Chile acusa a Perú de “quedarse” con río que debe llegar a Bolivia

El caudal que ingresa al país por el municipio de Charaña está seco hace ya 50 años por los desvíos que hicieron Perú y Chile para regar la provincia de Tacna.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:04

Leny Chuquimia /  La Paz 

    Sin respuesta del Gobierno boliviano,  desde hace 17  años las comunidades  de Charaña reclaman  el reencauzamiento del río Uchusuma, un afluente que nace en Perú y debería  pasar por Chile para   terminar en Bolivia, pero en los dos últimos países el cauce está seco. El senador chileno Manuel José Ossandón  acusa a Perú de “quedarse con toda el agua” y pide una reunión tripartita.

 “Hace años que estamos en la lucha pero no tenemos respuesta. La última queja formal, con nota a la Cancillería de Bolivia, debió ser hace unos dos años. El Uchusuma está seco hace décadas y si no se hace nada el (río) Mauri correrá la misma suerte porque cada vez  viene  menos agua. Todo lo están desviando al lado de Perú”, indicó el presidente de la Junta Vecinal de Charaña, Freddy Vino Vino.

 El 24 de marzo de  2016, en una conferencia de prensa dada por   David Choquehuanca y  Juan Carlos Alurralde  se indicó que las aguas del Silala  no era el único tema pendiente entre  Bolivia y Chile. Mencionaron que el río Uchusuma había sido desviado, pero que no sabían qué cantidad de agua era captada. 

“Tampoco tenemos que quedarnos callados,  tenemos que investigar y tener toda la información”, dijo el entonces canciller, David  Choquehuanca.


Las obras  hidráulicas denunciadas en el Mauri.

  “En los ríos Caquena y Uchusuma no sabemos cuánta cantidad de agua se están llevando. No nos han pedido ninguna autorización nunca y, sin embargo, han creado los valles de Azapa, Lluta (Chile) y están afectando al equilibrio ambiental de toda la cuenca”, afirmó  Alurralde aquella vez.

En un escenario en el que Bolivia y Chile sostienen una demanda en La Haya por el Silala,  Ossandón dice que este es el momento en el que los tres países deben  hablar del Uchusuma. “Bolivia y Chile están obligados a llamar a Perú a sentarse a conversar a una mesa tripartita. Hay que lograr cooperación internacional. Y si no llegamos a un acuerdo, existen las instancias internacionales”, insistió  en una entrevista con El Mercurio. 

 ¿Quién desvío el Uchusuma?

El  Uchusuma es un río andino que nace en Perú, atraviesa el extremo norte de Chile y entra al territorio boliviano por el municipio de Charaña, para desembocar en el río Mauri. Forma parte del sistema endorreico Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salar de Coipasa (TDPS).

El primer proyecto de aprovechamiento de sus aguas, según registros históricos, data  de 1867 cuando el Gobierno peruano autorizó una toma de agua para regar su territorio. La obra no logró captar los volúmenes previstos. Una década después se haría un nuevo intento, pero esta vez también se tomaría agua de otros afluentes internacionales como el Mauri con el objetivo de llevar agua hacia Tacna.

Sin embargo, la Guerra del Pacífico, que estalló en 1879, modificó la geografía de la región. En 1883 Chile y Perú firmaron el Tratado de Ancón, por el cual las provincias de Tarapacá,  Tacna y Arica pasan a ser de tuición chilena. Las dos últimas, sólo hasta  que un plebiscito defina a cuál de los dos países pertenecían.

 Empeñado en consolidar su soberanía en estos territorios, en 1913, el Gobierno chileno retomó los proyectos hidráulicos  para crear desarrollo en Tacna. En 1919, con la creación  de una compañía industrial azucarera Chile aprobó el desvío del río  Mauri, que, al igual que el Uchusuma, llega hasta Bolivia.


En 2014  también hubo sequía en Charaña.

 Anoticiado de este hecho, el Gobierno boliviano se opuso y logró frenar el trasvase. Pero, al no poder usar ese afluente, Chile aumentó el desvío del Uchusuma.

Con el tratado de Lima, firmado en 1929 entre Perú y Chile, Tacna retornó a soberanía peruana. En ese pacto, el Gobierno chileno  cedió a su par peruano la  administración total del  río en cuestión. Nuevamente en posesión de su territorio, Perú consolidó y amplió el trasvase del afluente para regar la región mediante la mejora de canales, túneles y la construcción de la represa Paucarani. El canal  de 1867 fue abandonado y se construyó uno nuevo, una cota más abajo, que permitía captar un volumen mucho más alto de agua.

    Años después se hicieron más obras que permitieron aumentar la capacidad de toma del caudal. Con el paso de los años  los desvíos causaron que el agua no  sea suficiente para llegar a la parte norte de Chile y mucho menos hasta Bolivia.  

