ANUARIO 2016 DE PÁGINA SIETE

Enatex, la quiebra que inició el alejamiento COB-Gobierno

Los fabriles protagonizaron medidas de presión al sentirse amenazados por el decreto que cerró Enatex. Guido Mitma, nuevo ejecutivo de la COB, marcó distancia con el Gobierno.
miércoles, 21 de diciembre de 2016 · 00:00
Ivone Juárez Periodista
 
Más de 800 trabajadores sin empleo, además de deudas (130 mil  bolivianos con  Aduana Nacional ) y otros fue el resultado del intento del gobierno de Evo Morales de  convertir en estatal   a Ametex, la empresa textilera  privada más importante de Bolivia, hundida en una crisis debido a su falta de mercados y abrumantes pasivos. Con un patrimonio de 53,6 millones de bolivianos (7,7 millones de dólares), provenientes de un fondo de fideicomiso,   el Órgano Ejecutivo creó, en 2012,   la  Empresa Pública Nacional Estratégica de Textiles (Enatex), que   el 14 de mayo de este año fue declarada en quiebra.  En los cuatro años de funcionamiento Enatex recibió una inversión de dinero público de 246  millones de bolivianos (35,1 millones de dólares, aproximadamente).

 La ministra de Desarrollo Productivo, Verónica Ramos,  explicó  que no  se trataba de una quiebra, sino de "un giro” porque la empresa estatal  no generaba ganancias y comenzaba a "competir con los productores”.  Ese giro convertiría a Enatex en un centro tecnológico textil  dedicado a "vender servicios en la perspectiva de fortalecer la industria” textilera.

A Ramos le tocó anunciar el cierre de la textilera: mientras que  su antecesora, Teresa Morales, cada cierto tiempo  atribuía resultados positivos en cuanto a producción y exportaciones de Enatex.
 
Promociones, alianzas estratégicas y hasta el asesoramiento de una famosa diseñadora boliviana anunció Teresa  Morales.  Cuando se supo que la crisis nunca fue superada en Enatex, pese a la importante inyección de recursos públicos, el presidente Evo Morales se declaró "defraudado y engañado” por la exministra. 

"Lamento decir que me he sentido engañado, defraudado con la exministra de Producción.
 
Oportunamente paré, porque seguía pidiendo más plata del Ministerio de Economía. ¿Cómo no va a poder generar (ingresos)?”, expresó el Jefe de Estado.

Quienes alertaron que las cosas no iban tan bien en la empresa estatal -como afirmaba Teresa Morales- fueron los trabajadores  que en 2015 denunciaron  una supuesta "quiebra  técnica” en la factoría.  Se basaban en tres indicadores: la textilera había paralizado su producción, los obreros soportaban  un retraso  de más de tres meses en el pago de sus salarios y se  habían visto pasar tres gerentes por la fábrica. Responsabilizaban de esos resultados a Manuel Morales Olivera,  hermano de Teresa Morales. Sin embargo,  Manuel Morales, expresidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, no figuraba oficialmente en las nóminas de Enatex  y su firma no estaba registrada  en ningún documento de la textilera.

Decreto 2765, "más nefasto que el 21060”

Para liquidar Enatex, el Gobierno redactó el Decreto Supremo 2765, norma que movilizó a los trabajadores fabriles porque -afirmaban- daba luz verde para que las empresas privadas procedan igual que Enatex, poniendo en riesgo la estabilidad laboral de los trabajadores.  Los fabriles, afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB), se declararon en paro y en movilización permanente, encabezados por el recién posesionado secretario ejecutivo de la COB, Guido Mitma.       Para Mitma el Decreto Supremo 2765 era "más  nefasto que el 21060”, que en 1985 estableció la relocalización y la libre contratación de los trabajadores del sector público, lo cual alejaba a los obreros del gobierno de Evo Morales.

En ese contexto, los trabajadores de algunas fábricas privadas advirtieron  que en sus fuentes de trabajo -bajo el amparo del 2765- se había comenzado a reducir personal y a violar el derecho al fuero sindical. En junio,  en un laboratorio ubicado en la ciudad de El Alto  los fabriles paralizaron actividades y tomaron la planta pidiendo la renuncia de un ejecutivo, al que acusaban de violar los derechos de los trabajadores.  El secretario ejecutivo de la Confederación de Fabriles, Wilson Mamani, declaró  que la norma tenía en "peligro de cierre” a más de 15 factorías, cuyos dueños apelaban a que  no generan ganancias, el mismo argumento del Gobierno  para cerrar Enatex.

