Caída del PIB, de ingresos, desempleo y alto déficit esperan al nuevo gobierno

Se debe reestructurar el gasto público, evaluar lo que se hará con el tipo de cambio, resolver problemas de oferta y demanda, controlar que no haya más desocupación y que la brecha fiscal no crezca.
lunes, 28 de septiembre de 2020 · 00:04

Marco Belmonte / La Paz 

La caída del Producto Interno Bruto (PIB), el déficit fiscal, menores ingresos y el desempleo son los cuatro grandes problemas económicos que le esperan al nuevo gobierno, que asumirá el mando del país después de las elecciones de octubre o la segunda vuelta.

Para este año se calcula  que la economía registrará una contracción de 6,2% y un déficit fiscal que estará por  encima del 10%. Mientras que  la tasa de desocupación hasta julio llegó al 11,8%. Todo, producto de la crisis de la pandemia.

La directora ejecutiva del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), Beatriz Muriel, señaló que la crisis sanitaria ha expuesto una serie de vulnerabilidades de la economía. “A nivel macroeconómico,  la tarea pendiente será reestructurar el gasto público para que se pueda reactivar el crecimiento económico, sin descuidar las políticas sociales y  volver, en un futuro -2022 adelante-, a un equilibrio fiscal”, precisó.

Añadió que pasada la crisis sanitaria será fundamental evitar problemas de insostenibilidad fiscal, con mayor disciplina fiscal, ya que se arrastran altos y persistentes déficits desde 2014.

  Será importante la creatividad del próximo gobierno para disminuir la corrupción y generar algo de rentabilidad económica sobre algunos “elefantes blancos”, o al menos limitar las pérdidas para el Tesoro General de la Nación.   “También será importante evaluar la política cambiaria, sobre todo en términos de la viabilidad futura de mantener un tipo de cambio fijo, frente a, por ejemplo, un sistema de minidevaluaciones, como era en la década pasada”, añadió.

Según Muriel, un gobierno puede mantener un tipo de cambio fijo cuando las reservas internacionales netas del país son altas, sin embargo, frente a caídas –como viene sucediendo desde 2015– esta medida gubernamental es bastante más difícil de mantenerla y, de hecho, puede llevar a una crisis de moneda, como ocurrió en Brasil y Argentina hace dos décadas.

A nivel microeconómico, es fundamental promover el desarrollo productivo a partir de mejores condiciones para las inversiones privadas, sobre todo si se quiere generar empleos.

   Desempleo, déficit

Para el expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB) Juan Antonio Morales se espera un  contexto económico muy difícil, con una caída proyectada del PIB de 6,2% (proyección del BCB). 

Para recuperar  el crecimiento se tienen que resolver problemas de demanda y de oferta agregadas. “Los datos del Índice Global de Actividad Económica (IGAE) a junio dan lugar a expectativas más pesimistas de la evolución del PIB. Las perspectivas del empleo tampoco son buenas”, alertó.

Añadió que se debe  reincorporar a trabajadores asegurando su bioseguridad y romper los cuellos de botella que impiden la normalización del transporte y la provisión de insumos para la producción. 

De acuerdo con Morales, la difícil situación fiscal no permite estimular la demanda por la vía del gasto público o de reducciones de impuestos. 

Para el economista Rolando Morales el principal desafío  del próximo gobierno será resolver los balances del sector público,  de las empresas y de las familias más que ver  algún deterioro en el aparato productivo.

El sector público debe reducir sus gastos, las empresas deben poder financiar mediante préstamos sus pérdidas actuales y las familias deben conservar el empleo de algunos de sus miembros. “En el frente exterior, deben tramitarse permisos internacionales para introducir prohibiciones y restricciones cuantitativas a  importaciones prescindibles”, subrayó.

El economista Napoleón Pacheco sostiene que el problema número uno tiene que ver con el déficit fiscal que hasta fin de año se estima en más de 12% del PIB.  “Es un enorme déficit  y las recaudaciones se  desplomaron y su recuperación no alcanzará. El nuevo gobierno debe ver la forma de financiar ese déficit, eso llevará a negociar crédito externo, pero  eso dependerá  si hay o no acuerdos con el Legislativo  si no logra mayoría”, puntualizó.

El segundo problema es la producción de hidrocarburos y la necesidad de una nueva, además de los elevados gastos de YPFB que en el caso de publicidad no se justifican, agregó.

En minería es importante una nueva ley para atraer inversión privada en exploración y prospección, así como la reestructuración de  la Comibol.

“El factor más preocupante es la caída de  la actividad productiva y, por lo tanto, la caída de recaudación. Eso depende de la  reactivación económica, del financiamiento. Por  eso el acceso a crédito es vital, ya que el  gasto fiscal no puede aumentar”, recalcó.

  Hay problemas  pero lejos de la crítica situación de los años 80

 Analistas coinciden en que si bien el panorama económico es complicado, la situación no es igual a los años 80, cuando hubo hiperinflación y deterioro del aparato productivo.

La directora del Inesad, Beatriz Muriel, indicó que en 1984 Bolivia enfrentaba una hiperinflación, una deuda externa de alrededor del 100% del PIB y niveles de pobreza más altos. “En términos económicos, Bolivia está más sólida que en el periodo 1982-1984, pero hay incertidumbre sobre la reactivación por la persistencia de la crisis sanitaria”, precisó.

El expresidente del BCB  Juan Antonio Morales  sostuvo que no hay inflación, pero sí desempleo y caída de la actividad. “En este complejo panorama hay un atisbo de recuperación de la economía mundial, no muy firme pero con recuperación de precios de los minerales. Un contexto internacional más  benigno nos puede ayudar”, destacó.

 El economista Napoléon Pacheco opinó que el peor escenario se tuvo en 1985, ya que el PIB venía en caída desde 1979 y  se desató una hiperinflación, además de protestas sociales.

El economista Rolando Morales indicó que hoy el aparato productivo está intacto.

Moody’s  ve riesgos

  • Impacto La calificadora de riesgo advierte que el crecimiento económico promedio estará entre el 2,5% y el 3,5% después de la pandemia, pero este año se tendrá la primera recesión desde los años 80 con una contracción de 6,5% y  en 2021 habrá un crecimiento del PIB de 3,5% .
  • Debilidad Moody’s espera un período prolongado de inestabilidad e incertidumbre política, incluso después de las elecciones. Un entorno político polémico puede complicar la capacidad del nuevo gobierno de implementar políticas que puedan reducir de manera duradera los desequilibrios fiscales y externos, fomentar el crecimiento sostenible y fortalecer el perfil crediticio.

 

 


   

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