ANUARIO 2016 DE PÁGINA SIETE

“El cielo será súper, súper”

El padre Sebastián Obermaier murió el 2 de agosto de 2016.
sábado, 24 de diciembre de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia  / La Paz
 
"Cuando llegue el día de morir me sentiré feliz, porque Bolivia fue súper y el cielo será súper, súper”, dijo el padre Sebastián Obermaier en su última entrevista. Y dejó para la posteridad la imagen de su rostro pleno en una sonrisa franca que acompañó entusiasta con un pulgar hacia arriba. Los datos sobre su vida antes de llegar a Bolivia escasean en los registros de las pocas entrevistas en las que accedió a hablar de sí mismo. Dios, su pueblo, sus niños son los temas que antepuso, los que circulan en internet. En todos ellos sobresale el cariño que contrasta con un carácter fuerte "forjado por el frío del altiplano” a fuerza de años. 

En el seno de una familia de profunda fe católica, Sebastián Wilhelm Obermaier Mayer nació el 24 de octubre de 1934 en Rosenheim, Alemania. Desde muy pequeño hasta el último momento de su vida las actividades parroquiales fueron parte de su vida. Su día empezaba y terminaba con una oración que alimentaba su contacto con Dios.

A los 18 años eligió el sacerdocio como la mejor forma de poner su amor al servicio del Padre y al de los demás. Precepto que décadas después guió sus pasos de Europa a América Latina donde encontró -en lo alto de los Andes- su nuevo hogar.

Su ordenación sacerdotal se realizó el 29 de junio de 1959. Durante siete años fue vicario de las parroquias San Sebastián, San Agustín y Los Catorce Santos Amigos del Socorro en Ebersberg, Alemania.

Corría el año 1966 cuando decidió dejar su país. Respondió al llamado de su pastor. "Dios me dijo que allí había muchos sacerdotes y que aquí, menos. Solicité permiso para venir y el obispo aceptó”, dijo en aquella última conferencia, el 30 de junio. 

Su primer destino fue Caracas (Venezuela) donde permaneció 11 años. Con una mochila sobre el hombro y la fe como única riqueza en los bolsillos, Obermaier arribó a El Alto en septiembre de 1978. Tenía 43 años.

En una de las pocas fotografías de su llegada a la capilla de Villa Adela se lo ve joven. En un paisaje pintado en tonalidades sepia camina sobre una planicie polvorosa en la que el viento despeina sus cabellos prematuramente canosos. Vestido con una chompa de alpaca -con diseños andinos- observa en el horizonte los terrenos apenas amurallados con adobes que en sus 38 años de servicio vio convertirse en una parte importante de la ciudad. 

"Cuando apenas llegó aquí, a Villa Adela, el padre tuvo que ser médico, dentista y hasta partero”, aseguran los primeros vecinos de una zona que nació entre la pobreza y falta de atención. Ayudó a nacer a muchos niños, mientras que otros -víctimas del abandono- crecieron a su lado.

Tras varios años de trabajar en salud y atención de sectores vulnerables, el 11 de agosto de 1998 fue nombrado delegado presidencial en la urbe alteña durante la presidencia de Hugo Banzer. El objetivo era luchar contra la pobreza, compromiso que asumió desde el momento mismo en que pisó la planicie alteña.

En 1999 puso en funcionamiento la Casa Mi Hogar, que tenía como misión mitigar la desnutrición y nivelar el rendimiento escolar. En 2000 entró en funcionamiento el Centro Juvenil Parroquia Cuerpo de Cristo que pretende formar los líderes de una nueva sociedad. En 2002 implementó el hogar transitorio Casas del Niño.

Su amor por los marginados llegó también a los animales, que hasta su llegada no habían sido parte de la misa de San Roque. Obermaier oficiaba ceremonias y bendecía a los perros. 

"Los mejores catequistas son las torres”, con ese lema edificó 70 templos y capillas en las que sobresalen sus campanarios dedicados a evangelizar. Su vocación de arquitecto lo llevó a pensar en el desarrollo de la urbe que tanto amó. Ratuk-Cuerpo de Cristo fue el proyecto vial más importante que el sacerdote planteó para la caótica urbe. 

"Ratuk es un megaproyecto vial que, más allá de modernizar  la ciudad, garantiza el descongestionamiento del autotransporte en la Ceja. Además,  no molesta en nada al transporte masivo porque es una autopista elevada”, explicó el sacerdote durante una audiencia que logró ante el Concejo Municipal en octubre de 2011.

Para administrar sus obras que eran cada vez más, creó la Fundación Cuerpo de Cristo. A ésta se sumó el Canal Virgen de Copacabana que dio inicio a sus emisiones en 2004. No se puede olvidar el primer centro de salud para población vulnerable o el primero en atención a personas con VIH de El Alto. 

En casi cuatro décadas, Sebastián Obermaier no fue sólo médico del cuerpo sino también del alma. Brindó consuelo en los momentos más difíciles de su pueblo. Se postró de rodillas, en medio de las cenizas de la Alcaldía para acoger en su pecho el llanto de los familiares de las víctimas del 17 de febrero pasado.

Años antes, con determinación, armado sólo de su fe y una bandera blanca, se montó a su vehículo "Francisco” -que fue robado y luego devuelto- para enfrentar bloqueos y barricadas militares. Pasó en medio de tanques y balas para ayudar a los heridos y recoger los cuerpos que dejó la guerra del gas. 

En las imágenes que quedan del padre Obermaier, su piel blanca y ojos profundamente celestes contrastan con el acento alemán que nunca perdió pese a que aprendió a hablar aymara hace 38 años. "Voy a pasar de un súper a otro súper, súper”, dijo en aquella última entrevista. Su risa franca y serena fue una premonición de su adiós.

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