Entre deudas y observaciones, obras del Tren Metropolitano arrancan a medias

El 4 de diciembre, el presidente Arce anunció el desembolso de Bs 185 millones para reactivar la construcción detenida desde hace casi un año. El pago no se concreta, afirman los trabajadores.
lunes, 14 de diciembre de 2020 · 01:26

María Mena M.  / Cochabamba

Las obras del Tren Metropolitano de Cochabamba no se reanudan plenamente pese al anuncio del Gobierno. El millonario proyecto de transporte por riel está paralizado desde hace casi un año y arrastra deudas con  38 empresas subcontratistas y  proveedoras de material de construcción,  lo que derivó en el retiro sin beneficios de 2.763 obreros.

El pasado 4 de diciembre, en un acto realizado en la estación San Antonio del tranvía, el presidente  Luis Arce anunció el desembolso de 185 millones de bolivianos para cubrir parte de la deuda con la empresa Tunari que asciende a 358 millones de bolivianos por tres planillas (por obra ejecutada) desde 2019. Pese a la inversión oficial, aún está pendiente el pago de 273 millones de bolivianos.


“La realidad es que aún no reiniciaron obras (del Tren Metropolitano) porque  no han cancelado a las subcontratistas. El Gobierno anunció el desembolso  pero aún no se hizo efectivo (…). A todos los trabajadores los han retirado sin beneficios porque no hay dinero, pero existe el compromiso que cuando haya la reactivación van a volver a convocar a las subcontratistas”, informó Juan Carlos Montaño, representante de las empresas subcontratistas.

Montaño explicó que el acuerdo de la Asociación Accidental Tunari (AAT) con las empresas subcontratadas consistía en el pago de las planillas 26, 27 y 28. El desembolso de dinero tenía que cubrir la deuda del 100% de la planilla 26 (para las contratistas) y el monto pendiente de las otras planillas se destinaría a la reactivación del proyecto.

“Ese  era el arreglo en las reuniones. Pero, por el momento sólo han desembolsado para la planilla 26, lo que significa que sólo van a pagar una parte a las subcontratadas y otro monto será para la reanudación de obras. Por eso están molestos los trabajadores. Nada raro que nuevamente haya movilizaciones”, advirtió Montaño.

Página Siete intentó comunicarse en reiteradas oportunidades con el gerente de la AAT, Domingo García, pero la respuesta fue que se encontraba de viaje. Desde la Unidad Técnica de Ferrocarriles (UTF) del Ministerio de Obras Públicas tampoco emitieron declaraciones “porque no tienen autorización”.

Durante el acto de reanudación de obras,  García aseguró que los 185 millones de bolivianos de inversión estatal serán destinados a pagar deudas a las empresas subcontratadas. “A partir de ahora trabajaremos con más ímpetu; en este proyecto hay más de 2.000 personas que colaboran; de a poco se irá retomando la actividad”, dijo ese día el titular de la AAT.

Un tren para la Llajta

El Tren Metropolitano de Cochabamba unirá a los municipios de Sipe Sipe, Colcapirhua, Vinto, Sacaba y Cercado. Consta de tres líneas de transporte: las líneas Roja, Verde y Amarilla.

Todo el circuito tendrá una longitud de 42,17 kilómetros y su inversión supera los 447 millones de dólares provenientes del Tesoro General de la Nación. Hasta el 31 de octubre de 2020, el porcentaje de ejecución de  la obra era de 65%, aseguró René Rocabado, presidente de la Asamblea Legislativa de Cochabamba, con base en  documentos enviados por la UTF.

“El Tren Metropolitano es un proyecto de impacto social en el departamento de Cochabamba que conlleva una inversión aproximada de 542 millones de dólares del presupuesto a ejecutar. Debemos aclarar que son tres líneas la Roja tiene un 92% de ejecución, la Verde de 68% y la Amarilla 22%”, dijo Rocabado.

