Analistas prevén mayor contracción de la economía boliviana por el Covid-19

Expertos afirman que el coronavirus provocó "shocks" de oferta y de demanda, nunca visto ni vivido desde hace muchos años.
lunes, 13 de abril de 2020 · 13:12

Lidia Mamani / Página Siete Digital

Analistas prevén que el crecimiento económico de Bolivia se contraerá más del 3,4% que pronosticó el Banco Mundial (BM), debido al Covid-19 que ocasiona impactos negativos en la demanda y oferta de los países del mundo. Sugieren al Gobierno asumir más medidas para enfrentar la pandemia sanitaria que se registra en el país.

"Mi primera estimación para el PIB era una caída del 3%, ahora creo que será superior a los 3,4%, es decir que la estimación del Banco Mundial se ha quedado corta, posiblemente sea mayor, que está causado por un shock extraordinario, sin precedentes en la historia de Bolivia ni sin antecedentes en la historia de la segunda mitad del siglo XX para todo el mundo. Entonces este shock gemelo (de oferta y demanda) tendrán consecuencias muy fuertes tanto en la economía boliviana como en la salud de la población", evaluó el expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Juan Antonio Morales.

Recordó que en años anteriores se han dado shocks (impactos) por demanda, como se dio durante la crisis de 2008 y que fue solucionado por los países industrializados con medidas monetarias y fiscales.

"Pero en este shock, además de la demanda, hay un shock de oferta, por tanto el problema está en cómo salir de la cuarentena, pero al mismo tiempo proteger a la población de los daños que puedan tener en su salud por el coronavirus. Entonces nuestra reflexión tiene que estar orientada en cómo salir de la cuarentena y al mismo tiempo, las medidas monetarias y fiscales que ha tomado el Gobierno, si bien van en buena dirección son insuficientes, por lo que se requerirán mayores recursos", consideró.

Por tanto, según Morales, más adelante el Gobierno tendrá que evaluar qué medidas correctivas podrán tomarse, pero la prioridad debe estar en controlar la pandemia del virus. 

Para el economista Alejandro Arana, las proyecciones hechas por el organismo internacional que estima una contracción del 3,4% del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía boliviana y una pronta recuperación del 3,2% en 2021, en ambos casos son "optimistas".

"Dicho pronóstico es muy negativo. Sin embargo, si consideramos la baja en el precio internacional del petróleo WTI durante el primer trimestre del año, de 61 dólares a sólo 23 dólares como cotiza actualmente, así como la prácticamente paralización de gran parte de nuestra economía por unas seis semanas, debido a la cuarentena establecida para combatir la pandemia del coronavirus, la proyección podría incluso ser optimista", afirmó el experto.

También explicó que independientemente de las políticas de impulso a la actividad económica que se puedan lanzar desde el Gobierno como: bonos, incentivos tributarios, diferimiento de obligaciones financieras y otros, es importante entender que la crisis sanitaria mundial generó un shock inicial de la oferta agregada. Además, éste a su vez generó una reducción en la demanda y ocasiona un círculo vicioso, del cual es "muy difícil" salir. 

Para Arana, una vez que la emergencia sanitaria pase, la confianza de los consumidores e inversionistas es lo que más tiempo tarda en recuperarse, por lo que las predicciones del BM, de una pronta recuperación en 2021, siguen siendo "muy optimistas".

Fuentes allegadas al Gobierno afirmaron a Página Siete que mañana martes, la presidenta Jeanine Añez, junto a su gabinete de ministros, tratará el tema del crecimiento económico, la vigencia de la cuarentena, entre otros, conclusiones que luego se dará a conocer a la población.

La publicación del Banco Mundial

En su último reporte del organismo internacional, publicado este domingo, señala que el crecimiento económico de Bolivia se desaceleró en 2019, y se espera que el PIB se contraiga en 2020, debido a los impactos por el Covid-19 y el bajo precio del petróleo, al que está indexado el precio del gas, combustible que el país vende al mercado exterior, de los cuales dependen gran parte de sus ingresos.

"Amortiguar los efectos de la crisis a través de medidas de alivio a corto plazo es primordial, pero el espacio para el estímulo político es limitado. Después de la emergencia de salud, Bolivia necesita mejorar la calidad de gasto para una consolidación fiscal de calidad e implementar reformas, para reactivar la inversión privada, empleos formales y proteger de manera sostenible a los segmentos vulnerables de la población", recomienda el BM. 

Al respecto, el economista Jaime Dunn también coincidió que lo que se vive en la economía mundial, es algo que no se había visto en muchos años, en especial en Bolivia nunca se vio una crisis registrada en tres dimensiones, lo que se denominan shocks: de oferta, de demanda y en el país el shock financiero, tras haber heredado un déficit elevado en una economía delicada.

"Pese a los esfuerzos que hizo el gobierno transitorio, todas esas reducciones en el gasto, en priorizar el gasto y trasladar recursos para la salud, entre otros, son esfuerzos que rápidamente se pueden esfumar porque estamos en una situación compleja, en el que el aparato productivo está parado. Entonces, las posibilidades de crecer al 0% o por debajo de ese nivel son muy altas, en el caso de que la situación se continúe agravando y no se reactive de inmediato el aparato productivo", anticipó Dunn.

Dijo que, si bien el Gobierno aplicó una serie de medidas económicas, son insuficientes porque las empresas privadas aún están limitadas, por tanto es importante que se atienda el shock de oferta y así no se pare la producción, para ello se debe dar mayor ampliación en el pago de impuestos, acceso al crédito, abaratar costos e incluso comenzar el debate que nunca se hizo sobre la flexibilización laboral, debido a que el 60% del costo de las empresas está relacionado con la fuerza laboral.

"Los trabajadores deben entender que estamos en una situación que no sólo pone en riesgo a las empresas, sino también su situación laboral, porque al final de esta pandemia no habrá ganadores, sino sólo perdedores. Desde 2013, Bolivia ya venía registrando una tendencia negativa por la baja de las materias primas y eso se acentuó en los últimos meses de 2019 e inicios de este año. El año pasado hemos cerrado el PIB con 2,22%, a ello ahora se suman los impactos por oferta y demanda y eso hará que este año la tasa esté por debajo del 0%", analizó Dunn. 

Entretanto, el economista Mauricio Ríos indicó que la economía mundial sufrió un shock de oferta, y lamentablemente los principales gobiernos del mundo, junto a sus bancos centrales, han actuado de manera coordinada estimulando la demanda con devaluaciones monetarias masivas como nunca en la historia, como si se tratara de una crisis común de caída de la demanda agregada. 

En el caso de Bolivia, el BCB ha caído en el mismo "error", por tanto la recuperación tardará en la medida que dichos gobiernos y bancos centrales sigan equivocando el diagnóstico. 

"Estos programas de masivas devaluaciones simultáneas y coordinadas podrían provocar un efecto colateral de proporciones nunca vistas, por lo que la crisis podría tener una pronta recuperación aparente y luego una nueva caída, por las distorsiones de los estímulos fundamentalmente monetarios, por lo que la crisis podría tener forma de ´W` entre el corto y el mediano plazo. Mi pregunta más importante es: ¿por qué no recortan unos impuestos y eliminan otros y de manera simultánea y sin rodeos reducen el tamaño del aparato público burocrático? Esa sería una medida inicial acertada", consideró Ríos.

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