Renuncia de presidente de la CAF puede limitar créditos a Bolivia

Luis Carranza dimitió al organismo por presunta “presión política” argentina. Critican al gobierno de Arce por no apoyar al boliviano Bernardo Requena.
miércoles, 24 de marzo de 2021 · 05:04

Cándido Tancara Castillo  / La Paz 

La renuncia del presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Luis Carranza Ugarte, un año antes de lo previsto, por presunta “presión política” argentina, según analistas puede tener un efecto negativo para el país, como un limitado acceso a créditos, en momentos en que Bolivia necesita recursos para la recuperación de su economía.

“Me dirijo a ustedes para presentar mi renuncia como presidente ejecutivo de la CAF”, señala la carta de Carranza dirigida a los directores del organismo financiero y responsabiliza su dimisión porque en el “último año hemos observado el interés de politizar la actuación de la CAF, lo cual sería muy negativo para el futuro de nuestra organización”.

Carranza, que dejará su cargo en abril, explica que soportó una supuesta presión política argentina para nombrar a un técnico suyo como vicepresidente de Programa Países, un cargo al cual Carranza había propuesto al boliviano Bernardo Requena.

Explica en su misiva que “solicitó un voto de confianza para que respaldaran la designación de señor Bernardo Requena como vicepresidente de Programa Países, función que viene desempeñando interinamente desde hace 15 meses. En dicha ocasión compartí con ustedes mi convencimiento de que el señor Requena no solo cuenta con las más altas calificaciones profesionales y académicas, sino que cuenta con una amplia experiencia de más de 17 años en CAF. Pese a la argumentación presentada y al buen desempeño del señor Requena en todo este tiempo, el directorio decidió no respaldar su designación”.

Añade que “esta decisión responde a mi juicio, en parte, a mi negativa a ceder al interés de algunos países de interferir políticamente en las atribuciones que el Convenio Consultivo le otorga al presidente ejecutivo para designar a sus colaboradores inmediatos”.

En contra de su propuesta, añade Carranza, “los directores por Argentina me solicitaron verbalmente y a través de mensajes escritos a principios de 2020 que designe como vicepresidente a una persona que no reunía las condiciones para el cargo”. En cumplimiento del artículo 39 del Convenio Consultivo, “estoy obligado a no aceptar presiones de ese tipo y a no buscar ni recibir instrucciones de ninguna autoridad ajena a CAF y designar a las personas que a mi juicio reúnan las condiciones más idóneas para desempeñar una posición de alta dirección”. La CAF es el banco de desarrollo de América Latina, de la que Bolivia es socia desde su creación (1968). Carranza reemplazó al boliviano Luis Enrique García (1991 - 2017). Su representante en el país desde 2017 es la venezolana Gladis Genua, quien ayer, en comunicación con este diario, dijo que no se referirá a la renuncia de Carranza.

El investigador social Roberto Laserna cuestionó ayer que el gobierno de Luis Arce le haya dado la espalda al boliviano Requena. “El Gobierno boliviano le dio la espalda al candidato boliviano, el brillante economista Bernardo Requena, para apoyar al inútil (sic) kirchnerista propuesto por Argentina. ¿Le llamamos traición o alineamiento?”, escribió para luego añadir: “Esta crisis en la CAF viene provocada por una lucha de poderes alentada por el populismo del siglo XXI que quiere capturar esa billetera”.

Entre los logros alcanzados por Carranza en este cuatrienio, el comunicado de CAF destaca la incorporación de México y Costa Rica como miembros plenos de la institución y el crecimiento del 28% en la cartera consolidada.  Carranza asumió el cargo el 17 de abril de 2017 y dejará  el 27 de abril.

 

Punto de vista

Gabriel Espinoza,  exdirector del BCB
Bolivia sufrirá consecuencias

El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF, por su anterior nombre) se ha convertido, sobre todo en los últimos años, en una de las principales fuentes de financiamiento para el país. Esto se explica, en gran medida, por su carácter regional y el relativo mayor peso específico que tiene Bolivia, en comparación a otros organismos multilaterales, en la toma de decisiones. Ahora bien, desde hace unos años ya la estructura de gobernanza de la CAF se vio socavada por presiones políticas de algunos países miembros, que en función de un alineamiento político buscan obtener financiamiento externo que de otra manera no podrían lograr (como es el caso de Argentina). La renuncia de Luis Carranza pone en evidencia estas presiones. 

Esta situación genera serias consecuencias negativas que podrían afectar a Bolivia. En primer lugar, si los criterios de asignación de recursos dejan de responder a necesidades efectivas de la región (en cuanto a infraestructura, por ejemplo) y pasan a financiar programas y proyectos con utilidad política antes que económica, la necesidad del Gobierno nacional de estar alineados con los intereses políticos de los países que controlen estos recursos es evidente. 

En segundo lugar, ya que Bolivia tiene una de las economías más pequeñas, incidencia que hoy tiene en la toma de decisiones, se puede perder, limitando el acceso a nuevos recursos que hoy por hoy son sumamente necesarios para lograr apuntalar el proceso de recuperación de la economía.

 

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