Impuesto a fortunas: el Cebec identifica cuatro dificultades

Un análisis del Cebec afirma que la efectividad del impuesto es escasa porque recaudará de Bs 100 millones a 200 millones por año, menos de 0,1% del PIB.
domingo, 21 de marzo de 2021 · 05:04

Página Siete/ La Paz

Un estudio realizado por el Centro Boliviano de Economía (Cebec) de la Cainco identifica al menos cuatro dificultades para que el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF)  tenga efectividad en la recaudación,  entre las cuales  se encuentra la elusión y evasión.

El IGF alcanza a los millonarios que tienen recursos por encima de 30 millones de bolivianos, quienes deben pagar hasta el 31 de marzo y los residentes en el exterior hasta el 30 de abril, según el Decreto Supremo 4436.

La norma, que define el alcance y valoración del impuesto, señala que el nuevo tributo  se aplica a las personas naturales con elevada capacidad económica, cuando la fortuna neta acumulada al 31 de diciembre de cada año sea mayor a los 30 millones de bolivianos o su equivalente en moneda extranjera.

Pablo Mendieta, del Cebec, señala que el impuesto generará una recaudación poco significativa,    evasión porque la gente que tenga que pagar puede distribuir su riqueza entre familiares. “No se tiene una medida exacta de riqueza para hacer balance entre activos y pasivos y esto hace fácil de eludir y evadir a futuro el impuesto”, precisó.

Según el estudio, la  efectividad del impuesto es escasa porque recaudará de  100 a 200 millones  de bolivianos anuales, que equivalen en el mejor de los casos a 0,5% del ingreso tributario de 2021, menos de 0,1% del Producto Interno Bruto ( PIB).
 
La experiencia internacional señala que uno de los problemas importantes es la baja recaudación del impuesto. 
  
El documento añade que la eficiencia del IGF o sus consecuencias en el resto de la economía son adversas, “porque podría haber implicado un stock menor de riqueza en el país en torno a 5% de haberse implementado desde 2000”. 

Aunque no fue posible cuantificar, se estima que limitaría la formación de capital, en especial la inversión inmobiliaria, complementa el estudio. 

El Cebec,  en el documento también sostiene  que  la posibilidad de generar más equidad mediante este impuesto es muy limitada, porque no alterna significativamente la distribución del ingreso, pese a una tasa marginal impositiva superior al 100%, una de las más altas de la región. 

Además, que no se cumple el criterio de equidad horizontal por el alto grado de informalidad y la  administración del IGF se verá complicada por problemas operativos de valuación y los costos de fiscalización, acorde a la evidencia empírica en otros países. 

El estudio del Cebec  advierte que “debido al  alto grado de progresividad de este impuesto, existen incentivos de elusión tributaria, que se manifestarían en división de la propiedad y anticipos de herencia totalmente legales descendientes, hasta salida de recursos al exterior”. 

De hecho, la consultora internacional Bloomberg estima que, a raíz de la propuesta y del resultado electoral, habrían salido recursos del país, agrega el documento del Cebec.

También pueden generarse serios incentivos a la informalidad en los estratos altos. 

Según la Encuesta Continua de Empleo, al primer trimestre de 2020  sólo el 31% de los que perciben más de 7.000 bolivianos  o que están en el 5% con más ingresos pertenecen al sector formal mientras que el 64% restante no está registrado en el Servicio de Impuestos Nacionales, lo cual refleja las dificultades de tener esquemas adecuados de control para este impuesto.  

De hecho, del 0,01% de la población reportada con más altos ingresos (en torno a 4.000 personas), sólo una décima parte son formales, lo cual implicaría una distorsión significativa en el sistema impositivo, indica  el estudio.

 La riqueza en Bolivia

Según el estudio del Cebec a partir de un análisis   (Credit Suisse, 2019) se estima que en Bolivia la riqueza total llega a 78.000 millones de dólares.

Eso implica  una riqueza promedio de 11.672 dólares  por persona adulta (mayor a 18), casi el doble del PIB por habitante adulto (6.369 dólares).  

Incluye  la riqueza financiera promedio por adulto de 4.631 dólares y la riqueza  no financiera  de 8.796 dólares.   En términos globales, esto implica que la riqueza financiera alcanza a  31.000 millones de dólares, que  considera tanto los depósitos como inversiones en otros activos.

La riqueza no  financiera suma  59.000  millones de dólares y  abarca otros activos  a lo cual se deduce  la deuda privada total de 12.000  millones de dólares.

Argumentos a favor y en contra  del IGF

La aplicación del Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) tiene argumentos a favor y en contra, según el Cebec. 

Por un lado, quienes destacan este tributo señalan que promueve  una mejor distribución de la riqueza.

Señalan como argumento que es un impuesto al patrimonio  y es  un sustituto del impuesto progresivo al ingreso y a  las ganancias o a las herencias familiares.

Sus detractores observan que el impuesto implica doble imposición porque ese flujo ya pagó otros impuestos a los ingresos o activos.

Además,   reduciría el ahorro y la inversión,   y va  en contra del emprendimiento y la asunción de nuevos riesgos.  La riqueza no implica que los poseedores tengan liquidez para el pago del impuesto.

 Se penaliza la inversión en activos seguros como inmuebles  y promovería la desintermediación y la fuga de capitales, señala el Cebec en su análisis sobre el tributo.

 

 
 

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