El inicio de operaciones estaba previsto para agosto de 2020, pero debido a la paralización de obras se prevé que brinde servicios a finales de 2021.
 
La línea Roja es la más corta. Comprende 5,5 kilómetros  desde la estación central de San  Antonio (zona de La Cancha) hasta la facultad de Agronomía de la Universidad Mayor de San Simón (avenida Petrolera, carretera antigua a Santa Cruz).

Tendrá seis paradas que estarán en El Arco (kilómetro dos de la avenida Petrolera), en Santa Bárbara (al sur de la ciudad), la fábrica Vidriolux, la OTB Universitario Bajo, el barrio Politécnico y en la facultad de Agronomía. Contará con una subestación.

La línea Amarilla es la más conflictiva porque bordea  el río Rocha. Tendrá 11 paradas, una subestación y una longitud de 10 kilómetros.

La verde es la línea más extensa con 27 kilómetros. Iniciará su recorrido  en Suticollo  hasta la estación central de San Antonio. Tendrá 19 paradas y cuatro subestaciones en los municipios de Sipe Sipe, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Suticollo.
 

Trenes  eléctricos

  • Velocidad  El proyecto consta de 12 trenes  bidireccionales que circularán a una velocidad de 40 a 45 kilómetros por hora, pero podrán alcanzar a una máxima de 80 kilómetros por hora. 
  • Capacidad  Cada vagón -de tres módulos- tendrá capacidad para transportar a 376 pasajeros, de los cuales 310 irán sentados y 66 parados con espacio para cuatro sillas de ruedas o bicicletas. La longitud de cada módulo es de 33 metros.

Millonaria inversión


“Mi Tren” de Cochabamba tendrá una longitud de 42 kilómetros. Su inversión supera los 447 millones de dólares provenientes del Tesoro General de la Nación. 

9,9 GW es el consumo estimado por año de las tres líneas. La distribuidora será la Empresa de Luz y Fuerza. Los sectores que se oponen consideran que no dará solución ni al 10% del caos vehicular.

Pasaje Se estima que oscile entre Bs 2 y 3,5. Una vez que entre en funcionamiento se requerirá de 600 a 800 operarios. La obra debía  entregarse en agosto, pero debido a la paralización, concluirá a finales de 2021.

 1 MM de bolivianos fue la inversión en tarjetas con el propósito de impulsar  una red de transporte entre Mi Teleférico de La Paz y Mi Tren Metropolitano de Cochabamba.

Vagones El 10 de septiembre llegaron a la Llajta tres vagones de la línea Roja desde Iquique, Chile, para  las primeras pruebas. Fueron fabricados en Bielorrusia.

70 MM de dólares es el saldo negativo que muestra el flujo de caja del Tren Metropolitano. Ese monto debe  ser cubierto por la Gobernación de Cochabamba  hasta  2025, según un  informe  que llegó en marzo a la Asamblea.

Crítica Instituciones y vecinos se oponen a la continuidad  de la línea Amarilla. También piden una serie de modificaciones al trazo del tramo Dos porque atraviesa el lecho del río Rocha de Cochabamba.

Freddy Gonzales, de Demócratas, hace 5 observaciones
 Asambleísta pide auditoría al proyecto para su reactivación

El asambleísta departamental Freddy Gonzales,  del frente Demócratas, solicita al Gobierno que realice de una auditoría especial a todo el proyecto del Tren Metropolitano antes de reanudar las obras. Argumenta que hay una serie de observaciones y/o cuestionamientos que van desde la contratación de las empresas Molinari Rail y Joca Ingenieria y Construcciones hasta la ejecución de las  líneas.

“Se debería hacer una auditoría especial a todo el proyecto. Durante el gobierno del MAS se pretendía concluir la construcción del Tren Metropolitano a como dé lugar, de la manera más rápida posible. Luego, en el gobierno transitorio de Jeanine Añez querían acabar el proyecto, pero no había plata y por eso se suspendió el pago de todas las planillas”, sostuvo Gonzales.