Los paros y marchas con enfrentamientos con la Policía se incrementaron  en demanda de la anulación del Decreto Supremo 2765. Un grupo de  trabajadores de Enatex se declaró en huelga de hambre en instalaciones de la Federación de Fabriles para exigir su restitución y la derogación del mencionado instrumento legal. En medio de las negociaciones, el Órgano Ejecutivo decidió modificar  la norma  con el Decreto  Supremo 2822 para que no impacte en el sector privado  y ceder algunos beneficios para los obreros de la textilera  que se habían quedado cesantes. Sin embargo, todo esto  no logró poner freno a las movilizaciones y paros.

MOVILIZACIONES DESPUÉS DE CUATRO AÑOS

El cierre de  Enatex desató un conflicto entre el  Gobierno y la  COB que no se había registrado durante más de  cuatro años (desde 2012). En ese tiempo el ente obrero había demostrado su apoyo incondicional al Gobierno del MAS. 

"Juan Carlos Trujillo y Pedro Montes (exsecretarios ejecutivos de la COB) estuvieron sumamente sometidos  al Gobierno y dieron un apoyo que se  convirtió en una traición a los trabajadores.
 
Esta es otra gestión en la que defenderemos y haremos respetar los derechos  de los trabajadores, atentados hoy por el decreto 2765, que es más nefasto que el 21060 porque no afecta sólo a los trabajadores de Enatex, sino a todos”, denunció Guido Mitma  en una entrevista con Página Siete a finales de junio.

Para Mitma, el decreto 2765 era una medida más del Gobierno del MAS contra los trabajadores, razón suficiente para retirar el apoyo de los obreros. Acusó al Ejecutivo de haber "acallado” a los obreros. 

 "Desde 2013 el Gobierno ha emitido normativas en contra de los trabajadores; nuestros dirigentes no dijeron nada  y las consecuencias las estamos pagando hoy. Nos acallaron y nos negaron la libre expresión y hasta la libre organización, pero ahora estamos aquí para defender la estabilidad laboral de los trabajadores”, afirmó.

Con ese discurso Mitma amenazó incluso con romper el pacto   con el Ejecutivo; sin embargo, la amenaza no llegó a concretarse, porque,  a finales de julio, los extrabajadores de Enatex firmaron finalmente un acuerdo con el Gobierno y levantaron sus medidas de presión  después de más de 60 días de conflicto.

 En la última etapa de la confrontación los fabriles llegaron a cuestionar la falta de determinación de la COB para declarar una huelga indefinida que -según ellos- podía haber doblado el brazo al Órgano Ejecutivo. El sector también cuestionó la "falta de solidaridad” de otros sectores afiliados al ente obrero, como mineros, maestros, petroleros, campesinos y otros que no acataron la movilización y paros dictados por  Mitma.

  El acuerdo que puso al conflicto fabril - Gobierno establecía la incorporación inmediata a una fuente de los extrabajadores de Enatex en "situación de vulnerabilidad”, además de  créditos, acceso a vivienda social y otros beneficios.

SIN SEGUNDO AGUINALDO   Y  NO A LA REELECCIÓN DE EVO

La confrontación entre la dirigencia de la COB y le Gobierno se hizo evidente también en otros dos momentos en 2016: primero cuando el Gobierno anunció que en 2016 no se pagará el segundo aguinaldo porque no se alcanzó el crecimiento económico del 4,5%, como establece la norma al respecto; y, segundo, por el rechazo a una tercera reelección de Evo Morales. 
"La COB de manera digna no lo va a hacer, no lo va a apoyar”, adelantó Guido Mitma.

Guido Mitma, el dirigente minero que se formó solo en Huanuni

Guido Mitma es un trabajador minero del distrito de  Huanuni, Oruro, que ejerce la dirigencia  sindical desde 2005. Tiene 40 años y es hijo del minero  Jacinto Mitma. Está casado y tiene tres hijos.

 Mitma afirma que  "nació, estudió en Huanuni y que  se formó políticamente solo, con la influencia de    dirigentes como Miguel Zubieta y Nelson Guevara”.

En enero de 2016 fue elegido secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB). Asumió la dirección del ente obrero después de Juan Carlos Trujillo y  Pedro Montes, dos dirigentes  -también mineros- que apoyaron abiertamente al Gobierno del MAS.

  Mitma acusó a éstos de haber traicionado al movimiento obrero al haber permitido que el Ejecutivo emitiera leyes y decretos en contra de los trabajadores, como el decreto 2765 que cerró Enatex. 

A unos meses de su posesión, el Gobierno cerró la textilera Enatex al argumentar que la fábrica no reportaba ganancias y dejó sin empleo a más de 800 trabajadores.  En ese contexto Guido  Mitma encabezó, por más de dos meses, una serie de movilizaciones que, incluso, terminaron en duros enfrentamientos con la Policía. 

El dirigente acusa al Poder Ejecutivo de no haber atendido el pliego de los trabajadores y asegura que no apoyará la tercera reelección de Evo Morales.

 
 
 
 

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