Desde 2006, YPFB suscribió 14 contratos, 10 con subsidiarias

El resto de los acuerdos fueron firmados con una privada y tres con sociedades anónimas mixtas, con participación de empresas de la petrolera del Estado.
jueves, 5 de marzo de 2020 · 00:04

Página Siete / La Paz

De los 14 contratos de servicios petroleros (CSP) de operación suscritos por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en los anteriores 14 años, una decena fueron firmados con sus propias subsidiarias, reveló la investigadora Susana Anaya, en el foro titulado “De la supuesta nacionalización a la importación de hidrocarburos”, que fue organizado por la Fundación Jubileo.

De acuerdo con la investigadora, en los 14 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), YPFB suscribió 14 contratos por operación, 10 de los cuales fueron firmados con sus subsidiarias Chaco y Andina.

 El resto de los contratos (cuatro) fueron suscritos con una empresa privada, la estatal YPF Argentina, y tres fueron firmados con Sociedades Anónimas Mixtas (SAM) con participación de las subsidiarias de YPFB.

 Anaya señaló que esto se debe a que las empresas transnacionales no tienen interés en hacer tareas de exploración en el país, lo que se refleja en los contratos firmados con las subsidiarias.

“La mayor parte de  los contratos suscritos fueron con Chaco y Andina, es decir que no hay mayor interés por parte de las empresas que tienen la experiencia y tecnología  para firmar contratos con YPFB, la mayor parte es con las subsidiarias”, señaló.

Condición poco favorable

Anaya indicó que   desde la “nacionalización” de los hidrocarburos, en 2006, YPFB buscó firmar contratos mixtos con las petroleras, sin embargo esta estrategia no tuvo éxito.

Los contratos mixtos tipo SAM consisten en que la empresa privada realiza las actividades de exploración bajo su propio riesgo y, si se presenta un hallazgo positivo, forma una sociedad anónima mixta con participación mayoritaria de YPFB para la explotación del yacimiento. Los costos de la exploración serán luego pagados a la empresa privada mediante la venta del gas.

Bajo esta modalidad, sólo se suscribieron seis contratos: dos de exploración y explotación, y cuatro de explotación, de los cuales tres fueron devueltos, dos se encuentran vigentes y uno todavía no fue protocolizado.

“Bajo este sistema nadie quería participar porque  si la empresa descubría , tenía  que asociarse, mientras que en los contratos de operación la empresa tenía mayor control.  YPFB quería operar todos los campos que se iban a descubrir  bajo estas condiciones”, declaró Anaya.

La investigadora apuntó que durante 10 años, YPFB insistió en suscribir contratos bajo esta modalidad, pero por el poco interés de las empresas del sector, tuvo que volver a adoptar los contratos de operación habitual.

“Después de 10 años se ha vuelto a los contratos de operación y se han firmado 14, pero después de un fracaso en la suscripción. En los contratos de operación,  la exploración la lleva a cabo la empresa; si hay descubrimiento comercial, la explotación también la lleva a cabo la empresa. Sin embargo, YPFB le retribuye  sus costos recuperables y su ganancia. YPFB tiene una participación que le cae del cielo, una participación de las utilidades de las empresas, un modelo de los contratos tipo operación”, dijo.

La importación de combustibles creció 10 veces desde 2001

Las importaciones de combustibles crecieron de 115 millones de dólares en 2001 a 1.629 millones en 2019.  Por ello, el precio subsidiado de la gasolina y el diésel oil otra vez se pone en debate y los expertos sugieren incluso su suspensión de manera gradual, para que no perjudique a los sectores empobrecidos.

La importación de diésel oil, gasolina especial y lubricantes “se ha multiplicado por más de 10 y esto afecta no solamente a la balanza comercial, porque es necesario erogar y gastar divisas para las importaciones,  sino que también afecta a las finanzas públicas, al déficit fiscal, porque se erogan subvenciones”, explicó Susana Anaya,  experta en el sector de hidrocarburos.

La expositora del foro organizado por Jubileo manifestó que la política adoptada por el gobierno del MAS desde la “nacionalización” de los hidrocarburos no logró  concretar contratos e inversiones de petroleras extranjeras, por lo que los volúmenes producidos de gas y petróleo fueron disminuyendo.

“Como consecuencia de la disminución de la producción de líquidos en los campos, la producción de diésel oil, gasolina especial y lubricantes ha caído más que proporcionalmente, mientras la demanda de estos derivados es creciente (para el parque automotor y la soya) en el mercado interno”, detalló Anaya.

La subvención de los hidrocarburos pasó de los 74 millones de dólares en 2006, a 794 millones en   2019, con una tendencia a continuar en subida hasta el final de la presente gestión.

Esa situación obliga a tomar decisiones y de acuerdo con el analista y exministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli, deben tomárselas pronto.

“Es necesario conocer esta información para que cuando uno plantee  -cualquiera sea el gobierno de turno- eliminar la subvención, planteen bajar el impuesto a las petroleras y hacer oídos sordos al medioambiente, no se rasguen las vestiduras. Estas son las cosas que necesita este sector. Hay que lograr equilibrios”, expuso, según ANF.

 

2
4

Otras Noticias