Cada módulo  o vagón   tiene una longitud de 11 metros.

 Y enfatizó: “Ahora en este nuevo gobierno del MAS hemos visto que hay la predisposición de acabar las obras, pero en nuestro criterio corresponde una auditoría especial, técnica y financiera para establecer los daños y la calidad de proyecto que nos están entregando”.

La inversión total de “Mi Tren” supera los 447 millones de dólares provenientes del Tesoro General de la Nación.  Actualmente, el proyecto tiene  deudas pendientes que superan los 270 millones de bolivianos por obras ya ejecutadas. Las empresas subcontratistas piden el pago de lo adeudado.

Como parte de su trabajo fiscalizador, el asambleísta Gonzales presentó las siguientes observaciones al proyecto ferroviario: 

Primero, debido a que la contratación directa fue bajo la modalidad llave en mano, los recursos deberían ser con fuentes externas y no con financiamiento del TGN. Segundo, las licencias ambientales otorgadas a las líneas Roja y Verde fueron  “irregulares”. Tercero,  la mayoría de los terrenos de las subestaciones no tienen derecho propietario ni presentaron la documentación del cambio de uso de suelo. Cuarto, “favoritismos” en la contratación de algunas empresas constructoras y, quinto, los cuestionamientos a la calidad del material empleado en la construcción de  plataforma de la línea Verde.

La gobernadora de Cochabamba, Esther Soria, indicó que “ningún proyecto es perfecto”, y si existe alguna observación se las debe “subsanar” internamente.

Este medio buscó la contraparte en la Unidad Técnica de Ferrocarriles  dependiente del Ministerio de Obras Públicas, pero funcionarios aseguraron que no tienen autorización para brindar declaraciones.

Cuestionan que pase por el lecho del río
Línea Amarilla, sin licencia ambiental ni trazo definido

“La línea Amarilla del Tren Metropolitano  no tiene licencia ambiental porque no tiene un diseño final. Hay  oposición de los vecinos y dudo que se llegue a algún acuerdo”, afirmó el asambleísta departamental Freddy Gonzales (Demócratas).

La línea Amarilla, que bordea  el río Rocha, aún no tiene un trazo definido porque los vecinos se oponen a que el tren ingrese por el lecho del afluente. Tres alternativas ya fueron rechazadas.

Un documento enviado a la Asamblea Legislativa de Cochabamba firmada por Wanderley Cárdenas, responsable del tramo de la línea Amarilla en febrero de 2020, explica la situación de este trazo.

La población  asistió a la llegada de  primeros vagones.

El diseño final aprobado en 2017 contemplaba la implementación del sistema ferroviario dentro del lecho del río Rocha, sobre todo del tramo Dos,  que comprende seis  kilómetros. Esta propuesta fue desestimada. Luego se planteó que el tramo Dos utilice parte de las vías vehiculares (el carril destinado al parqueo), pero ello fue desestimado.

También se propuso emplear parte de las calzadas, aceras y áreas verdes de las avenidas del Ejército y Uyuni, pero está propuesta también fue rechazada. 

Los vecinos sostienen que si se incorpora un elemento adicional al Rocha, podría generar desbordes e inundaciones, habría afectación a especies forestales.

“La evaluación técnica por parte de la Asociación Accidental Tunari, como contratista y del equipo de control y monitoreo de la UTF, para plantear que el trazo de la línea mencionada se implemente por el lecho del río Rocha, tenía como base fundamental un estudio hidrológico-hidráulico (…)”, precisa el documento. 

A raíz de las negativas para definir el recorrido de la línea Amarilla fue que se decidió implementar mesas de trabajo técnico, social y ambiental con la participación de instituciones y municipios involucrados. Sin embargo, a diez meses de esas intenciones, no hay avances y  el tramo Dos  sigue paralizado.

 

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