Jubileo: 38% de ingresos provino de un solo sector en los últimos 15 años

La fundación denota que en 15 años de la Ley de Hidrocarburos se advierte que el régimen fiscal permitió un flujo inédito de ingresos, pero que no sirvió para transformar la economía ni generar inversión.
sábado, 28 de noviembre de 2020 · 00:04

Lidia Mamani  /  La Paz

En promedio, el 38% de los ingresos que percibieron el Gobierno y los gobiernos subnacionales provinieron de un solo sector en los últimos 15 años: de los hidrocarburos. No obstante, desde 2015 hay una notoria caída e incluso un déficit fiscal creciente, señala la Fundación Jubileo.

“Si  a  la  renta  captada  por  las  actividades  de  exploración  y  explotación  de  hidrocarburos  se  le  suma  también  la  recaudación  tributaria  obtenida  por  las  actividades  de   servicios, refinación y transporte de hidrocarburos, se observa que, en los últimos 15 años, en promedio, cerca de 38% de los ingresos del nivel central y los niveles subnacionales, provienen de un solo sector económico, que es el de hidrocarburos”, concluyó Jubileo en un webinar titulado Situación de la Renta Petrolera en Bolivia.

De acuerdo con los datos explicados, los mayores ingresos se registraron en 2014 con 5.777,2 millones de dólares en renta obtenidos en el sector hidrocarburos, que significaron un 47% del total que percibieron tanto el nivel central como subnacional, con 12.363,2 millones de dólares (ver gráfico).

Raúl Velásquez,  investigador de Jubileo,  indicó que la renta estatal obtenida de la explotación de hidrocarburos tiene una alta participación en los ingresos del nivel central y de los subnacionales, especialmente entre 2010 y  2015,  caracterizados por los altos niveles de producción y el superciclo de precios altos de exportación de gas natural.

“Con la caída de ambas variables, desde 2015 hasta la fecha, se observa una menor participación del sector extractivo que acompaña a una caída en los ingresos del Gobierno en general que, dicho sea de paso, en el periodo 2015-2019 no fueron suficientes para cubrir los gastos de ambos niveles de gobierno y, por tanto, el país ingresó en un periodo de déficit fiscal creciente, gestión tras gestión”, detalla.

También rememora que, en los últimos 20 años, los ingresos que Bolivia percibió por la explotación de hidrocarburos han cobrado particular relevancia nacional y con mayor fuerza a nivel subnacional.

Esta situación se explica principalmente por dos factores: el primero es el incremento sostenido en el precio internacional del petróleo a partir de mediados de 2004, cuando se determina el precio de exportación de gas natural boliviano.

El segundo es la aprobación de la nueva Ley de Hidrocarburos en mayo de 2005, que aún continúa vigente y que ha permitido, principalmente, incrementar la participación estatal en los ingresos generados por la explotación de hidrocarburos, en al menos 50%. Además,  es redistribuida ampliamente en los niveles subnacionales.

No obstante, señala que los constantes incrementos y decrementos, denominados volatilidad de precios, se han constituido en una preocupación en diferentes países productores de hidrocarburos y minerales a lo largo de la historia, por la relevancia que la explotación de estos recursos ha tenido en su economía.

En el caso de Bolivia, más de una tercera parte de los ingresos corrientes que han percibido el gobierno central y los subnacionales, durante los últimos 20 años ha provenido de la explotación de hidrocarburos; y en algunos departamentos productores, las regalías hidrocarburíferas, sumadas al Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), representan más de 70% de su presupuesto público anual.

Velásquez denota que transcurridos 15 años de la vigencia de la Ley de Hidrocarburos 3058 se advierten dos aspectos que han caracterizado a este periodo: el primero es que el régimen fiscal vigente ha permitido un flujo inédito de ingresos para el país por concepto de regalías e IDH.

“Pero, lamentablemente y por la mala gestión de las autoridades de turno en los diferentes niveles de gobierno, no han servido para transformar la economía ni mejorar las condiciones de vida de la población vulnerable con criterios de sostenibilidad en el largo plazo”, evidenció el experto.

Por ejemplo, cita que, desde 2015, con la caída de precios internacionales del petróleo, el país retornó a escenarios de déficit fiscal cada vez más profundos y existe un número considerable de población en riesgo de retornar a los niveles de pobreza.

Un segundo aspecto que resulta de la actual Ley de Hidrocarburos  es la falta de inversión en las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos, con contadas excepciones en el último caso, atribuibles fundamentalmente a los tres megacampos productores en el país (San Alberto, Sábalo y Margarita-Huacaya).

Los ingresos de los hidrocarburos incluyen la renta petrolera  y la recaudación tributaria obtenida por las actividades de servicios, refinación y transporte de hidrocarburos.

 

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