Nobel de Economía reconoce la teoría de las subastas

El trabajo fue usado para la asignación de frecuencias de telecomunicaciones.
martes, 13 de octubre de 2020 · 00:04

AFP / Estocolmo

Un innovador trabajo para “mejorar la teoría de las subastas e inventar nuevos formatos de subasta”, en “beneficio de los vendedores, compradores y contribuyentes de todo el mundo”, fue  lo que  le valió a los estadounidenses Paul Milgrom y Robert Wilson obtener el premio Nobel de Economía. 

Milgrom y Wilson, que estaban entre los favoritos para el premio de este año, crearon un concepto que se utiliza para la venta de licencias de frecuencias de telecomunicaciones en Estados Unidos. El jurado destacó que trabajaron tanto en la teoría como en la práctica. 

El trabajo de los dos economistas, ambos profesores de Stanford, también se ha aplicado a los mecanismos de asignación de las franjas horarias de los aeropuertos. Desde la venta de electricidad hasta la publicidad online, y con el objetivo de asignar los activos de la mejor manera para la economía, “las subastas son extremadamente importantes (...) estos nuevos formatos están al servicio de la sociedad en todo el mundo”, dijo el miembro del jurado Peter Fredriksson.

Los trabajos de Milgron y Wilson “nos da una mejor comprensión de cómo deberíamos diseñar las subastas”, agregó.


En sus trabajos, que comenzaron a finales de la década de 1960, Robert Wilson, de 83 años, demostró, entre otras cosas, que los participantes racionales en una subasta tienden a hacer una oferta inferior a la situación óptima por miedo a pagar en exceso, subrayó el jurado.

Paul Milgrom, de 72 años, del que Wilson fue director de tesis - formuló en los años 1980 una teoría más general sobre las subastas, que muestra que ésta genera precios más altos cuando los compradores obtienen información sobre los valores estimados de unos y otros durante la subasta, según el jurado.

Ambos usaron sus teorías para crear un nuevo modelo de subasta que fue llevado a la práctica por las autoridades estadounidenses en 1994 para vender frecuencias de radio a los operadores de telecomunicaciones, y que son aplicadas por los gobiernos de todo el mundo en el actual despliegue de las redes 5G.

En conversación telefónica con los periodistas en Estocolmo, Wilson dijo que el anuncio había sido “una noticia muy feliz”, admitiendo que a pesar de su investigación nunca había “participado en una subasta”.

Paul Milgrom, privado este año de la entrega de premios en diciembre a causa del coronavirus, explicó que ya estuvo en Estocolmo en diciembre de 1996 para dar el discurso del Nobel a William Vickrey, que ya falleció. Para el último premio Nobel del año, oficialmente llamado “Premio del Banco de Suecia en Economía en memoria de Alfred Nobel” había varios candidatos, expertos en cuestiones como desigualdades, psicología económica, salud o mercado laboral. 

Pero Milgrom y Wilson, que se repartirán casi un millón de euros (1,18 millones de dólares), estaban entre los favoritos.

 

 

 


   

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