En seis décadas se invirtió más de $us 359 millones en Misicuni

jueves, 26 de mayo de 2016 · 00:00
Manuel Filomeno  / Enviado especial a Cochabamba
 
Seis décadas y una inversión de aproximadamente  359 millones de dólares son parte de la historia del Proyecto Múltiple Misicuni, desde que fuera planteado en 1953. El emprendimiento volvió  a ser noticia luego de que la empresa china CAMC -que se adjudicó tres de los cuatro paquetes de la segunda fase de la obra- enfrentara una investigación  por tráfico de influencias.
 
Entre 2009 y 2015, la firma china -que actualmente está  inhabilitada para presentarse a licitaciones en el país- se adjudicó siete  contratos millonarios con el Estado. Tres de éstos corresponden al Emprendimiento Misicuni II.  
 
"Los contratos suscritos entre  la Empresa Estatal Misicuni con la china  CAMC presentan  problemas tanto en el momento de la adjudicación como durante su ejecución”, explicó el asambleísta por Cochabamba  Mario Orellana.  El legislador  anunció que presentará    a la Contraloría General del Estado un informe en el que identifica irregularidades, que según él, no fueron tomadas en cuenta por la comisión mixta de diputados y senadores  que investigó el tema y que aseguró que no encontró indicios de tráfico de influencias. 
 
Sin embargo, mirar únicamente los problemas suscitados desde  la contratación de   CAMC sería como vislumbrar la punta de un iceberg, pues en estas seis décadas Misicuni  arrastró irregularidades como malversaciones, malos manejos y falta de personal calificado en la obra, entre otros problemas, que vuelven a salir a la luz tras la contratación de la firma china. 
 
Por ello, y para entender mejor  el problema, en esta edición del Dossier Siete   se ha investigado  aspectos que tienen que ver con la contratación de la  CAMC, pero también con otros que  anteceden  el ingreso  de la firma china.
 
Un proyecto caro y ambicioso
 
Misicuni   busca responder a tres necesidades de la región: la generación de electricidad, el desvío de aguas para riego y el abastecimiento de agua potable para los siete municipios que son parte del área metropolitana de Cochabamba, explicó Leonardo Anaya, gerente general de la Empresa Misicuni. 
 
Su ejecución, hasta la fecha,   le  costó  al Estado alrededor  de 359 millones de dólares.  La primera fase, que consistió en la construcción del túnel de trasvase, costó  84 millones de dólares.  La segunda fase, que    consiste en la Construcción de la Presa y Obras Anexas, que  inició el Consorcio Hidroeléctrico Misicuni y continúa en la actualidad CAMC, asciende a   138 millones de dólares.   Mientras que la planta hidroeléctrica, que se financia paralelamente  con recursos de ENDE, tuvo hasta la fecha un costo aproximado de 137 millones. El total alcanza a   359 millones de dólares. 
 
Además, falta ejecutar una  tercera fase, que consiste en la construcción de túneles para el paso de los ríos Viscachas y Putucuni, para la cual  se requerirán   140 millones de dólares. Esto elevará el costo del proyecto  a 499 millones de dólares.   

Seis décadas de historia

La historia de Misicuni se inicia en  la década del 50, cuando  los cochabambinos, ante la escasez de agua, identificaron el recurso  en la  cordillera del Tunari, donde se halla  la cuenca del río Misicuni, contó  el ingeniero especializado en  hidrología Gonzalo Maldonado, que realizó  seguimiento al proyecto.   Es entonces cuando se plantea la construcción de una represa. Sin embargo,  por la dimensión económica  que implicaba su construcción, el gobierno de entonces -a cargo de  Víctor Paz Estenssoro- descartó  la idea.
 
Desde la década del 50, el proyecto  Misicuni  pasó  por varias administraciones y fue paralizado en varios momentos, "muchas  veces por falta de voluntad política”, explicó  Maldonado.   Según este experto, la importancia de Misicuni radica en su valor social, teniendo en cuenta que hasta la fecha  sólo el 61% de la población cochabambina tiene acceso al agua potable.  
 
"La piedra en el zapato” de los gobiernos bolivianos 
 
Misicuni  ha dificultado la gestión de varios gobiernos. Su historia está plagada de anécdotas.  Durante la década del  70, por ejemplo,   el presidente Hugo Banzer Suárez  secuestró y amedrentó a un grupo de damas cochabambinas que exigían la construcción de la represa.  Paradójicamente,  en 1997, este proyecto fue la bandera con  la cual Banzer   ganaría los votos del Valle en las elecciones presidenciales, apoyado entonces por el exalcalde Manfred Reyes Villa. 
 
En los 90,  durante el  primer mandato de Gonzalo Sánchez de Lozada, se descartó  el proyecto, pues éste priorizó la construcción de un ducto para transportar agua desde la represa   Corani. Entonces dijo: "Los cochabambinos deben decir si quieren Misicuni o si quieren agua”, dando  a entender que el proyecto no solucionaría los problemas de abastecimiento. 
 
Fue durante el gobierno de transición de Eduardo Rodríguez Veltzé que se finalizó la  primera fase del proyecto, en 2005. Entonces  se construyó el túnel de trasvase que hasta ahora lleva un pequeño volumen de agua a Cochabamba.  En 2009, el proyecto fue retomado por Evo Morales en su segunda fase. Sin embargo,  esta etapa no fue concluida debido a los malos manejos y malversaciones de parte del Consorcio Hidroeléctrico Misicuni.
 
Esto llevó al Estado a resolver el contrato con el consorcio y la posterior contratación de la empresa china CAMC.

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