Hacen falta Bs 6.000 MM para asignar 10% del PGE a la salud

Hasta antes del anuncio de la presidenta Añez el sector iba a recibir 7,8% del PGE. Expertos sugieren ordenamiento y ahorro para garantizar el incremento.
domingo, 2 de febrero de 2020 · 00:04

Fernando García T. / La Paz

Con el 10% del Presupuesto General del Estado (PGE) que la presidenta Jeanine Añez comprometió para el sector de la salud este año, el Gobierno debe financiar un saldo de 6.208 millones de bolivianos, que permitan que el monto total asignado a esta área llegue a 28.224 millones de bolivianos.

“Se ha hecho un enorme sacrificio financiero ajustando el presupuesto y finalmente se ha logrado destinar el 10% de nuestro presupuesto general para la salud de todos los bolivianos”, manifestó el 16 de enero la mandataria, sin precisar los ajustes al PGE que permitan cubrir el incremento para la salud pública.

Página Siete envió un cuestionario al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas para conocer los detalles de la asignación del 10% del presupuesto general a la salud, pero esa cartera de Estado solicitó esperar la respuesta hasta la próxima semana.

Sin embargo, con los datos disponibles se sabe que el presupuesto total agregado para 2020 asciende a 282.237 millones de bolivianos, cifra de la que 10% está reservado para la salud.

La asignación presupuestaria para este sector está dividida en tres niveles: el central, el departamental y el nivel municipal.

Hasta antes de reservar el 10% del PGE para la salud, el nivel central disponía de un presupuesto anual de 14.530 millones de bolivianos (incluidas las cajas de salud); el nivel departamental debía recibir 4.399 millones de bolivianos y, por último, el nivel municipal tenía asignados 3.086 millones de bolivianos. 

La suma de estos tres niveles da un total de 22.016 millones de la moneda nacional, un monto que representa el 7,8% del PGE.

Con el 10% comprometido para atender las necesidades del sector, el monto total debe llegar a 28.224 millones de bolivianos, de manera que el saldo a financiar se sitúa en 6.208 millones.

Las fuentes de financiamiento

Incrementar los recursos para mejorar los servicios médicos públicos es una medida que el Gobierno decidió tomar, aunque todavía no aclara las fuentes de financiamiento para entregar el 10% del PGE a esta área.

“El problema que salta a la vista es la fuente de los recursos que van a financiar esta brecha de más de 6.000 millones de bolivianos, puesto que en el PGE no se contemplan ingresos extraordinarios, lo que lleva a presumir que el financiamiento irá por tres caminos, solos o mixtos: la reducción del presupuesto de algunas entidades y reasignación al sector salud; el financiamiento a través de la contracción de deuda, o el uso de recursos de las reservas internacionales netas”, señaló el analista Jimmy Osorio, quien revisó las asignaciones presupuestarias del PGE 2020.

Como el origen del financiamiento adicional para el área médica no está claro, Osorio advirtió que la reasignación de recursos puede generar un mayor gasto corriente, lo que agravará la situación del déficit fiscal.

“Cualquiera sea el camino que vaya a tomar el Gobierno para dar el 10% del PGE a la salud no implica que con ello se vaya a mejorar o sanear la economía nacional, que por octavo año  sigue arrastrando un importante déficit fiscal. En realidad, de no aplicarse bien la reasignación al sector salud, podría generar un mayor gasto corriente y, por ende, una brecha fiscal más grande, ya que el sector salud es un sector social y no productivo”, indicó.

Las cifras revisadas por el experto dan cuenta que los 6.208 millones de bolivianos necesarios para llegar al 10% representan el 35% del presupuesto de los 20 ministerios del Gobierno; el 30% del presupuesto de los 338 municipios del país; el 63% del presupuesto de los nueve gobiernos departamentales, o 5,2 veces el presupuesto reservado para el Órgano Judicial.

“Hacer una asignación presupuestaria tan importante va más allá de la buena voluntad y las sumas y restas; tiene que estar necesariamente acompañada de un plan de generación de ingresos que permitan alcanzar el límite propuesto. Si no, se está cayendo en la misma figura de lo que antes se criticaba sobre la discrecionalidad del uso de los recursos públicos”, apuntó Osorio.

Para el economista Teófilo Caballero  el financiamiento del saldo requerido para llegar al 10% del PGE debe salir en buena parte del recorte de los “gastos superfluos” del Gobierno.

“El Gobierno de transición señaló que se hará una reformulación presupuestaria y que (se obtendrán recursos del recorte) de los gastos superfluos como, por ejemplo, los viajes,  gastos de representación, pasajes y viáticos, porque no hay que olvidar que este presupuesto corresponde a la gestión del MAS”, afirmó.

Álvarez opinó que la asignación del 10% del presupuesto estatal no tiene que ser una medida aplicada sólo en este periodo, sino una política de Estado que debe mejorarse en cada gestión.

“El 10% para la salud debería convertirse en política de Estado, no sólo para este Gobierno de transición, sino para los que vengan a posterior, porque éste es uno de los sectores menos atendidos”, apuntó el economista.

El consultor internacional en finanzas Jaime Dunn calificó la decisión de incrementar la asignación presupuestaria para la salud como una medida “acertada”  y agregó que el financiamiento saldrá del “ordenamiento” de las finanzas públicas.

“La fuente de los recursos provendrán de la reasignación de gastos y principalmente del ordenamiento a las finanzas públicas. El

SUS (Sistema Universal de Salud) introducido de manera política en 2019 desordenó el Presupuesto General de la Nación en cuanto a servicios e inversión de salud, generando partidas de gastos inservibles y otras simplemente imposibles de cumplir, ya que no iban casados de forma racional la inversión de infraestructura de salud con ítems de médicos, por ejemplo”, manifestó Dunn.

El experto aclaró que el 10% para el sector no se gastará de una sola vez, sino que se requiere tiempo y paciencia para una ejecución gradual y eficiente.

“En medio de ese desorden , el Gobierno ha sido capaz de reordenar el PGN, eliminar varias partidas inservibles y lograr ahorros. Un mal presupuesto se arregla con la ejecución de un buen gasto”, remarcó Dunn.

Cifras del sector

  • Recursos Desde hace varios años el promedio de asignación presupuestaria para el sector salud se situó en alrededor del 5%, eso hasta 2018. Ya en 2019 esta asignación se incrementó hasta llegar al 7,5%, por la implementación del Sistema Único de Salud (SUS).
  • Origen Si bien la asignación presupuestaria comenzó a incrementarse en los niveles departamental y municipal, el central registró un crecimiento drástico en 2019 respecto a 2018. “Para dicha gestión  se inscribieron recursos extraordinarios del TGN en el Ministerio de Salud, correspondientes al funcionamiento del SUS”, explicó el analista Jimmy Osorio.
  • Alcance Aun con el incremento del presupuesto para el sector, el año pasado el área de la salud pública no llegó a ocupar el 10% del PGE, que hubiera significado un saldo a financiar de Bs 7.000 millones.
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