La nueva bebida alteña está hecha de cebada, hojuelas de maíz y semillas de cilantro

Nace Mi Alteñita con sabores frescos y el toque de Evelín, una maestra cervecera

La primera cerveza alteña saldrá al mercado esta semana con una producción inicial de 50 mil litros mensuales. Evelín Pastor es la “cocinera” de este proyecto y quien dio un sabor “único” a la nueva bebida.

Economía
Luis Escobar
Por 
La Paz - domingo, 25 de septiembre de 2022 - 5:00

A partir de esta semana, 50.000 litros mensuales de la cerveza Mi Alteñita comenzarán llegar a los mercados de su ciudad natal, El Alto, y la vecina La Paz. Sus ingredientes como la cebada, hojuelas de maíz y semillas de cilantro le darán un sabor único. Esta innovación se la debe a Evelín Pastor, la maestra cervecera quien es la encargada de toda la producción.

La planta nació en la zona Santiago Primero de El Alto, pero la falta de espacio empujó a los empresarios a buscar un nuevo sitio en Achocalla. Este terreno amplio les permitirá crecer en caso de que la demanda sea mayor de la que esperan en los siguientes meses y años.

Pastor aseguró que la planta actualmente tiene la capacidad de producir 300 mil litros mensuales, pero por el momento trabajarán sólo con una sexta parte de su capacidad mientras Mi Alteñita cobra mayor presencia en el mercado. La “Cocinera”, como se hace llamar la emprendedora, apostó a introducir nuevos sabores a esta bebida porque considera que es “la nueva tendencia en el mundo”.

“El futuro está en el desarrollo de nuevos productos. Ésa es la tendencia a nivel mundial y nosotros debemos apostar a ello. Necesitamos introducir nuevos sabores, nuevos ingredientes e ir evolucionando. Buscamos dar algo distinto, porque uno se puede cansar de un producto; las personas buscan sabores nuevos, que sean saludables y que no les hagan daño”, afirmó Pastor mientras supervisa la primera producción de cerveza que comenzará a ser comercializada en los siguientes días.

¿Una cerveza saludable? Evelín asegura que sí es posible y con Mi Alteñita lo consiguió. “La bebida es buena para el cuerpo porque su materia prima es alimento: la malta, la sémola de maíz, el cilantro, la levadura. Todo lo que se emplea en su elaboración son considerados productos alimenticios y saludables”, pero advirtió que “como todo alimento en exceso” también es dañino.

Además de ser la “cocinera”, Evelín también es gerente de la planta instalada en Achocalla. Ella supervisa, junto con su equipo de trabajo, todo el proceso de producción de la cerveza que parte con el molino de la malta que supera los 10 metros de altura. El producto es transportado a su galpón principal de más de 1.000 metros cuadrados de superficie y tres pisos de altura a contenedores metálicos u “ollas” para su cocción.

Todo el proceso es mecanizado y para acceder a estos imponentes contenedores plateados se debe subir por unas escaleras metálicas. En ellos se continúa con la maceración, el enfriamiento, la fermentación, filtración y finalmente el envasado que prevén se realizará en el transcurso de los siguientes días.

“Cada producto tiene sus cualidades y cada cerveza es única. Mi Alteñita es una cerveza con ingredientes únicos que no los tiene otra en todo el mercado boliviano. Cada cocinero o chef le pone su toque para que tenga determinadas condiciones y sabor”, declaró Evelín Pastor y aseguró que en su producto predominan los sabores cítricos y florales.

“El especialista ve con qué ingredientes puede contar, qué mezclas puede hacer. La primera parte de toda la producción es la teórica, la segunda es el proceso y la tercera es sensorial. Tiene que haber toda la combinación, saber añadir un determinado ingrediente y en el momento adecuado. Además, debemos tomar en cuenta las condiciones ambientales donde uno está. Es muy distinto cocinar la cerveza a la altitud de La Paz que al nivel del mar por el cambio de las temperaturas y la humedad”, aseguró.

