Entregan 3 casas a familias de pocos recursos en El Alto

The Fuller Center for Housing Bolivia hizo realidad el sueño de la casa propia.
domingo, 27 de junio de 2021 · 05:04

Jorge H. Quispe C.  / La Paz

La familia de la maestra Érica Callisaya jamás olvidará el  26 de junio de 2021. Ese día, la organización no gubernamental (ONG)The Fuller Center for Housing Bolivia, representada  por Álex Aramayo, hizo realidad el sueño de una vida: tener  casa propia.

Ayer, Callisaya llegó temprano  a la Urbanización Montero que se halla a unos metros del Cementerio Jardín de Ventilla, en El Alto. Allí se edificó la ansiada vivienda donde ahora construirá su futuro. Aramayo  entregó en persona la llave a Érica.

La organización confirió también otras dos unidades habitacionales a las hermanas Patricia y Laura Rivas  que, al igual que Érica,  se dedican a la docencia en escuelas de la ciudad de El Alto.

Las viviendas son de 72 metros cuadrados, poseen tres dormitorios, sala, comedor, cocina y baño. “Además les entregamos toda la documentación en orden”, añade Aramayo. Los inmuebles tienen paredes de ladrillo, techos de calamina y puertas de sólida madera. 

El proyecto impulsado por The Fuller Center for Housing Bolivia consiste en  entregar viviendas de interés social. “Son construcciones  que tienden a valorizarse más en el tiempo”, complementa Aramayo.

La cesión de las casas está enmarcada en el Plan de Vivienda Social regulado por el Gobierno. El valor comercial de las casas es de 35.000 dólares más el terreno. “Ahora,  de entrada la familia beneficiaria entra con cero cuota inicial, porque nosotros estamos entregando un capital de 10.000 dólares. Ante ello, los restantes 25.000 dólares serán pagados por los beneficiarios en el lapso de 20 años ante una entidad financiera”.

 El camino a la casa propia

Para poder acceder a este beneficio, Patricia, Laura y Érica fueron parte de un estudio socioeconómico que entre otros requisitos verificó la situación social y económica de las familias, cuántos miembros forman parte, el nivel de ingresos, si tienen servicios básicos donde viven, si están en alquiler o viviendo con algún familiar e incluso si existen condiciones de hacinamiento en sus moradas. Además si en algún momento fueron rechazadas por el sistema financiero nacional. 

Aramayo contó que la construcción de las casas duró aproximadamente tres meses, mientras que las gestiones de evaluación demoraron al menos un mes y medio. En el último tiempo, la pandemia sanitaria demoró un poco más el tiempo.

 

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