   40 años sin  compensación por el daño ambiental     

Hace unas semanas los pobladores de Charaña participaron en un foro de pueblos transfronterizos en el que trataron de denunciar la merma de afluentes  por las obras hidráulicas en el vecino país, Perú. “En ese evento  y en todos los que hay,   hacemos la denuncia, pero nadie nos hace caso”, dijo  el presidente de la Junta Vecinal de Charaña, Freddy Vino Vino.

   Los pobladores de la región  aseguran que  la captación peruana del agua causó la desaparición de  cientos de hectáreas de bofedales bolivianos. Creen que no es una consecuencia reciente, sino que viene de hace más de 60 años.

  Un  estudio del Instituto de Hidrología e Hidráulica  de la Universidad Mayor de San Andrés (IHH-UMSA) señala  que los desvíos del Uchusuma causaron la desaparición de 508 hectáreas de bofedales en el sector de Charaña que dependían de ese río.  Este impacto ambiental provocó que la población, que usaba estos lugares para  alimentar su ganado, migre. Toda la región se volvió seca.

“Pese a sus reclamos  los afectados no fueron compensados por sus pérdidas y ni siquiera se plantearon medidas de mitigación que permitiesen salvar al menos parte de esos bofedales, como por ejemplo dejar un caudal mínimo en el río”, señala el documento.

Las comunidades afectadas fueron Taypicollo, Jiscojo, Llapallani, Vintilla, Challavilque y Umapalca.

La serie de caudales simulados para el río Uchusuma, que usó el IHH-UMSA en el punto donde el Uchusuma entra a Bolivia, muestra que desde 1990 el río solamente ha llevado agua durante algunos periodos en la estación lluviosa y que en varios años prácticamente no hubo ni eso. Los datos recolectados estiman que  el río perdió su caudal base (aguas en época de estiaje) desde 1978, año en que empezaron a funcionar los primeros pozos de El Ayro en Perú.

Sin embargo los pobladores dicen que ya se secaba completamente antes de ese año. Como prueba ponen la época en la que se perdieron los bofedales, que ellos estiman hace unos 50 años. Desde entonces su reclamo no es atendido.

  Además de los daños a la región, la falta del caudal también afecta a todo el sistema. Al ingresar en territorio boliviano el Uchusuma desemboca en el lecho derecho del río Mauri. Este,  a su vez, se suma a otros afluentes  al caudal del Desaguadero. Este   parte desde el Titicaca y alimenta a los lagos Uru Uru y Poopó. El último, por la falta de agua es vulnerable a la evaporación  y, por tanto,  a secarse como ya ocurrió en 1990 y 2015.

Advierten riesgo por desvíos en el río Mauri

“Si no ponemos atención, lo mismo le va a pasar al río Mauri. Cada vez el agua que llega desde Perú es menos y ya viene contaminada”, aseguró Freddy Vino Vino.

En abril de 2002 un funcionario del Ministerio de Desarrollo Sostenible   denunció un desvío de aguas del río Mauri en  Perú. El entonces gobierno de Jorge Quiroga Ramírez    inició una investigación para tener datos de primera mano. Sin embargo, no hubo respuestas.

 En 2010 los alcaldes de Santiago de Machaca y Charaña afirmaron que se hacían obras hidráulicas en el vecino país. Tras la noticia, el diputado boliviano Carlos Troche viajó a Perú para visitar el lugar y concluyó que en la cuenca alta existía un desvío de 250 litros por segundo con rumbo a Tacna.

En esa oportunidad,  la Embajada de Perú en Bolivia  negó el uso unilateral  de aguas. Pero más tarde los dos países  acordaron implementar estaciones hidrometeorológicas en el río para monitorizar el caudal.

  En 2014, el entonces gobernador de La Paz, César Cocarico, hizo una nueva denuncia. Afirmó que el vecino país  construía  un segundo trasvase para  llevar más agua a su territorio.

“La construcción es de concreto. Va a afectar el caudal que está ingresando hacia Bolivia, se van a reducir sustancialmente las aguas”, sostuvo.

A principios de este año, en una rendición  pública de cuentas de la Cancillería, el director de Recursos Hídricos, José Colodro, dijo que el tema del río Mauri fue  tratado en la reunión bilateral entre Perú y Bolivia, que se realizó en Pando, en septiembre de 2018. 

“En el río Mauri tenemos una comisión binacional que acaba de concluir un modelo matemático el cual  va a determinar cuánto de agua puede utilizar cada país para la ganadería, el uso personal y la temporalidad. Sobre la construcción de  trasvase, no están utilizando las aguas de forma unilateral”, aseguró la autoridad.

 

 

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