Competitividad del gas está a prueba tras caída de reservas

“Los contratos de venta de gas a largo plazo son cosa del pasado, y con la disminución de reservas, la competitividad del gas boliviano se pone a prueba”, dice.
domingo, 24 de enero de 2021 · 05:04

Lidia Mamani/  La Paz

La compañía petrolera Shell seguirá en Bolivia pero concentrará sus esfuerzos en el desarrollo del campo Caipipendi  operado por Repsol y el campo   Itaú por Petrobras, mientras  evalúa   oportunidades de posible crecimiento.

  Rik Sneep, vicepresidente y gerente general del Shell Bolivia,  en respuesta a un cuestionario enviado por Página Siete,   explica la visión que tiene la compañía sobre el desarrollo del gas.

Señala que  los contratos de venta de gas a largo plazo son probablemente cosa del pasado, y con la disminución de las reservas de gas y la dinámica del mercado que cambia rápidamente, la competitividad del gas boliviano se pone a prueba.

Expertos señalan que  al menos hay tres empresas petroleras que quieren irse de Bolivia y concentrar sus inversiones en lugares más atractivos.  ¿Cuál es la posición de Shell?, ¿está analizando su salida de Bolivia? 

Shell no planea salir de Bolivia. Sin embargo, dado el clima de inversión actual y la situación del mundo que nos rodea, somos más críticos a la hora de decidir qué proyectos asumimos. Por lo tanto, hemos decidido que en Bolivia nos centraremos en nuestras alianzas en Caipipendi, que es operada por Repsol, e Itaú, operado por Petrobras, mientras que evaluamos nuevas oportunidades de posible crecimiento.

Para mí, y para todo el equipo de Shell Bolivia, el resultado negativo de la campaña de perforación Jaguar-X6 el año pasado fue muy decepcionante, especialmente por el trabajo, dedicación y esfuerzo realizado desde la adjudicación del Bloque Huacareta. Entretanto, Shell seguirá cumpliendo con sus obligaciones contractuales y continuaremos revisando nuestro portafolio cuidadosamente. 

En ese sentido, los proyectos se clasifican dentro de un portafolio global de oportunidades, y en este contexto de deterioro de las condiciones del mercado, y las condiciones fiscales y comerciales no competitivas, es difícil hacer que los proyectos intensivos en capital, como la perforación en exploración, funcionen económicamente en Bolivia. 

Habiendo dicho esto, sigo viendo un potencial prometedor para encontrar nuevas reservas de gas en Bolivia, lo que está respaldado por los resultados preliminares del reciente pozo de exploración de Boicobo en Caipipendi, que es otro proyecto en el que estamos involucrados junto al operador Repsol y PAE.

 Como saben, la excavación del pozo profundo de Margarita 10 en Caipipendi comenzó en diciembre y continuaremos evaluando e implementando proyectos siempre que sean económicamente viables.

Por otra parte, más allá de buscar crecimiento, necesitamos asegurarnos de cerrar nuestras operaciones anteriores en La Vertiente de forma correcta. Este es uno de los procesos de “desmantelamiento y restauración” más grandes de Bolivia e incluye el abandono de alrededor de 20 pozos históricos. 

Como se imaginará, es un proyecto enorme y nuestro objetivo es completar estas actividades de la manera más segura y rentable posible, probablemente, hasta 2022.  

¿Qué futuros planes o proyectos se tienen en el país?, ¿puede dar algunos detalles de su programa de inversión para los siguientes cinco años en Bolivia?

Seguiremos buscando proyectos de crecimiento en el sector hidrocarburos. Dicho esto, dada la dificultad de hacer que los proyectos de exploración y producción sean competitivos en Bolivia, y el carácter de estos proyectos de ser intensivos en capital, Shell se centrará en maximizar el valor de las asociaciones existentes y evaluará oportunidades comerciales fuera del área del upstream.

Hemos mencionado los exitosos proyectos de hidrocarburos en los que seguimos participando, pero creo que hay otras oportunidades en Bolivia que las empresas  internacionales y nacionales deberían considerar, y esto definitivamente podría incluir a YPFB y ENDE. Estos proyectos potenciales son quizás muy vanguardistas, pero eventualmente podrían volverse críticos a medida que todos continuamos nuestro viaje hacia un mundo con menos carbono. Existe la oportunidad de promover la electrificación de la economía boliviana. Cada molécula de gas que no necesita ser consumida en Bolivia, puede ser exportada. Actualmente hay un exceso significativo de capacidad para la generación de energía que podría ser utilizado. Otras áreas que vale la pena explorar son las energías renovables, los biocombustibles y cualquier proyecto que reduzca la necesidad de importar hidrocarburos líquidos. Los usos alternativos del gas natural podrían ser de interés por esa razón: ¿qué pasaría si el GNL para el transporte pudiera desplazar las importaciones de diésel?

   ¿Shell considera que Bolivia tiene prospectos que sean atractivos?  De ser así, ¿en qué nuevas áreas prevén operar?

En los últimos años hemos estado trabajando en asociación con YPFB para la realización de evaluaciones regionales con el objetivo de encontrar oportunidades interesantes a nivel nacional. Y sí, todavía hay mucho potencial, tanto en las áreas convencionales como no convencionales. Sin embargo, las condiciones fiscales, comerciales y contractuales deben ser lo suficientemente competitivas para que los proyectos  califiquen dentro de una cartera global. Pero aún más importante para los inversores extranjeros es lo que se llama la “santidad contractual”.  Es decir, si se firma un contrato, la expectativa es que ambas partes se adhieran al contrato y el acuerdo no se cambie unilateralmente. En los últimos años hemos visto varios casos en los que esto sucedió. La situación, sin embargo, es bastante complicada. 

Los contratos de venta de gas a largo plazo son probablemente cosa del pasado, y con la disminución de las reservas de gas y la dinámica del mercado que cambia rápidamente, la competitividad del gas boliviano se pone a prueba. Un factor importante del que no se habla a menudo es el precio subsidiado del gas para el mercado interno, que es muy bajo.  

Expertos señalan que Bolivia dejó de ser atractiva para  empresas extranjeras  por  la nacionalización, la Ley 3058 y la Constitución Política  de 2009. ¿En Shell consideran que estas normas obstruyen el ingreso de capitales extranjeros a Bolivia, porque esas normas ahuyentan y no dan seguridad jurídica?

Esa es una muy buena pregunta y tiendo a estar de acuerdo con esos expertos. En última instancia, sin embargo, lo que ha perjudicado la competitividad de Bolivia no son tanto las leyes -que por supuesto Bolivia como cualquier otro país es libre de implementar- sino las acciones unilaterales que han modificado nuestros derechos contractuales. Esto ha sucedido independientemente de las leyes que requieren que nuestros contratos sean respetados. En este momento, Bolivia se encuentra cerca del fondo de nuestro portafolio desde el punto de vista de su atractivo comercial. Como inversor, el retorno de la inversión es clave, al igual que un firme control sobre los riesgos asociados a esa inversión.

HOJA DE  VIDA

  •  Perfil Rik Sneep tiene más de 14 años de desarrollo en el sector energético.
  •  Experiencia Fue asesor principal del vicepresidente ejecutivo de de Integrated Gas Ventures para Shell en Houston. Desarrolló funciones para la compañía en Malasia. Tiene licenciatura y maestría en Ciencias de la Tierra.

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