Basilia Machaca, la llantera de La Paz

Cambia llantas en minutos y con destreza compite en un rubro reservado tradicionalmente para los varones.
sábado, 16 de julio de 2016 · 00:00
   Leny Chuquimia /  La Paz 

Al hablar de mujeres de pollera,  íconos de la ciudad, es inevitable que los vecinos de la ladera Este   mencionen  a doña Basilia Machaca, una de las personas más queridas de Alto San Antonio. Frente a la Capilla Azul  se encuentra su centro de operaciones: una llantería con la   que se ha abierto paso en un rubro tradicionalmente reservado para  varones.

   "Más vale maña que fuerza”, dice el refrán que a Basilia le cae como anillo al dedo. Con cierta resistencia y  risa suelta, acepta que tiene  42 años. Es delgada, pequeña y muy alegre. De rato en rato   su sonrisa deja ver destellos dorados que  brillan  debajo de un sombrero de jean, a juego con un mandil de trabajo grueso y  oscuro. Duras y callosas, sus manos son de mecánico.

       "Mi taller ya tiene unos siete años. De chica aprendí el oficio de varios familiares que tenían sus llanterías. Ahí ya ayudaba y hacía los trabajos de cambio de llantas, parchado, les daba aire y otras cosas, pero no había pensado en tener un negocio propio”, cuenta.    

  Su centro de operaciones, pequeño y oscuro, se alumbra apenas con una luz amarilla que se enciende al anochecer. En las paredes hay  llantas, gomas y herramientas colgadas en  orden meticuloso. Basilia conoce todos los rincones de su taller y allí  trabaja cómodamente.       

"No es cierto que sea  un trabajo de hombres. Nosotras también podemos hacer lo mismo porque no sólo los varones trabajan. A mí me a gustado este oficio y decidí abrir una llantería. Somos 10 hermanos,  ellos  tienen sus  negocios pero yo soy la única de la familia  que tiene taller. Y me gusta”, ratifica.

Si bien ella conoció el oficio en su infancia y adolescencia, al casarse  optó -como sus hermanas- por otro tipo de negocios, dejando de lado su talento natural para la mecánica. Tuvo dos hijas -que ahora tienen 19 y 12 años- y por quienes el 2009 decidió abrir su llantería.

       "Mi madre me ha enseñado que no debo tener miedo de nada, que si quiero algo tengo que conseguirlo y eso también  les enseño a mis hijas. Les  demuestro  que no deben quedarse atrás, que no hay un ‘no’ en el camino, que deben arriesgar en la vida para conseguir lo que quieren”, expresa con firmeza.

 Al abrir el negocio, su primera prueba de fuego llegó con un chofer de minibús que le pedía que parche una  llanta. "Ya había hecho ese tipo de trabajos de chica; pero estaba agarrando las herramientas otra vez después de unos 11 años. Me había olvidado como tenía que hacer”, ríe llevando la mano a la boca.

 Frente a  la llanta  ella se preguntó: "y ahora ¿qué hago?”. "Me ha costado recordar. Me he hecho morder las manos, me lastimé  y hasta en mi frente me he hecho saltar con la palanca para sacar el aro. Pero cuando volvió el chofer, el trabajo ya estaba listo”. Y estaba orgullosa.

    "Habías podido” fue el comentario que recibió junto con la paga. Desde entonces abre su taller desde las  9:00 hasta las 19:00 todos los días. "Sin descanso. A mediodía hasta  paradita y rapidito  tengo que comer”, lanza carcajadas Basilia.

Cambia llantas  de aros hasta número 15 en minutos. "Más del 15 tardo porque las llantas  son  más grande que yo no alcanzo”.

Su clientela confía ciegamente en su trabajo, pero aún existen quienes de pasada le preguntan si podrá hacer el trabajo. Y entonces ella no duda:  "Si desconfía puede llevar a otro lado, les digo”. 
 
   "Las mujeres ya  trabajamos en todo, sobre todo las de pollera. Mi esposo trabaja en construcción, y ahí  hay mujeres albañiles. Yo también podría trabajar en todo si me lo propongo, no tengo miedo”, asegura sin dejar de reír.

  En línea materna, ella es parte de una cuarta generación de mujeres de pollera y respeta que sus hijas hayan decidido dejarlas. "A veces quiero obligarles a ponerse pollera. ‘Bonita cholita vas a ser’ les digo, pero no quieren. Están jóvenes y no las puedo obligar; pero sé que más adelante ya decidirán definitivamente si las llevan o no”. Y ni la seriedad borra su sonrisa.
 
Hoja de Vida
  • Nacimiento Basilia Machaca nació en La Paz en 1974. Está casada y tiene dos hijas  de 19 y 12 años de edad.
  •  Carrera  Aprendió el oficio de la llantería de sus familiares a muy corta edad. Por muchos años se dedicó al comercio. Hace siete años abrió su taller.

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