ANUARIO 2016 DE PÁGINA SIETE

David Bowie, el de las “mil caras”, dijo adiós con un disco

(1947 - 2016)
sábado, 24 de diciembre de 2016 · 00:00
 Página Siete / La Paz
 
Camaleón del rock, David Bowie construyó su carrera en sucesivas reencarnaciones, a través de los personajes de Ziggy Stardust, Aladdin Sane o Thin White Duke, aunando música popular y experimentación para seducir a un público amplio. Tan en su salsa con Beckett y Nietzsche como con sus amigos Lou Reed o Iggy Pop, exploró en varios géneros musicales, con frecuentes incursiones en el cine, el teatro, la moda o la pintura.
 
El día de su cumpleaños, el 8 de enero, Bowie publicó su álbum de estudio número 25, Blackstar. Dos días más tarde, el domingo 10 de enero, falleció víctima de un cáncer contra el que llevaba luchando 18 meses. Su último álbum es un testamento sombrío, que corona una prolífica carrera, en la que inspiró desde amas de casa hasta jóvenes rebeldes que imitan su "look” andrógino y perturbador de la década de los años 70. La ambivalencia sexual fue uno de sus temas recurrentes en sus canciones, junto al miedo y la alienación.
 
David Robert Jones nació el 8 de enero de 1947 en el seno de una familia humilde de Brixton (Londres). Una pelea a los 16 años dejó la pupila de su ojo izquierdo permanentemente dilatada, confiriéndole la extraña mirada que se convirtió en una de sus señas de identidad. Fue en ese momento cuando dejó los estudios y comenzó su carrera musical. 
 
Su primer éxito llegó en 1969 con Space Oddity, una balada que narraba la historia de un astronauta que se pierde en el espacio. En 1972 comenzó el vals de personajes: primero, Ziggy Stardust, la estrella andrógina que lanzó su periodo glam rock, y después, personajes de locura decadente, del nazi cínico al rebelde de aire turbado. 
 
 En 1975, hizo su primera incursión en el mercado estadounidense con Fame, un tema coescrito con John Lennon, que llegó al número uno  de las listas de éxitos, así como el álbum Young Americans.  De 1976 a 1979, produjo junto a Brian Eno una trilogía (Low, Heroes y Lodger) que allanó el camino a nuevas corrientes musicales como el postpunk y la cold wave. Su álbum Let’s dance en 1983 conquistó a un público más joven, si bien, a partir de 1988, su periodo hard-rock con el grupo Tin Machine recibió una acogida más bien tibia.  Después,  retomó su carrera en solitario y en 1999 desveló su álbum Hours en internet. 

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