Centros ganaderos no arrancan pese a una inversión estatal de Bs 143 millones

Toda la infraestructura y equipamiento de los tres componentes del Programa de Desarrollo Sostenible de Ganadería fue construida con adjudicaciones directas. Denuncian irregularidades.
lunes, 02 de septiembre de 2019 · 00:04

Leny Chuquimia /  La Paz 

Después de tres años de su entrega el Centro estatal de Confinamiento Bovino no funciona, como tampoco lo hace  el Centro de Mejoramiento Genético. Ambos forman parte del “Programa de Desarrollo Sostenible de la Ganadería Bovina en Bolivia”, que entre 2015 y  2018 ejecutó 143,1 millones de bolivianos, aunque dos de sus tres componentes no están en marcha.

“El centro de confinamiento y de mejoramiento genético hasta ahora no  funciona. Nosotros venimos haciendo una investigación seria desde hace más de dos años   porque hay una serie de adjudicaciones  directas, contradicciones  y los  precios son exorbitantes”, denunció el senador Carlos Klinsky.

En diciembre de 2014, cuando el Ministerio de Desarrollo Rural  era dirigido por Nemesia Achacollo, se asignó  221,7 millones de bolivianos para la implementación del programa estatal. El proyecto  tiene  tres componentes: el Centro de Mejoramiento Genético, la Innovación y transferencia de tecnologías y el Centro de Confinamiento de Ganado  Bovino.

El dinero debía ser administrado por gestiones y de acuerdo a las acciones de implementación. Hasta la fecha ni el primer ni el tercer componente  funcionan pese a la alta inversión que se hace año tras año.

El gorgojo  atacó la producción de maíz.
 Foto: Archivo

Según los datos de la Institución Pública Desconcentrada de Seguridad Alimentaria,  encargada de la ejecución de los Programas y Proyectos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, para el emplazamiento del Centro de Confinamiento  se requería del desmonte de 750 hectáreas de tierra en las comunidades de El Tinto y Quimone en Santa Cruz.

La infraestructura fue concluida, según el acta de recepción definitiva, en 2016. Tiene varias observaciones, por ejemplo fue construida en un lugar de frecuente inundación. “El año pasado estuvimos varias veces en el centro de confinamiento. Nos dimos cuenta de que todo era una farsa porque no había un solo animal, estuve ahí hace unas semanas (19 de agosto) y sigue igual. El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico dijo que no funcionaba porque faltaba una planta de alimentos que debía estar lista hasta diciembre pasado. Pero hasta ahora nada”, indicó  Klinsky.

 La planta de alimentos a la que hace referencia fue adjudicada por invitación directa a la empresa el Santafecino Importaciones y Servicios en 2017. El costo del proyecto es de  5,7 millones de bolivianos y el plazo de entrega era de 35 días calendario. El contrato fue firmado el 6 de noviembre de 2017, seis días antes de la apertura de propuestas que según el Formulario  V-2 (sin numero de CUCE) se realizó el 14 de noviembre a las 17:43. Entre los documentos públicos de la contratación está un acta de recepción de proponentes -hecha a mano-  que señala que el 15 de noviembre  recién se dio inicio a la recepción de ofertas. 

El documento detalla que la propuesta  del Santafecino llegó recién el 17 de ese mes.  

 Según los datos con los que la empresa está registrada en Impuestos, el rubro principal de la adjudicada es la producción y confección de textiles y frazadas. Como actividades secundarias figura la decoración de interiores.  La misma información se puede  conseguir en el directorio de Fundaempresa donde además de lo mencionado se le atribuye el rubro del agro.

Para este mismo centro de confinamiento, en 2015 -cuando no se tenía infraestructura ni el terreno consolidado- se adquirió  31 maquinarias agrícolas. La inversión rodeó los 7,5 millones de bolivianos. A la fecha estos equipos están sin uso y  deteriorados.

Pese a que deberían ser utilizados para la producción de  soya y sorgo,  en 2018 se hace la compra de un nuevo rodillo de cosecha para maíz, lo que no estaba contemplado en el  proyecto.

Otras compras de monturas y forraje  de maíz y sorgo

Las partidas presupuestarias del Programa de Desarrollo Sostenible de la Ganadería Bovina en Bolivia dan cuenta que en 2017 se hizo la  adquisición de seis  monturas de cuero. Éstas serían  para los caballos que usaba el personal del centro de confinamiento para el control del  ganado, aunque por el sistema de engorde no deberían ser necesarios.

