La Llajta, entre cambiar el trazo de Mi Tren o cancelar una línea

La obra contempla tres líneas: la Roja, Amarilla y Verde. La segunda pasa por el río Rocha, es la más conflictiva, pues no tiene un diseño final.
domingo, 16 de febrero de 2020 · 00:04

María Mena M./ Cochabamba

Cuando faltan siete meses para que concluyan las obras de Tren Eléctrico Metropolitano de Cochabamba -y en medio de una serie de observaciones- se analiza modificar el trazo  o descartar  la ejecución de uno de sus tres ramales: el Amarillo. Autoridades locales rechazan la cancelación de la obra, mientras que el Gobierno da un ultimátum.

“Ese proyecto nació mal y tenemos dos opciones: o lo cerramos o le buscamos una alternativa. Y en esa búsqueda, los vecinos de la línea Amarilla no se ponen de acuerdo”, indicó el ministro de Obras Públicas, Iván Arias. Aseguró que su cartera presentó ocho alternativas para modificar el trazo.

Por su parte el asambleísta por Demócratas Freddy Gonzales indicó que el problema es que la empresa  constructora  nunca tuvo un proyecto a diseño final sobre el trazo del ramal Amarillo. “Necesariamente tiene que construirse este proyecto con sus tres líneas como estaba contemplado, incluyendo la línea Amarilla. Creemos que ningún cochabambino se va a oponer al proyecto, pero tiene que estar bien planteado”, manifestó.

El proyecto contempla tres líneas: la Roja, Amarilla y Verde. Todas tienen un avance diferenciado, pero la Amarilla siempre fue la más conflictiva porque pasa por el río Rocha, el principal afluente del eje metropolitano. 

Las obras  avanzan lentamente o se paralizaron.
Foto: APG

Hace una semana, Arias anunció la paralización de las obras de dicho ramal al no hallar consenso entre los vecinos e instituciones que observaron la ruta. Ante este escenario, la Asociación Accidental Tunari (AAT) -conformada por las constructoras Joca y Molinari- alista un plan B: trasladar los seis kilómetros de la Amarilla a la línea Roja para extender  su ruta.

“Hay que pensar en una solución. Podría ser la de prolongar la línea Roja. Mientras tanto, se debe consensuar el proyecto de lo que sería la línea Amarilla en su totalidad”, afirmó el gerente de la AAT, Domingo García.

Para Gonzales esta alternativa es factible. Pero considera que no se debe descartar la posibilidad de extender la línea Verde.

“Hay dos soluciones: que Joca y Molinari añadan el trazo de la Amarilla -como una extensión- a la Roja o a la Verde, porque tienen que cumplir el contrato”, explicó el asambleísta.

Pero -según Gonzáles- esto sería un extremo, ya que se debería priorizar la ejecución de las tres líneas subsanando las observaciones de los vecinos y las instituciones involucradas. 

Vecinos hacen observaciones al trazo de la línea Amarilla. 
Foto: Los Tiempos

Para el analista Roberto Laserna, el conflicto del trazo del Tren Metropolitano debería estar a cargo de los municipios involucrados.  “El Ministro de Obras Públicas debería transferir el control del proyecto a los gobiernos municipales que ya han constituido el área metropolitana Kanata. Ellos son los que deberían resolver el problema del trazo y hacerse cargo de la gestión posterior. El centralismo creó el problema y tal vez debamos apelar al descentralismo para resolverlo”, enfatizó Laserna.

Gonzales está convencido que la paralización en la construcción del trazo de la línea Amarilla es de responsabilidad exclusiva de AAT, porque si “hubiese realizado un estudio anticipado” de la zona no existiría observaciones ni resistencia vecinal.

Está convencido de que la asociación incumplió el contrato, por lo que debería ejecutarse las boletas de garantía. Pidió al Gobierno presionar a la constructora y no así al “pueblo” dejándolo en la incertidumbre.

La gobernadora de Cochabamba, Esther Soria, solicitó al Gobierno y a la empresa ejecutora dar continuidad el proyecto del Tren Metropolitano.  “Creemos que es un plan estratégico de Cochabamba que en el futuro traerá desarrollo turístico y económico”, dijo la autoridad.

