Las áreas quemadas deben ser restauradas, no reforestadas

domingo, 29 de diciembre de 2019 · 00:04

El 28 y 29 de septiembre, se llevó a cabo en Santa Cruz el “Encuentro de comunidades por los bosques, el agua y la vida”, que reunió a representantes de distintos sectores afectados por los incendios forestales, además de expertos que evaluaron la afectación a la Chiquitania por el fuego.

El biólogo Juan Carlos Catari explicó en la cita que “las áreas quemadas deben ser restauradas, no reforestadas”, para garantizar la recuperación de los ecosistemas afectados.

“Desde el punto de vista técnico-científico, no se debe abordar el problema de los incendios con un proceso de reforestación, sino que se lo debe encarar desde la restauración, respetando las características ecológicas de las áreas afectadas. La Chiquitania, como ecosistema, no es sólo el bosque chiquitano, sino el conjunto de ecosistemas: bosque chiquitano, pampas del cerrado, vegetación saxícola y pampas húmedas”, precisó Catari.

El experto agregó que cuando un territorio sufre un impacto como el fuego, “queda una especie de hueco o espacio que se llenará de manera natural, sin intervención humana, mediante la sucesión ecológica”. Sin embargo, este proceso está determinado por el tamaño del área afectada; en el caso de la Chiquitania, abarca millones de hectáreas.

En análisis de Catari, no se puede hacer una cuantificación de los daños, en flora y fauna, sin terminar los diagnósticos correspondientes a cada zona.

“Si bien esta región ha sido bastante estudiada, desde hace 10 años ha disminuido la investigación, quedando muchas áreas con riqueza sin registrar o con poca investigación. En consecuencia, se dificulta realizar una evaluación de las pérdidas”.

Una opinión parecida es la del agroecologista e investigador de Probioma, Miguel Ángel Crespo, quien sostuvo que, si las tareas de recuperación empiezan cuanto antes, la restauración de la Chiquitania puede mostrar sus primeros resultados en una década, y en 15 años se verán los verdaderos frutos del trabajo.

“La restauración implica subordinarse a las características de la región; son como seis ecosistemas que existen e interactúan entre sí. Hay cientos de variedades forestales y fauna que está intrínsecamente relacionada con esos ecosistemas. Este trabajo va a tomar mucho tiempo, estamos hablando de unos 10 a 15 años que debemos esperar para ver cómo la Chiquitania se ha ido restaurando”, indicó.

Cuando la época de lluvias casi llegue a su fin, el plan de acción del Gobierno estará listo para ser aplicado en las zonas afectadas.

 

 

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