá duplicada la demanda mundial del mineral hasta las 800 mil toneladas/año.

Las primeras exploraciones

En 1974, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y L’Office de la Recherche Scientifique Technique Outre Mer (Orstom) iniciaron las primeras exploraciones en los salares de Uyuni y Coipasa  en busca de recursos minerales. Dos años después, en 1976, el Gobierno firmó un convenio con la NASA  para estudiar, por medio de satélites, el potencial minero de la región.

Ya en 1985, durante el gobierno de Hernán Siles Zuazo, se promulgó la Ley 719, mediante la cual se creó el Complejo Industrial de los Recursos Evaporíticos del Salar de Uyuni (Ciresu), empresa pública autorizada para actuar en las fases de exploración, explotación, beneficio y comercialización de los recursos del desierto salino (infografía).

El Gobierno encargó al Ciresu la elaboración de los lineamientos bajo los cuales un eventual contrato de explotación del litio y otros recursos evaporíticos debían guiarse, mientras que, en 1986, bajo la presidencia de Víctor Paz Estenssoro  se decidió otorgarle al Salar de Uyuni la condición de Reserva Fiscal.

 En la última etapa de la presidencia de Paz Estenssoro, el Gonierno envió a la empresa Lithco (ahora FMC), una de las dos firmas más grandes en el sector,  para adjudicarse la explotación de los yacimientos bolivianos.

La razón detrás de la invitación se debió a que la otra empresa que dominaba el mercado mundial, Foote (en la actualidad Chemetall), ya explotaba el Salar de Atacama, en Chile, por lo que no podía negociar con ésta.

 Esta invitación se concretó en la firma de un contrato desfavorable para el país, en 1990, ya en la presidencia de Jaime Paz Zamora, que debió ser rescindido por la presión de las organizaciones sociales y académicas de Potosí.

Ante esto, Paz Zamora no tuvo otra opción que llamar a una licitación pública internacional, la cual fue otra vez ganada por Lithco, en 1992. Sin embargo, el contrato firmado por el Gobierno y la empresa fue cancelado otra vez en 1993, ya en el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Esta vez Lithco salió del negocio bajo el argumento del cambio de condiciones fiscales. Entonces trasladó sus operaciones hasta Argentina, donde explotó el Salar del Hombre Muerto.

En los años posteriores, una serie de leyes y decretos redujeron el perímetro de la Reserva Fiscal del Salar de Uyuni  y permitieron la entrada de empresas mineras en sus lindes, donde explotan distintos minerales.

En 2003, el Salar de Uyuni y sus áreas colindantes recuperaron su categoría de Reserva Fiscal.

Ya durante el gobierno de Evo Morales  el litio cobró mayor importancia, convirtiéndose en un asunto de prioridad nacional.

Los intentos de industrializar el mineral se concretaron el año pasado, con la creación de la empresa mixta Yacimientos de Litio Bolivianos y la alemana ACI Systems. Pero las observaciones al acuerdo obligaron al anterior Gobierno a romper la sociedad.

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