Cada año, los camiones de gas deben someterse a 4 controles

Los vehículos repartidores de GLP también tienen que estar asegurados contra accidentes y daños a terceros, y estar ensamblados siguiendo ciertos parámetros.
sábado, 27 de abril de 2019 · 00:04

Página Siete  /  La Paz

Los camiones repartidores de garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) deben pasar por al menos cuatro controles anuales para operar en el país, de acuerdo con los reglamentos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y las empresas distribuidoras.

Página Siete consultó a los conductores de los camiones repartidores, vecinos, empresas distribuidoras y a la ANH sobre las precauciones y medidas de seguridad que se toman para prevenir accidentes como el ocurrido el pasado lunes.

A principios de esta semana,  un camión que transportaba y repartía garrafas se estrelló contra una vivienda en la esquina de las calles Presbítero Medina y Romecín Campos, y aplastó a una pequeña, de cuatro años, causándole la muerte.

De acuerdo con reportes del chofer del vehículo, el accidente se debió a una falla en el sistema de frenos, sin embargo, los vecinos y testigos de la zona indicaron que el motorizado circulaba con excesiva velocidad, lo que sumado a la pendiente de la calle propició el siniestro.

Los reglamentos de la ANH especifican que los camiones repartidores de GLP deben someterse al menos a una inspección anual a cargo del Instituto Boliviano de Metrología (Ibmetro), en la cual se evalúa el estado de todos los componentes del vehículo y su capacidad para trabajar dentro de la ciudad.

La reglamentación detalla que los camiones, además, deben haber sido ensamblados en concordancia con los parámetros de la Norma Boliviana NB 441-90.

La norma detalla, por ejemplo, las características que debe tener la plataforma, la carrocería y los sistemas de suspensión y frenos, para evitar accidentes.

“La plataforma de la carrocería será únicamente de madera, las compuestas de la carrocería serán abiertas de tal forma que permitan la circulación de aire entre madera y madera. Los letreros que indiquen ‘gas licuado de petróleo’, el precio y ‘peligro’ serán colocados en los costados y parte trasera (…). El sistema de frenado deberá garantizar un paro en cualquier circunstancia”.

Además, según los reglamentos, los camiones deben estar asegurados  contra Accidentes y Responsabilidad Civil y  Daños a Terceros por transporte de GLP en vehículos propios y/o alquilados, por un valor combinado de 10.000 dólares  por vehículo.

A estos controles se suman los que realizan las propias empresas distribuidoras de GLP.

“Nosotros realizamos una rotación de vehículos y una inspección a todos los vehículos tres veces al año, en esas revisiones vemos las condiciones que tienen cada uno de los camiones y evaluamos si éstos se mantienen en servicio o son dados de baja”, explicó el administrador de una de las nueve empresas que distribuye GLP en las ciudades de La Paz y El Alto.

El representante de otra empresa agregó que en estas inspecciones se pone especial atención a los  sistemas eléctrico  y de frenos de los vehículos.

“Cuando se hace la revisión, lo más urgente es saber si el sistema eléctrico está bien aislado y que los frenos funcionen adecuadamente, esto porque cualquier cable expuesto puede generar chispas que generen una explosión, o si los frenos fallan pueden generar algún problema por las pendientes de la ciudad y el peso del vehículo cargado”, explicó.

Altas velocidades

Varios vecinos de diferentes zonas de la ciudad se quejaron por las altas velocidades que los camiones de gas imprimen en algunas calles y avenidas, al mencionar que al movilizarse tan rápido pueden causar accidentes.

“Los camiones bajan esta calle como balas y siempre les pedimos que tengan más cuidado. Cuando pasan hay que salir corriendo porque nunca paran por aquí”, se quejó una vecina de la calle Presbítero Medina, de la zona de Sopocachi.

Otra persona que vive en la zona de San Pedro indicó que los camiones de gas que pasan por su zona son demasiado viejos y circulan por su casa cargados a su máxima capacidad, lo que puede generar accidentes.

“La calle en la que vivo es bastante empinada y ya en alguna ocasión un camión casi se accidenta por el peso, por eso temo que los repartidores de gas tengan problemas alguna vez por subir hasta aquí, sobre todo por que suben demasiado cargados y son bastante viejos”, comentó.

Por su parte, los conductores de los vehículos repartidores de GLP señalaron que al circular por las zonas residenciales tratan de mantener velocidades bajas para “maximizar” sus ventas, al darle más tiempo a las personas de salir de sus casas a hacer la compra.

 

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