El alcalde suplente de Cochabamba, Iván Tellería, aseguró que el proyecto del tren ecológico no es de la Alcaldía y, por tanto, no dará su respaldo mientras no haya consenso en su trazo. Mientras que las obras están paralizadas o avanzaron lentamente por los conflictos poselectorales ocurridos en octubre y noviembre.

Seis observaciones dificultan ejecución de las obras

Al menos seis observaciones dificultaron y paralizaron la ejecución de las tres líneas del Tren Eléctrico Metropolitano de Cochabamba.

La bancada de los Demócratas detalló: la falta de un proyecto hidráulico para las tres líneas, subestaciones sin título de propiedad, denuncias de sobreprecio, la carencia del proyecto a diseño final, falta  licencia ambiental en uno de sus tramos de la línea Amarilla y, por último, no hay consenso en el trazo del último ramal.

“La ATT  dividió el proyecto en líneas para vulnerar la normativa ambiental. No hay un proyecto a diseño final en la línea Amarilla. No deberían estar preguntando a la ciudadanía por dónde quieren que vaya el trazo. Ellos deberían tener un plan”, enfatizó el asambleísta Freddy Gonzales.

El gerente de la AAT, Domingo García,  desmintió las acusaciones  y aseguró que la obra tiene un proyecto a diseño final y que hubo socialización y consenso. Dijo que tiene las actas firmadas por los vecinos y que las presentará en la Asamblea Departamental y al Ministerio de Obras Públicas.

“Solo una parte de la línea Amarilla tiene licencia ambiental. De la otra fase no se pudo conseguir. Hay un proyecto a diseño final, siempre lo dije. Hay las actas de socialización, no sé por qué la gente dice lo contrario”, afirmó García.

La línea Roja es la más corta  y tiene un avance del 92%. Recorrerá 5,5 kilómetros  desde la estación central de San  Antonio  hasta la facultad de Agronomía de la Universidad Mayor de San Simón. Tendrá seis paradas y una subestación.

La  Amarilla tiene un avance de 23%, es la más conflictiva porque pasa por el río Rocha  hasta el puente Cala Cala. Tendría que tener  11 paradas y una subestación. Pretende usar de tres a nueve metros del afluente, donde se realizará los embovedados en nueve puentes.

La Verde es la más extensa con 27 kilómetros. Tendrá 19 paradas y cuatro subestaciones en SipeSipe, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Sacaba. Reporta un avance del 63%.

García precisó que el proyecto genera 2.500 fuentes de trabajo directo e indirecto. El importe pendiente de obra ejecutada  es de 600 millones de bolivianos; el monto de las boletas de garantía emitidas es de 800 millones de bolivianos, lo que significa que la solvencia de la ATT es de 1.400 millones de bolivianos.

Millonaria inversión

Mi Tren de Cochabamba tendrá una longitud de 42 kilómetros y su inversión supera los 447 millones de dólares provenientes del Tesoro General de la Nación.

9,8  gigawatios es el consumo estimado por año de las tres líneas. La distribuidora será la Empresa de Luz y Fuerza. El tren no ingresará por el casco viejo, considerado el sector más conflictivo en cuestión vehicular.

2 a 3,50 bolivianos se estima que sea el pasaje en el tren ecológico de Cochabamba. Una vez que entre en funcionamiento se requerirá de 600 a 800 personas para operarlo. De acuerdo al proyecto, la obra debe concluir en agosto de 2020.

5 municipios se unirán con el  tren. Estos son: Sipe Sipe, Colcapirhua, Vinto, Sacaba y Cercado, todos del eje metropolitano. Consta de tres líneas de transporte: la línea Roja, Verde y Amarilla.

12 trenes bidireccionales tendrán las tres líneas. Cada tren  podrá transportar a 376 pasajeros, de los cuales 310 irán sentados y 66 parados. Habrá espacio para cuatro sillas de ruedas o bicicletas.

25 de enero se llegó a un acuerdo con el Ministerio de Obras Públicas y la Asociación Accidental Tunari luego de una serie de protestas por parte de los trabajadores por la falta de desembolsos para el pago de sueldos retrasados.

9 instituciones y organizaciones se oponen a la continuidad  de la línea Amarilla. Solicitan al Gobierno que realice auditoría legal, administrativa y técnica al proyecto. También piden una serie de modificaciones.

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