La trayectoria

Evelín asegura que “nació en el mundo de la cerveza”. Cuando aún estudiaba en la ciudad de La Paz la carrera de ingeniería química pudo realizar sus prácticas industriales en una planta cervecera en Cusco, Perú. “Viví en la misma cervecería”, recordó sus primeros años de trabajo.

“Era estudiante, se me presentó la oportunidad de hacer mis prácticas. Me comenzó a gustar el mundo de la cervecería por ser uno muy complejo, con muchos procesos y la experiencia más completa. Tiene fermentación, molienda, filtración, son varios procesos que se deben cumplir antes de sacar el producto”.

Cuando regresó a Bolivia fue contratada por una gran compañía cervecera después de haber superado la preselección y un examen de competencia. Comenzó a trabajar sin tener un título universitario pero dividió su tiempo en asistir a la planta y terminar su carrera. Presentó un proyecto para una industria de bebidas gaseosas.

Su tarea en la planta cervecera se inició con el análisis microbiológico con “jefes” alemanes. “Estudiaba y trabajaba, los fines de semana me dedicaba a hacer mi tesis y continué en la cervecería. Después de titularme seguí con análisis químico, tratamiento de aguas y otras tareas según los requerimientos. Después continué como jefe de control de calidad”.

La empresa decidió construir una nueva planta en Santa Cruz y ella estuvo a cargo de la parte de control de calidad mientras que un compañero se encargaba de todo el proceso de producción. Retornó a la sede de Gobierno como jefe de control de calidad. La empresa se vendió y vino una nueva administración, así que fue la encargada de implementar las nuevas políticas, acceder a estándares de calidad como ISO 9001 y el desarrollo de una gestión de calidad.

Su capacitación continuó y pasó a trabajar a plantas cerveceras de Paraguay, Argentina y otros países para regresar a adecuar la planta paceña a las mismas condiciones que tenía el grupo en el que trabajaba. También se ocupó del cuidado del medioambiente, la obtención de licencias ambientales, permisos en el Senasag, aprobaciones de etiquetas y actualización, pero en toda su vida sintió la presión de ser mujer y ocupar cargos gerenciales.

“Cuando comencé éramos muy pocas y ahora no hay más mujeres que sean maestras cerveceras o gerentes de planta. Sin embargo, se están creando nuevas industrias artesanales donde están incursionando las mujeres. Debo reconocer que, en general, hay machismo. El hecho de que una mujer esté en un puesto jerárquico es difícil. Estos problemas no se repiten en otras plantas como en Argentina donde hay más oportunidades para la mujer”.

¿Cómo probar Mi Alteñita?

Evelín recomienda a las personas sentir el olor de la cerveza y luego saborearla. Dos o tres tragos porque en ese punto los sentidos permitirán identificar el dulce, lo salado o su amargo. “No podemos decir ésta u otra cerveza es la más rica, eso dependerá de las preferencias de una persona. Puede que a una le guste una cerveza más amarga y a otra más dulce o con mayor cuerpo. Todo depende de la persona, sus gustos y preferencias”, aseguró.

Un nuevo sabor

Apuesta Mi Alteñita tiene un sabor floral, frutal y fresco. Contiene lúpulo, que se acopla de muy buena forma con el cilantro; fue calificada como ALE, que significa un “Alto Nivel de Fermentación”, que le da mayor aroma, sabores robustos.

Empresa Este nuevo producto llega de la mano de la Compañía Cervecera Boliviana (CCB) creada en la zona de Santiago Primero de la ciudad de El Alto. Debido a su crecimiento y el cumplimiento de los estándares de calidad ambiental en su producción, se trasladó al municipio de Achocalla pero mantiene la misma mano de obra alteña. El producto será lanzado al mercado en 3 diferentes presentaciones. De 620 ml, 330 ml y en lata de 350 ml.

“Nací en el mundo de la cerveza. Hice mis prácticas en ingeniería química en una planta cervecera en Cusco, Perú”.
Evelín Pastor

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