Costos altos y severas multas por retrasos de camiones son asumidos por privados

Cupos, burocracia, bloqueos y falta de vías de salida traban exportación

Por los bloqueos, los exportadores en Bolivia no saben la fecha real para el arribo de sus contenedores a los puertos de Chile y Perú. Piden la reposición del tren que paró sus actividades el año pasado.

Economía
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La Paz - domingo, 22 de mayo de 2022 - 5:00

Sólo en abril hubo 13 bloqueos en Bolivia que paralizaron el tránsito de los camiones rumbo a Chile y Perú. Los exportadores en el país deben enfrentar además la burocracia interna en trámites, la falta de vías de conexión por la vía férrea y la hidrovía Paraná, y los límites de cupos coinciden en la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Anapo, IBCE y agropecuarios de Cochabamba.

“La cantidad de cortes de carretera es el primer problema. Solamente en abril, según un informe, hubo 13 bloqueos, por ello no existe la posibilidad de cumplir los contratos y no es posible saber la fecha real en la que llegarán los camiones a los puertos para que los barcos puedan zarpar con los contenedores bolivianos”, menciona Óscar Mario Justiniano, presidente de la CAO, como la primera traba con la que los exportadores deben lidiar.

Jaime Hernández, gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), identifica también en esas protestas sociales uno de los primeros obstáculos.

“Las principales trabas son los constantes bloqueos que se dan en las carreteras del país que perjudican el traslado de los productos de exportación y que afectan la eficiencia de la logística aumentando los costos de flete”, corrobora.

Justiniano añade que el retraso que ocasionan los bloqueos provoca que los exportadores deban asumir costos y multas muy severas por parte de los dueños de los barcos. “Si los bloqueos son indefinidos y contundentes, ni pagando las multas se llega a concretar el arribo al barco. Ahí se da el incumplimiento de los contratos y no es el nombre del exportador que queda mal, sino Bolivia que aparece como país no amigable para generar negocios”.

Rolando Morales, presidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, denunció en marzo que los bananeros corrieron el riesgo de perder 50 millones de dólares en exportaciones hacia el mercado argentino por los bloqueos en el Chapare.

El segundo problema que los exportadores identifican es la falta de vías de conexión al Pacífico y el Atlántico. “El Gobierno debería habilitar la mayor cantidad de puntos para exportar. Esto significa no sólo carreteras, también el tren (desde Oruro a Chile), el cual vimos que tuvo un inconveniente cuando se quiso habilitarlo y además habilitar los puertos Mamoré y Busch. Este último es nuestra única salida soberana al mar (Atlántico)”, expone Justiniano. En mayo de 2021, se iniciaron con éxito las operaciones del tren de carga desde Viacha hasta Chile; sin embargo, semanas después una protesta del transporte pesado paralizó esas operaciones.

Hernández, de la Anapo, añade que aún falta infraestructura en los puertos. “No se ha dado continuidad a proyectos de infraestructura importantes como Puerto Busch, que beneficiará a los productores y exportadores en su acceso a la hidrovía Paraguay-Paraná, para la exportación e importación de bienes al océano Atlántico”, precisa. Actualmente, Puerto Busch se utiliza para el transporte del hierro desde el Mutún, pero los agropecuarios esperan también usarlo para sus cargas.

La tercera traba, según Justiniano, es la burocracia estatal para los trámites de exportación. “La burocracia interna (para trámites) debe ser más ágil con el fin de incentivar a productores y comercializadores y así generar la mayor cantidad de exportaciones”, insiste.

La cuarta traba tiene que ver con los cupos de exportación. Gary Rodríguez, gerente del IBCE, considera que las restricciones en cupos por garantizar el abastecimiento en el país se convierten también al final en una traba a la exportación.

“Es buena la intención del Gobierno de garantizar el abastecimiento; sin embargo, la consecuencia de la política de asignar cupos coloca a nuestro sector exportador en una desventaja frente a los competidores en el extranjero, debido a que no se pueden planificar ventas por un año como estila el comercio internacional”, precisa.

Pese a ello y según datos del IBCE, las exportaciones de productos no tradicionales entre enero y marzo al primer trimestre de 2021 y 2022 (soya, girasol y derivados) se incrementaron un 42% tanto en valor como en volumen “impulsadas principalmente por el buen desempeño de las exportaciones de los productos oleaginosos y sus derivados como también de las ventas externas de las maderas y sus manufacturas”, dice el reporte.

Diálogo público-privado

En ese panorama, Rodríguez plantea un diálogo público-privado. “El comercio no sólo depende de los actores privados sino de la buena voluntad del sector público. Esto se está dando en el sector agropecuario con respecto al maíz y por ello hay un divorcio entre ambos”.

Rodríguez propone que Gobierno y privados se sienten para transparentar las cifras respecto a la producción del maíz. Desde el Ejecutivo revelaron que al menos cuatro avícolas escondieron el grano y que verificarán la función social económica de algunas empresas con la posible reversión de tierras, algo que los privados rechazan.

“El Gobierno debe consolidar la seguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra, además que no consideramos que la amenaza sobre el principal medio de producción -la tierra- sea el mejor incentivo para promover la producción, por el contrario genera incertidumbre”, opina Hernández, desde la Anapo.

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