Cargan gasolina en tiendas que comercializan a cinco bolivianos el litro

Cada vez son más los menores de edad que conducen autos chutos en Yungas

Tienen entre 15 y 17 años, no tienen licencia de conducir y manejan vehículos indocumentados llevando pasajeros por las comunidades yungueñas. En Coroico harán operativos para evitar cualquier riesgo.

Economía
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La Paz - lunes, 30 de mayo de 2022 - 5:00

Los fines de semana, las carreteras de los Yungas se convierten en verdaderas pistas de carrera, por donde decenas de autos chutos circulan a toda velocidad y en muchos casos conducidos por adolescentes de 15, 16 y 17 años que no tienen licencia de conducir, denuncian autoridades. Manejan los vehículos indocumentados y prestan el servicio de transporte público, sin SOAT y el riesgo de sufrir algún accidente.

René Noya, maestro del colegio Félix Reyes Ortiz del municipio de Coroico, recuerda que en su infancia los escolares llegaban a pie a los establecimientos educativos, que en muchos casos quedaban lejos de las comunidades. Unos años después los estudiantes comenzaron a arribar en bicicletas, posteriormente a bordo de motocicletas chinas, pero en los últimos años algunos colegiales empezaron a llegar en autos chutos.

“Ahora cambió todo, la mayor parte de los chicos ya cuentan con una movilidad, un auto chuto y en esta zona (Yungas) abundan los Ipsum, que también los usan para trabajar como transporte público los fines de semana”, explica el profesor de educación física desde la secretaría de ese establecimiento educativo en Coroico. El fenómeno comenzó a ser más notorio en los últimos seis años.

Los fines de semana, decenas de este tipo de coches circulan por las carreteras que salen o desembocan en Coroico. Si eso sucede en esa capital turística, en otras zonas yungueñas el panorama es similar.

En Arapata, a una hora de viaje de la capital coroiqueña, es normal ver a adolescentes conducir este tipo de motorizados sin papeles, ofreciendo sus servicios de transporte público. “Si quiere le llevo a Coripata por 20 bolivianos”, invita un adolescente que no pasa los 18 años. El coche no tiene placas y por supuesto tampoco el SOAT (Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito) que ordena la Policía.

En Chulumani, donde también la mayoría del parque automotor es chuto, cada vez más jóvenes manejan estos autos. “Hay jovencitos que hacen el servicio a las comunidades y se ganan la vida así los fines de semana”, cuenta a Página Siete Ramiro, un taxista que maneja un chuto y que prefiere no dar su apellido.

Anuncian operativos

Ante el peligro que significa que un menor de edad esté manejando un vehículo de cuatro ruedas sin ningún tipo de seguro, la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) y el Servicio Legal Integral Municipal de Coroico, a través de su representante Iván Sillo Vargas, anunció que hará operativos para prevenir el peligro de que adolescentes conduzcan esos motorizados.

“Ya vimos dos y hasta tres casos de menores de edad conduciendo movilidades, por eso haremos operativos para prevenir. La idea es que si evidenciamos aquello, se procederá a la detención del coche para luego llamar a los padres de familia del joven”, anticipa Vargas.

“(El vehículo en manos de un adolescente) es un instrumento letal”, reafirma Vargas al hablar de los coches conducidos por adolescentes. “No tienen SOAT y aparte los jovencitos son de 15, 16 y 17 años, y menos poseen la licencia de conducir”, precisa la autoridad municipal.

¿Cómo cargan gasolina?

En Chulumani, la gasolinera que sólo debe vender los carburantes a coches con el precinto de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), está casi siempre vacía, porque los chutos la adquieren sin problemas de las tiendas que la comercializan en bidones y que se hallan justo al lado de la estación de servicio.

En esos comercios el litro de gasolina cuesta cinco bolivianos, cuando el costo normal del litro de ese combustible es 3,74, pero ¿de dónde se aprovisionan esas tiendas del carburante? Unos indican, aunque no hay prueba de ello, que las mismas estaciones gasolineras venden a estos comercios y otros afirman que la consiguen de otros lugares.

Este periodista constató hace algunos años cómo la única estación de servicio de La Asunta, donde además cada sábado se instala la más grande feria de autos chutos, vendía el carburante en bidones a dueños de autos sin documentos.

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