Ese mismo año se sembraron 550 hectáreas de maíz que dieron una cosecha de   329,5 toneladas. El grano  fue almacenado al aire libre lo que propició un ataque de gorgojos. Toda la producción fue llevada a los silos del Sedem  en Montero.  

Además se presupuestó la compra de material de escritorio, computadoras, impresoras y escáneres de alto tráfico para un espacio que en 2017 aún no tenía energía eléctrica. La justificación es que el material es necesario para las oficinas administrativas del programa en las regionales de La Paz y Santa Cruz.

En 2018 se tuvo una    cosecha de  250 hectáreas de sorgo forrajero. Sin embargo, se realizaron compras de heno enfardado por un monto de  70.000 bolivianos, además de las premezclas de  minerales por  8.100 bolivianos. También se adquirió alimento balanceado por 224.460 bolivianos y  sales minerales que fueron dotadas por un proveedor en La Paz. También se compró forraje de maíz y sorgo  cuando se tienen siembras  donde se produce heno. Además en el centro de confinamiento solo hay unos cuantos toros. 

“Nosotros vamos a pedirle nuevamente al ministro Cocarico que nos explique la situación  de estos centros ganaderos,  mediante una petición de informe oral en la Cámara de Senadores. Dependerá de los resultados  para solicitar  una auditoría con la Contraloría y  el  inicio de  procesos judiciales”, dijo Klinsky.

La infraestructura  fue entregada en 2016.
Foto: El Deber

La planta de nitrógeno y centro genético no funcionan

En 2015, el Programa  de Desarrollo Sostenible de Ganado Bovino  adquirió una planta de nitrógeno líquido para el Centro de Mejoramiento Genético aunque éste aún no estaba construido. El costo del equipo -que hasta hace unas semanas estaba fuera de funcionamiento- fue de 1,4 millones de bolivianos.

Según los documentos  publicados en el Sistema de Contratación Estatal (Sicoes) y las rendiciones de cuentas públicas de Soberanía Alimentaria,  la construcción del Centro de Mejoramiento no empezó sino hasta 2016. La inversión fue de aproximados 7,5 millones de bolivianos. El plazo de la entrega fue fijado en 300 días calendario.

Para el 2017 la programación de compras del programa preven de la adquisición de cuatro machos reproductores  de alto valor genético para empezar las labores del centro. Una  compra similar figura para el 2018.  

Pese a que se supone que ya se cuenta con los ejemplares  reproductores  ni el centro de mejoramiento ni la planta de nitrógeno entraron en marcha.

En la rendición de cuentas del ministerio correspondiente se indicó que la infraestructura  está equipada y bien conservada. 

“No hay cómo funcionen porque el lugar no  tiene luz. Hace un par de meses instalaron energía pero solo  al centro de confinamiento. Los equipos  están guardados y con cada año que pasa   la tecnología se vuelve obsoleta”, dijo el senador Carlos Klinsky.

1.000 cabezas de las que no se sabe el paradero

Hasta la fecha el centro de confinamiento bovino no entró en funcionamiento, sin embargo, entre los contratos relacionados a esta infraestructura está la “adquisición  de 1.000  cabezas de ganado”. El costo del contrato -cuyo proceso empezó el 22 de diciembre de 2017-  fue de 3.328.000  bolivianos.  

“Vimos este contrato en una petición de informe.  El ministro dice que los ejemplares se entregaron  en diferentes comunidades, pero no nos dice en cuáles. Las vaquillas están con sobre precio en comparación de las que se encuentran en el mercado y lo que dice el contrato”, señaló el senador Carlos Klinsky

Entre varios documentos públicos a los que Página Siete tuvo acceso está una planilla que detalla la entrega de 7.000 vaquillas  a los habitantes de 256 comunidades de 16 municipios de Santa Cruz durante el 2016. La compra de estos ejemplares forma parte del tercer componente  de Transferencia  de tecnología del Programa de Desarrollo Sostenible de Ganado. No hay un detalle del peso, las características o de  quiénes fueron   los beneficiarios.

La rendición inicial de cuentas de 2019 de  la Institución Pública  Desconcentrada de Soberanía Alimentaria señala como actividades para este año la compra de  1.000 torillos. Además contempla  la puesta en marcha de la planta procesadora de alimentos, del Centro de Confinamiento  y el arranque del Centro de Mejoramiento Genético. Luego se procederá a la auditoría del programa.

Klinsky,  el senador  hace seguimiento a la denuncia.
Foto: Archivo

 

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